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Escritores bilingües

Leonardo Depestre Catony, 02 de octubre de 2017

Escribe como hablas, me aconsejó como fórmula para la escritura un veterano publicitario. La sentencia no deja de ser cierta, aunque es difícil de seguir… porque escribir es mucho más complicado que hablar. Por ello me admiran tanto aquellos escritores que han sido capaces de hacerlo en una segunda lengua, no materna.

Las razones para ello pueden ser muy diversas y en ciertos casos, dolorosas, la inmigración una de ellas, la imposición, otra. ¡Cuántos escritores gallegos no tuvieron que escribir en castellano para darse a conocer! ¿Y cuántos otros no lo hicieron en alemán por haber nacido en países cuya literatura era escasamente conocida extrafronteras? Si hemos de ser francos, y es doloroso afirmarlo, resulta difícil trascender literariamente cuando se escribe en húngaro, rumano o sueco, por citar solo tres casos. Por tanto, aquellos que así lo hacen merecen no solo la denominación de escritores sino también la de patriotas, porque así preservan los valores de una cultura propia que bajo ningún concepto puede perderse. Y nos llama la atención que en un país como Canadá, con dos lenguas oficiales, abunden los autores que solo escriben en una de ellas, según su origen, sea en francés o en inglés.

No obstante, existen autores célebres que escribieron su obra (una gran obra) en una lengua no materna.

Franz Kafka, nacido en Praga, escribió en alemán toda su obra, que además ordenó destruir después de su muerte, aunque por fortuna un amigo no le hizo caso y cuidó de su publicación, y Joseph Conrad, autor ente otras de la novela Lord Jim, de origen polaco, conocedor de los idiomas ruso y francés, escribió (¡y muy bien!) en inglés, pues además también adoptó la nacionalidad británica. 

Otro ejemplo interesante es el de Samuel Beckett, quien manejó los idiomas francés, italiano e inglés. Escribió en este último aunque él mismo se tradujo al francés; después lo hizo en francés y entonces se tradujo al inglés. Esto, que es bien difícil de lograr, solo es capaz de hacerlo un escritor perfectamente bilingüe y por supuesto de inusual capacidad.

En cuanto al autor ruso Vladimir Nabokov, aprendió el inglés y el francés, a razón de la emigración familiar con la Revolución de Octubre. Nabokov primero escribió en su lengua madre, al trasladarse a Francia lo hizo en el idioma de esa nación y por último en inglés. Es el suyo un caso verdaderamente extraordinario de talento literario y lingüístico. La más célebre de sus obras, Lolita, la escribió en inglés.

El español Jorge Semprún aporta un ejemplo de nuestra lengua. Nació en Madrid y murió en Paris. Los avatares de su vida aportan material suficiente para un guión cinematográfico, y curiosamente, también se destacó como guionista de cine. La mayor parte de su obra la escribió en francés, y solo al final de su vida volvió a hacerlo en español. Fue tan bueno como escritor que ganó premios importantes por su producción en una y otra lengua.

Jack Kerouac no es un escritor muy conocido de los cubanos, pese a tratarse de un autor muy importante dentro de la literatura norteamericana del siglo XX. Hijo de padres francocanadienses, el inglés aprendió a hablarlo con fluidez solo en la adolescencia. Comenzó a escribir en francés y después se decantó por el inglés, idioma en el que está escrito lo más significativo de su obra.

Y cerramos estos apuntes con unas palabras bastante controvertidas del escritor Emil Cioran: “No tengo nacionalidad, el mejor estatus posible para un intelectual”. Se explican, en su caso particular, porque el rumano fue su lengua madre, que utilizó en un principio para escribir, pero su producción literaria alcanzó mayor peso en idioma francés, con el cual alcanzó celebridad.

Por supuesto que varios ejemplos más pudieran citarse de escritores bilingües, una condición que, imaginamos, sería en el caso de los citados un ejercicio disfrutable, natural, muy diferente al trabajo que le costaría a un derecho escribir con la mano izquierda, y viceversa. Y aun cuando esto no pasa de ser una broma al lector, le proponemos que haga la prueba.