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Carlos Loveira, auténtico naturalista
 

Maykel Paneque, 05 de diciembre de 2017

Carlos Loveira (1882-1928), uno de los integrantes más perdurables de la primera generación republicana, fue rescatado este lunes por la estudiosa Cira Romero en el ciclo de conferencias “Importantes escritores de Hispanoamérica y Cuba”, organizado por la Academia Cubana de la Lengua en el salón Fernando Ortiz del Colegio universitario de San Gerónimo.
"Si el autor de Juan Criollo ha sorteado el olvido a pesar de no ser artísticamente el más capaz, ni intelectualmente el más competente de los escritores de su generación es porque en medio del desorden de sus ideas y de sus propias contradicciones para llevarlas al papel, sus resortes literarios supieron captar la sociedad que intentó reflejar", dijo Romero.

Carente de formación intelectual, pero intuitivo y perspicaz como pocos de su generación (Jesús Castellanos, Juan Antonio Ramos, Alfonso Hernández Catá y Miguel de Carrión, entre otros) Loveira es, de todos, el más auténticamente espontáneo en el modo de narrar, sin descuidar que un rasgo fundamental de su narrativa es el fuerte elemento autobiográfico que la atraviesa.  A Loveira no puede considerársele un novelista histórico a pesar del contexto donde se desenvuelven sus tramas, entre otras razones, por "el fetichismo de su escritura"; sin embargo, "su propuesta escritural son puntos de partida no oficiales por el tratamiento de los temas, delimitados y trazados para articular lo que podría llamarse la Historia y la palabra viva", añadió la investigadora.

Sostuvo, además, que su obra representa un mosaico de la composición racial cubana en medio de los conflictos que generan sus historias, y que no fue simple coincidencia cuando Lino Novás Calvo llamó a Loveira el más auténtico naturalista de los escritores cubanos del momento.

Aunque sus obras pueden considerarse novelas de ambiente al caracterizar la sociedad en que vivió, subrayó Romero, hay que "señalar que en cuanto a la denuncia del capitalismo y del falso proteccionismo imperialista, Loveira fue mucho más cauteloso, no así cuando arremetió contra el clero o el machismo brutal del que eran víctima las mujeres".

Las cinco novelas que escribió en sus 46 años de vida (Los inmorales, Generales y Doctores, Los ciegos, La última lección y Juan Criollo) "mantienen una coherencia estilística y temática, además de imprimirle una individualidad artística distinguible de las publicadas por sus compañeros de generación", estimó la especialista en Literatura Cubana.

Al concluir, subrayó que Loveira "persiguió y logró demostrar una tesis imbricada casi siempre con algún aspecto de la moral en su relación con el hombre y su hábitat, y atacó con singular acidez los convencionalismos atávicos".