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Pineda Barnet: escritor

Leonardo Depestre Catony, 04 de octubre de 2017

El cineasta amenaza con olvidar al escritor, cuando en verdad uno y otro tienen cabida en la personalidad de Enrique Pineda Barnet. A estas alturas de su vida y con el prestigio ganado por su carrera de director cinematográfico, muchos ignoran que el responsable directo de la existencia de una película como La bella del Alhambra sea también cuentista y que, como tal, esté incluido en el Diccionario de la Literatura Cubana desde su ya remota edición de 1984.

“Me hice escritor y soñé que lo sería toda la vida, me gané un Premio Nacional de Literatura [se refiere al Hernández Catá, de cuento, en 1953], pero la vida me llevó al cine, fue la casualidad y no la causalidad”, declaró años atrás al periodista Pedro Quiroga Jiménez (fuente Internet).

Estos apuntes se centran en el escritor.

Nacido habanero el 28 de octubre de 1933, Enrique hizo estudios de bachillerato, pero sus intereses se hallaban en el mundo del arte, al cual se acercó por diferentes —y sorprendentes— vertientes: fue cantante de radio, actor teatral, libretista de televisión antes de enrumbar hacia el cine, y solo la literatura pudo disputarle, con cierto éxito y en algún momento, su entrega definitiva al servicio (y disfrute) de la pasión por el séptimo arte.

Veinte años tenía cuando ganó en 1953 el disputado y renombrado premio nacional del Concurso Hernández Catá con el cuento “Y más allá la brisa”. Aquel mismo año publicó su único libro (aunque hace tiempo trabaje en una novela): 7 cuentos para antes de un suicidio. Sin embargo, el quehacer de Pineda Barnet en el ámbito de las letras no se detuvo ahí.

Su labor periodística está recogida en El País, Nuestro Tiempo, Gráfico, Ciclón, El Mundo, Revolución, Noticias de Hoy, Cine Cubano, Granma, Bohemia, El Caimán Barbudo, Unión, Casa de las Américas, La Gaceta de Cuba y otras publicaciones extranjeras.

En el orden de la dramaturgia, he aquí otra sorpresa: su obra El juicio de la quimbumbia recibió mención en el Concurso Literario Casa de las Américas correspondiente a 1964. Trabajó también como profesor del Seminario de Dramaturgia del Consejo Nacional de Cultura, profesor de actuación del ICAIC, profesor titular universitario. Y algo más: a lo largo de años ha ejercido la crítica de arte cinematográfico y publicado cuentos y poemas, algunos vertidos a otras lenguas. Súmese a lo anterior la redacción de guiones para algunas películas, como la “redescubierta” internacionalmente Soy Cuba, de 1964, y Crónica cubana, lo cual nos da una idea acerca de cuan inquieto se revela el intelecto del insigne cineasta.

Ahora, porque resulta obligado, apuntemos que el escritor Enrique Pineda Barnet mereció el Premio Nacional de Cine 2006 y es director, entre otras, de las siguientes cintas: Giselle (1963), David (1967), Mella (1975), Aquella larga noche (1979), Tiempo de amar (1981), La bella del Alhambra (1989), La anunciación (2009)… De premios no hablemos porque sería extensísima la relación.

Sé que el lector, sobre todo si es cinéfilo, pensará que en Pineda el realizador cinematográfico se impone al narrador. Y estoy de acuerdo. Pero aún así, lo invito a leer uno de los cuentos de Enrique… si lo encuentra, porque son ya una rareza bibliográfica.