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La poesía de Georgina Herrera, como un recio árbol en la cumbre
 

Felix Bolaños Leyva, 04 de septiembre de 2017

Recientemente el Instituto Cubano del Libro convocó a todos los amantes de la lectura a la calle 23 del vedado capitalino, donde tuvo lugar un conjunto de acciones como cierre del verano, algo que ya se va haciendo habitual en nuestro país en esta etapa en la que una buena parte de la familia cubana disfruta de vacaciones. A lo largo de aquella arteria y desde horas tempranas de la mañana se realizaron actividades para los niños, lecturas a cargo de poetas y escritores, ventas de libros, entre otras actividades. Una de ellas fue la presentación de textos como Cronología del Cine Cubano, donde el reconocido crítico y periodista, Fernando Rodríguez Sosa, realizó una extensa y enjundiosa entrevista a su autor, Luciano Castillo, quien recordó pasajes de su vida vinculados al séptimo arte; también de Competencias y elección del sexo en animales, cuyo autor, el doctor en Biología, Vicente Berovides, es bien conocido por su participación, en varias ocasiones, en el programa Pasaje a lo desconocido, que dirige y conduce Reynaldo Taladrid.

Realmente, una de los momentos más importantes fue la presentación del volumen Poesía Completa, de Georgina Herrera, un compendio de reciente publicación por la Editorial Letras Cubanas como homenaje a la poeta en el ochenta aniversario de su natalicio; y es que Georgina, a pesar de ser una de las voces «más auténticas y desgarradas de la poesía cubana posterior a 1959», ha tenido poca promoción a través de los medios de comunicación masiva.

Georgina Herrera nació el 23 de abril de 1936, en Jovellanos, antigua zona azucarera de barracones y actual municipio de población predominantemente negra en la provincia de Matanzas, en medio de un hogar de afrodescendientes de origen nigeriano que tenían muy cerca la marca de la esclavitud, según cuenta Juanamaría Cordones-Cook en el texto que sirve de pórtico a Poesía Completa.

A los veinte años Georgina llega a La Habana, «huyendo de la miseria rural, de la arbitrariedad y la violencia paternas, en pos de libertad y de un ámbito donde encontrarse a sí misma». En la gran ciudad, para sobrevivir, tuvo que trabajar como empleada doméstica, pero en su tiempo libre, por las noches, estudió secretariado, redacción, mecanografía y taquigrafía, que le permitieron el acceso a otros mundos. Supo favorecerse de la universalización de la educación, la cultura y las artes que había propiciado la Revolución triunfante en enero de 1959, y continuar leyendo, tomar clases de literatura, de historia del arte, de dramatización y narración oral, que ampliaron sus horizontes creativos.

Comenzó a publicar en periódicos locales poemas que ya venía escribiendo desde los nueve años y se incorpora al Instituto Cubano de Radio y Televisión, precisamente en Radio Progreso, donde llega a ser escritora de programas dramáticos históricos. En 1962 publica su primer poemario, GH, con Ediciones El Puente.

Vale recordar que El Puente (1960-1965) fue un grupo editorial independiente, que bajo el liderazgo de José Mario Rodríguez brindaba un espacio abierto y sin elitismo que había comenzado a atraer y publicar nuevos valores literarios emergente de los márgenes sociales, algunos de los cuales años más tarde se contarían entre los más brillantes creadores, como Rogelio Martínez Furé, Nancy Morejón, Eugenio Hernández Espinosa, José Ramón Brenes, Lina de Feria y Miguel Barnet, por solo mencionar algunos de los más conocidos.

Luego de GH, verían la luz Gentes y cosas (1974), Granos de sol y luna (1978), Grande es el tiempo (1989), Gustadas sensaciones (1996) y Gatos y liebres (2009). En ellos Georgina aborda temas de raza y género desde una perspectiva afrocéntrica, al decir de Cordones-Cook: «entrelazando historia, cultura y poder, la poeta recupera, plena de orgullo, su legado racial y proclama su identidad cultural, mientras le rinde homenaje a sus ancestros y al continente africano».

Poesía Completa, de Georgina Herrera, es, en palabras de Roberto Zurbano al momento de la presentación, uno de los libros más consistentes de la poesía cubana escrita por una mujer negra en los últimos sesenta años de este país. Sus temas, apuntó, tienen que ver con todos esos desgarramientos interiores de la vida cubana, con eso que muchos llaman el destino o la suerte, que en ella son como ciclos de felicidad, de dolor ante la pérdida de la familia y el reconocimiento de la identidad de una raza que en el pasado ha sido dinamitada, relegada. Georgina llega a nosotros como una pequeña llama en la tempestad, agregó Zurbano, iluminada por el fuego de su poesía; fuego que alumbra caminos de la soledad, de los sacrificios permanentes que ha heredado de su estirpe, y una férrea voluntad de comenzar de nuevo cada mañana.

La publicación de la poesía completa de Georgina Herrera es un nuevo acierto de la Editorial Letras Cubanas y un regalo para los amantes de este género literario, quienes podrán disfrutar, desde el precioso empaque en que ha sido concebido el poemario, de una hermosa voz lírica dueña, además, de una asombrosa capacidad de resiliencia, que defiende cabalmente su africanía y redefine el llamado canon de belleza eurocéntrica.

Como el viejo y recio árbol afincado en la cumbre de una montaña, que sirve para ilustrar la cubierta de Poesía Completa, así se erige la obra poética de Georgina, cual signo de resistencia, escuela, academia, campo de batalla y eterno paraíso.

 

Editado por Heidy Bolaños