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Cuba vive en su cultura

Ciro Bianchi Ross, 20 de octubre de 2017

Múltiples culturas engendraron en Cuba una cultura nueva. Muy poco quedó de los primitivos pobladores de la Isla. De España le vino al cubano el espíritu de rebeldía, el afán de justicia, el quijotismo, el sentimiento heroico de la vida. Los africanos, traídos como esclavos, legaron su sensibilidad y ritmo corporal. "Sin el negro Cuba no sería Cuba", escribió el sabio cubano Fernando Ortiz. Pero Cuba es también, dice el poeta Roberto Fernández Retamar, "el país más español de América".    

Nos hemos dado a la tarea de crear una nación homogénea a partir de la propia heterogeneidad de la nación. Somos una mezcla. No estamos asimilados. No nos hemos aculturado a  las costumbres españolas o africanas. Nos producimos a nosotros mismos como un pueblo mestizo que heredó y sostiene todos los componentes sin ser ya africano ni español. Solo cubano.   

Aunque se anotan intentos anteriores, ese pueblo decidió dejar de ser colonia española en 1868, cuando Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria,  inicia la llamada Guerra de los Diez Años. Diez días después, el 20 de octubre, se cantó por primera vez en público el Himno de Bayamo, compuesto por Perucho Figueredo. Devendría Himno Nacional, y la fecha se escogió como Día de la Cultura Cubana.   

El hecho cultural más importante acaecido en Cuba es la Revolución misma. El triunfo de la gesta liberadora, el 1 de enero de 1959, abrió a la cultura cubana todas las posibilidades y los creadores pudieron ejercer a plenitud su vocación.  

Una de las primeras preocupaciones del Gobierno Revolucionario fue la de elevar el nivel educacional de la población. Bien pronto se creó la Imprenta Nacional de Cuba, antecesora del Instituto Cubano del Libro. El primer título que publicó aquella Imprenta fue El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes; una edición en cuatro volúmenes que se comercializaron a 25 centavos cada uno. En el propio año de 1959 se crearon 10 000 nuevas aulas de enseñanza primaria en todo el territorio nacional y se convirtieron en escuelas las mayores instalaciones militares. En 1961 se acometió la Campaña Nacional de Alfabetización, que erradicó el analfabetismo en cuestión de meses. En esa misma fecha se nacionalizó la enseñanza y se declaró su carácter gratuito. Hoy todo niño y adolescente tiene en Cuba maestro y escuela, y se les asegura la posibilidad de continuar estudios al concluir cada nivel intermedio de enseñanza. La educación es gratuita desde la primaria hasta la universidad, y obligatoria hasta los nueve grados.  De cada diez trabajadores, siete tienen hoy diploma universitario.   

No se puede entender el fenómeno cultural cubano si de desconocen hechos y cifras como esas. Tampoco sin aludir al sistema de enseñanza artística vigente, que tiene alcance nacional y garantiza que ningún talento se pierda.    

En 1962 abrió sus puertas la Escuela Nacional de Arte. Cuarenta y cinco años después, los numerosos lauros internacionales que han merecido sus estudiantes y graduados avalan el sistema cubano de la enseñanza artística que cuenta con 46 escuelas en todo el país. El Instituto Superior de Arte, fundado en 1976, es la cima de ese proyecto. Destacan  en su claustro relevantes figuras del arte, representativas de las más avanzadas tendencias y líneas de pensamiento, tanto en el orden pedagógico como en el de la creación artística

El arte y la literatura son expresión de una amplitud de creación importante. Proponen una mirada en la que impera la complejidad y no la complacencia. Varias generaciones de escritores y artistas trabajan hoy a partir de presupuestos estéticos e ideológicos muy enriquecedores. Un arte y una literatura que enfocan los fenómenos sociales desde puntos de vista muy diversos. El país vive un momento de explosión de la creación artístico-literaria y hay gran interés por parte del público por la recepción de esa creatividad   

En 1961 fue muy feliz la iniciativa de formar instructores de arte que llegarían con sus propuestas a los lugares más remotos e insospechados de la geografía cubana. La idea se retomó cuatro décadas después con el propósito de formar, a lo largo de un decenio, 40 000 de esos instructores para una labor comunitaria a escala nacional. Ese proyecto de promover la cultura de manera masiva no pretende crear un pueblo de artistas profesionales ni estimular un arte masificado. Quiere llegar a los municipios y comunidades, apoyar la cultura de esos territorios y extender el consumo de los bienes espirituales. Un proyecto que no descuida lo cualitativo, lo selectivo que se da en otra dimensión de la cultura. 

La cultura, se dice, es el alma de la nación. La cultura está viva en Cuba y Cuba vive en su cultura.