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Juan Rulfo en su centenario

Maykel Paneque, 14 de noviembre de 2017

Los murmullos persistentes del escritor mexicano Juan Rulfo (1917-1986), capaces de generar nuevas y sucesivas lecturas, vuelven a ser el centro de atención en el centenario del nacimiento de uno de los grandes renovadores de la lengua española.

El autor de El llano en llamas y Pedro Páramo fue revisitado este lunes por la escritora y profesora universitaria, Susana Haug, en el ciclo de conferencias “Importantes escritores de Hispanoamérica y Cuba”, organizado por la Academia Cubana de la Lengua en el salón Fernando Ortiz del Colegio Universitario de San Gerónimo.

De abismal y asombrosa calificó Haug la obra de Rulfo, a pesar de haber trascurrido más de seis décadas de su publicación. “Su excepcionalidad lingüística, su complejidad y originalidad abrumadoras, representan un verdadero desafío a los lectores contemporáneos”.

"Con solo dos obras Juan Rulfo agrandó el mito del silencio literario y nos dio una sabia lección al alejarse de un universo creativo cerrado donde sintió que no aportaría crecimiento temático ni renovación estilística", dijo Haug, y añadió, que el mexicano tenía un “conjunto de soluciones estilísticas que fueron maravillosas, pero muy finitas y que se agotaron muy rápido”.

Al referirse a la novela Pedro Páramo la definió como un prodigio excepcional e irrepetible, perfecta, compleja y grande en su estatura mínima de 159 páginas, un texto medular que no ha perdido capacidad técnica ni poder de deslumbramiento.

La especialista en Literatura latinoamericana agregó que Rulfo no creó discípulos porque su hazaña literaria fue de tal magnitud que “él mismo se incineró con el silencio y además intimidó a cualquiera que quisiera imitarlo. Es uno de los autores que continuaron una tradición y la clausuraron; repetir su gran registro sería continuar una senda estéril, agotada”.

La obra de Rulfo, específicamente Pedro Páramo, no ha dejado de crecer en el tiempo, a diferencia de otras compañeras de viaje, concluyó Haug. “Para decirlo con palabras de Ítalo Calvino, es una obra ambigua y plurisignificante que siempre tiene algo que decir”.