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El alma de Padura
Jorge Luis Rodríguez Reyes, 20 de diciembre de 2017

El alma de las cosas, de Leonardo Padura, es el volumen más reciente de sus textos. Padura hace periodismo y no lo roe el desgano, el festín de consignas, y mucho menos es el adalid del eufemismo; en este libro se nombran las cosas.

Hay una postura obsesiva en su periodismo que lo hace una insignia, un venablo al mismísimo centro, podríamos decir, de la tribulación cubana.
Él, como pocos de los autores radicados en la Isla, ha obtenido a fuerza de tesón y talento, un reconocimiento internacional desde La Habana que ha derribado así el mito de la fatalidad geográfica, la esgrimida conjura de las grandes editoriales contra el talento literario asentado en el país, y no vive en la torre de marfil, no da la espalda a la realidad, al reality show que parecemos vivir.
Cierra la puerta de la creación personal y se zambulle, se personaliza en la creación colectiva, en esa Cuba que todos llevamos a cuesta desde distintas posturas.
Cuando se lee este volumen se adentra el lector en una pasarela informativa medular, con franqueza, con virtuosismo, somos conducidos al corazón de problemáticas que nos aquejan y atenazan por décadas, como las siempre paradójicas relaciones Cuba-USA. Tan cerca, tan lejos, que es el título del tercer capítulo del libro, junto a otros cinco (I. Cuba cotidiana; II. Cubanos por el mundo; IV. Canto a la Habana; V. El alma de las cosas; VI. Buenas noches, buena suerte) es una lectura cautivante, sobrecogedora y optimista, sin caer en idealismos.
Quisiera señalar del tercer capítulo la sorprendente capacidad de previsión en Padura. Asombra el increscendo: va graneando informaciones, atando cabos, reconstruyendo el abrazo roto que es la relación Cuba-USA hasta el día de diciembre donde todos vimos y escuchamos esperanzados lo imposible, el posible derribo del muro mental que alimenta el diferendo.
El alma de las cosas es el tercer volumen que recoge su columna de IPS y esta vez se abre a otras colaboraciones de medios como pueden ser: RIA Novosti; Folha de São Paulo; BBC Mundo, Café Fuerte; La Gaceta de Cuba; entre otros.
Es notable cómo muchos de los conflictos acuciantes de Cuba son enunciados desde estas páginas. A previsiones políticas entre Cuba y Estados Unidos se unen otros de índole más interno como el desamparo de la rampa habanera o la conectividad cubana a Internet, cordón umbilical que parece aún no nos quieren abaratar sus savias y toxinas.
Padura sabe de qué habla y desde dónde habla. Su palabra tiene el peso de la honestidad sumado a la aureola de emanar de un autor consagrado; y el hecho de ser leído, releído, como mismo se respira por una multitud que sería imposible contabilizar, le otorga una referencialidad absurda de ignorar.
Quizá esa sea una de las grandes ventajas de haberse labrado un lugar en la atención de las mayorías, un poder de convocatoria extraordinario, un poder que deja de ser simbólico y se convierte en efectivo, pues al implosionarse tantos paradigmas queda el arte, y en este caso la bitácora de un escritor que nos abre sus miedos, y certezas, a la vez que nos acompaña en este viaje de ser cubano y hallar y nombrar el alma a las cosas, que no es poco.