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Macondo encarnó la historia de un continente
 

Elaine Caballero, 08 de noviembre de 2017

No resulta tarea fácil para un investigador, ensayista o periodista escribir sobre Cien años de soledad, considerada por críticos y estudiosos la novela latinoamericana por excelencia. A medio siglo de su primera publicación, aún conserva ese hálito de misterio donde Gabriel García Márquez narra la historia de la humanidad desde un pequeño pueblo ficticio llamado Macondo.

“Había que opinar y hacerlo ya”, fue la máxima que impuso y una de las tesis desarrolladas por el investigador Jorge Fornet, quien ofreció el lunes 6 en la Universidad de San Gerónimo una conferencia acerca de esta obra magistral. En la institución desde el pasado mes se inauguró un ciclo de coloquios sobre autores ilustres de Hispanoamérica y Cuba, impulsado por la Academia Cubana de la Lengua, excelente propuesta para adentrarse en caminos literarios un tanto invisibilizados.

El éxito de la novela introdujo una paradoja, si bien logró situar a Latinoamérica en el punto de mira de escritores e intelectuales del mundo, también de alguna manera, minimizó la producción literaria de la región, puntualizó Fornet. Para la narrativa del continente, 1967constituyó un año decisivo. El lugar sin límites (José Donoso), El libro de los seres imaginarios (Jorge Luis Borges), La vuelta al día en ochenta mundos (Julio Cortázar), y en el ámbito nacional, Tres tristes tigres (Guillermo Cabrera Infante) o De dónde son los cantantes (Severo Sarduy), consolidaron la nueva oleada de escritores del momento. Todos han sido editados, leídos, traducidos, pero no se comparan con el alcance y la impronta de Cien años de soledad.

Es extraño que la obra, a pocos meses de su salida al mundo, conquistara el público de Buenos Aires, Argentina, siendo la capital más alejada al argumento de su trama. El poeta y ensayista mexicano Octavio Paz advirtió: “es un compromiso entre el periodismo y la fantasía”. En ella lo real maravilloso surge como elemento determinante y a su vez deja huellas ligadas indiscutiblemente a esta geografía común que va desde el Río Bravo hasta La Patagonia.

Como sucede casi siempre con la mayoría de los hechos trascendentes, el Gabo no pensó vender más de 5 mil ejemplares, sin embargo, ante la buena acogida en México y Colombia, la Editorial Sudamericana realizó 8 mil copias. Hoy, con tanto camino de por medio, no se concibe la historia de la literatura sin mencionar este relato que deslumbra como el primer día. Tampoco pasa inadvertido el vasto vocabulario del libro, que desafía al lector más avezado y al lenguaje mismo.

En más de una ocasión el autor de El amor en tiempos del cólera afirmó su admiración por El Siglo de las luces, de Alejo Carpentier, la novela que hubiera querido escribir. Por ello va dejando pistas y homenajes a la obra del escritor cubano. Esos cien años reflejan el devenir de cualquier civilización, las pasiones, luchas, preocupaciones y anhelos de los hombres, a fin de cuentas, el objeto de la literatura es la vida, algo que Márquez desarrolló con un portento impecable.