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¿Dónde estás, caballero Bayardo?

Madeleine Sautié, 12 de octubre de 2017

La historia, la memoria de los pueblos y la vida de los grandes se eterniza a buen recaudo en  el arte. A que perdure en la poesía de las palabras un hombre como Ernesto Che Guevara han contribuido  incontables poetas, trovadores, músicos y creadores de cuanta manifestación artística pueda listarse.

No hay cubano que desconozca –ya sea por la escuela, la lectura individual o la asunción natural de lo grande– un texto de la poeta y ensayista cubana Mirta Aguirre (1912-1980), que bajo el título de "Canción antigua al Che Guevara", lo coloca en la justa dimensión del ser humano que, entrando en los predios de la leyenda, regresa al mundo de los vivos para mezclarse con ellos siempre del lado de los «nadies».

Una pregunta, –¿Dónde estás, caballero Bayardo,/caballero sin miedo y sin tacha?,  que habla de  inconsolables búsquedas, abre el  poema que nos acompaña desde niños en cada fecha en que el Che, por alguna razón, es invocado más que de costumbre.

El texto es himno que un día supimos, que recitamos en los matutinos escolares, que nos hizo aprender mejor su esencia. La voz del héroe, presto siempre a responder desde el éter, pero palpable y manifiesto, habla entonces y salpica de  presencia a su interlocutora: –En el viento, señora, en la racha / que aciclona la llama en que ardo.

Todo un clima de lúdica realidad se consigue desde la primera  hasta las otras seis indagaciones que la dama solicita, para procurarlo incansablemente desde su gallardía, pureza, fortaleza, gloria, perpetuidad y condición de guerrero inagotable.

Cuando la "Canción antigua…" se lee, el diálogo que la conforma suena hacia adentro, y es en el pensamiento donde suceden esas imágenes que lo ubican en la flor, en el cardo, en la sangre, en el polvo, en la herida, en la muerte… Pero si es escuchada, si se asiste a la declamación de estos versos, la fuerza de la voz recitadora consigue que lo veamos espada en mano en el quehacer de los que no tienen tiempo que perder para acudir a la salvación del mundo, o en los hombres del presente que, soñando su ejemplo, hacen suyos su suerte y su guante. 

De una complicidad conmovedora, que  llega al receptor con efecto de convite, es el intercambio sostenido por los interlocutores. Algunos lo han dramatizado, otros sencillamente dejan que la musicalidad y fuerza de la composición hagan su parte, porque lo cierto es que en la "Canción antigua…" no faltan ni sobran  palabras. Es de esas obras perfectas que prestigian a un autor  o a la literatura.

A cada recurrencia es más ecuménica la respuesta: el combatiente indestructible, pero también el hombre común, devuelve el eco desde rachas aciclonadas y ardorosas, desde donde reta el mundo que debe embellecer y cambiar. La mujer encarna la voz milenaria y a la vez moderna de los que precisan de los líderes universales. El Guerrillero, forjador del porvenir, es la historia misma en la que se ha convertido, al entregar su vida a la justicia común. 

Aunque para  la remembranza no importan las fechas, octubre nos mueve al Che, en el aniversario 50 de su caída en combate, y a Mirta Aguirre, intelectual ejemplar, en el 105 de su natalicio que se celebra el 18 de este mes. Tales razones valen para recordar al Héroe argentino-cubano y a la insigne poeta, creadora de una de las más bellas composiciones líricas de las letras cubanas de todos los tiempos.  

Volver a la "Canción antigua al Che Guevara" es un acto de emoción que agradecerá el lector. Tras el reencuentro, el silencio y la memoria:

Canción antigua al Che Guevara


-¿Dónde estás, caballero Bayardo,
caballero sin miedo y sin tacha?
-En el viento, señora, en la racha
que aciclona la llama en que ardo.
- ¿Dónde estás, caballero gallardo,
caballero sin tacha y sin miedo?
-En la flor que a mi vida concedo:
en el cardo, señora, en el cardo.
-¿Dónde estás, caballero seguro,
caballero del cierto destino?
-Con la espada aclarando camino
al futuro, señora, al futuro.
-¿Dónde estás, caballero el más puro,
caballero el mejor caballero?
- Encendiendo el hachón guerrillero
en lo oscuro, señora, en lo oscuro.
-¿Dónde estás, caballero el más fuerte,
caballero del alba encendida?
-En la sangre, en el polvo, en la herida,
en la muerte, señora, en la muerte.
-¿Dónde estás, caballero ya inerte,
caballero ya inmóvil y andante?
-En aquel que haga suyo mi guante
y mi suerte, señora, mi suerte.
-¿Dónde estás, caballero de gloria,
caballero entre tantos primero?
-Hecho saga en la muerte que muero:
hecho historia, señora, hecho historia.

Tomado de Granma