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Liliana Rodríguez: el agua ascendiendo en su torrente

Reyna Esperanza Cruz, 21 de diciembre de 2017

      

Sabido es que la poesía, más que responder, formula preguntas, y en ese indagar reside su potencia para exorcizar miedos, dudas, incertidumbres y otros fantasmas que suelen acosarnos desde la infancia a la adultez, cambiantes e iguales como la vida. La poesía puede ser, también,un método de conocimiento. Ella es capaz de delinear lo que no sabemos conscientemente, proporciona elementos necesarios para tratar de advertir la realidad, y aunque noalcance a lograr tan ambicioso empeño, satisface, en parte, ese anhelo que acompaña a los seres humanos, mayor en la medida en que este cuestiona y sopesa dicha realidad. Esto podría, quizás, explicar porqué algunos poetas, desde muy jóvenes, escriben con una profundidad y madurez que sobrepasa sus vivencias.

Liliana Rodríguez es una poeta que desde su más temprana adolescencia ha asombrado a quienes la conocen, primero como improvisadora de la décima, con una calidad que le ha hecho conquistar lauros importantes en este ámbito, y luego en la décima escrita, en la que también ha obtenido reconocimientos. Sin embargo, no se detiene en esta estrofa su creación: muestra dominio y autenticidad en cualquiera de las formas del verso que cultiva y sus referentes culturales —la Biblia, Mozart, Vallejo, Neruda—confirman que tiene muchas lecturas bien asimiladas, que no son mero regodeo en nombres de universal consenso. Ella los trae al presente, los sienta junto a su mesa de escribir, los pone a dialogar con el lector. Cuando habla desde sí misma, en tono íntimo y personal, habla también desde y para ellos. Sus textos, cargados de imágenes visuales, táctiles, sonoras, expresan sus angustias, sus dudas, y a la vez las de sus semejantes, conocidos o desconocidos. Por eso, los versos de esta muchacha deseosa de mundo, abanderada de la utopía, ya tristes o felices, irreverentes o temerosos de Dios, cargados de ironía o compasión, de seguro no pasarán inadvertidos dentro del ya notable conjunto de la actual poesía cubana.

                                                                                         REYNA ESPERANZA CRUZ

 

IMPERFECTA GEOMETRÍA

 

Todo círculo tiene su centro
un centro que evidentemente
es la matriz del círculo
sin precisión posible la busco
violentar las leyes es divertido
y uno puede danzar sin saber
sobre qué planicie danza
uno puedo destejer un ovillo
y conocer el camino de vuelta
pero nunca el centro
nunca sin los cálculos precisos
todo círculo tiene su radio
su diámetro
su cuerda
elementos que hallan un lugar geométrico
un lugar adecuado dentro de su incorpórea redondez
desde esa perspectiva yo soy un círculo
mi útero es el centro
la única matriz reconocible
que continúa aún sin procrear.

 


UN ÁRBOL

 

El patio del vecino
persiste en la memoria como una imagen degradada
allí permanecía un viejo árbol seco
que yo amaba
sus ramas torcidas envolviendo el vacío
era un árbol mediano
no tan pequeño como las nueces que rompo en mi boca
ni tan enorme como el universo mismo
era un árbol obligatorio
los pájaros venían a detenerse en sus ramas
modulando el silencio de las tardes
en que yo me sentaba a mirar mi árbol por encima de la cerca
a romper los ruidos contra su estructura
pero mi vecino se dio cuenta de que yo amaba su árbol
y lo cortó de un hachazo
como quien corta el presentimiento de la vida.

 


PROYECCIÓN DE LA PARÁBOLA AL VACÍO

 

Muchas veces he sostenido el cuchillo
lo he puesto sobre mis muslos
para sentir la frialdad del acero
lo he alzado sobre mi cabeza
para ver el sol posarse sobre el metal apagado
lo he rozado contra mi dedo escuálido
cuando corto las cebollas
para ver mi sangre descender por su estructura
muchas veces he sostenido el cuchillo
sostener el cuchillo es bueno
siempre y cuando sepas
qué hacer con él.

 


EL TERCER OJO

 

Cierro los ojos
miro hacia adentro queriendo ver
lo que aún no he visto
en resistir está toda mi búsqueda
toda mi contemplación
pero el vacío es abrumador y sistémico 
como una ola de constantes traslaciones
el vacío es superior a mi esperanza
nada hallo más que la oscuridad y el desarreglo
más que las cosechas de la reflexión
nada hallo
pero no abro los ojos
aprieto duro los párpados
reduzco la energía de mi cuerpo hacia ellos
no en el dolor de lo que aún no he visto
sino en mantener los ojos cerrados
está mi resistencia.

 


LOS SIETE MARES

 

Si yo tuviera un barco
podría surcar los siete mares inesperadamente
y habría palmos de tierra esperando por mis pisadas
y sirenas enamorando mis oídos
y un mapa nutriendo el sentido de mi bitácora

pero la vida es una redundancia
un cortejo tremendo de faltas y deserciones
que golpea y deshace
por eso no tengo barco
soy pobre como los pescadores de orilla
no conozco las aguas indistintas del mundo
pero comprendo que en algún recodo
todas las aguas se fusionan
en el infortunio de la humedad y la tormenta

cuando voy a la orilla de mi bahía
y toco el mar
el mundo continúa teniendo siete mares
que caben
en la palma de mi mano.

 


ANALOGÍAS

 

Yo conozco tus obras, he aquí,
he puesto delante de ti una puerta abierta,
la cual nadie puede cerrar
 APOCALIPSIS 3:38


 Si decides cruzarla, hazlo pronto:
que la puerta no espere por tu impulso
de hombre asustadizo, de hombre insulso.
Que la puerta no sepa que eres tonto.

Que le temes a Múnich, a Toronto, 
a Luxemburgo, a Londres, a Moscú.
Que nadie entiende el odio como tú.
Que no quieres morirte. Que es muy pronto.

Que le temes al paso del olvido,
a New York, a Buenos Aires, a Varsovia.
Que aún a los cincuenta buscas novia,

porque la soledad te ha preferido.
Que la puerta no sepa de tu ruido.
Que la puerta no sepa de tu fobia.

Si decides cruzarla, es tu problema.
Que no te obligue el tiempo a dar el paso
concluyente. Que el último balazo
no congele la sangre en tu sistema.

Que no sospeche que eres un esquema,
una línea que va desde el comienzo
sin contorno visible. Que el incienso
te desgasta la piel, aunque no quema.

Que eres apasionado de internet.
Que sigues la trazada geometría.
Que le temes a Mónaco, a la Vía

Apia, a Gibraltar, a Budapest.
Que no sepa que acotas sobre el set.
Que el libreto no sacia tu ambrosía.

Si decides cruzarla, será tarde.
Tus manos temblarán como temblaron
las manos de los héroes que fallaron
y ostentan la medalla del cobarde.

Quizás debas arder como ahora arde
a barlovento el fuego inquisidor.
Quizás el miedo suene abrumador
si no tienes un Dios que te resguarde.

Quizás debas portar un amuleto
en el exilio de las alabanzas.
Quizás debas corear aquellas danzas

oscuras y felices del secreto.
Si no tienes valor, quédate quieto.
Tú y la puerta esconden semejanzas.

 


CIERTAS AFIRMACIONES

 

La patria es una marca que se queda
después de los borrones y el destierro.
Una cárcel sin rejas. Sin encierro.
Sin probabilidad de que suceda.

La patria es respirar aire difuso.
Aire que se dispersa y que limitas.
La tierra donde naces. Donde habitas.
Donde por gravedad un dios te puso.

Si te vas alejando ella te observa.
Ella tiene conciencia. Ella te sabe
cada secreto ambiguo. Cada clave.

Cada porción de sueño y dignidad.
La patria es un camino que conserva
huellas de sangre y de felicidad.

 


DALE CARNEGIE

                           El éxito es tener lo que quieres.
                           La felicidad es querer lo que tienes.


El éxito es un circo. Una parodia
de escasos personajes. Una saga
donde al final el reflector se apaga,
y comprendes que el público te odia.

Un laberinto. Un puño. Una salmodia
repetida en la lengua del traidor.
No eres el guionista ni el actor.
No escuchas el final de la rapsodia.

Eres un elemento. Una partícula
compuesta por neutrones y protones.
No hay risas en tus labios. No hay razones

para esta desconfianza tan ridícula.
La vida no es el acto que supones
como el final feliz de la película.

 


LA RARA CEREMONIA

 

Yo pude ser feliz, como pudieron
ser felices las brujas en la horca
de Salem. Como Nietzsche. Como Lorca.
Como los hombres necios que cayeron

en la Gran Depresión, que se extinguieron
dentro de una burbuja iridiscente
(ni lúcida, ni parva, ni indolente),
y por sobrio temor jamás salieron.

Yo pude ser feliz como la espuma
que se desaparece, que se esfuma.
Como el agua ascendiendo en su torrente.

Como Beethoven. Como la Gioconda.
¿Se aprende a ser feliz? Nadie responda
porque nadie es feliz completamente.

Ni las aguas ingrávidas del Sena.
Ni las luces sarcásticas de Tokio.
Ni el orador de torpe soliloquio.
Ni el juez que dicta, parco, la condena.

Ni Luzbel. Ni Picasso. Ni Mahoma.
Ni el cura arrodillado ante el altar.
Ni los peces plateados bajo el mar.
Ni la estatua de sal frente a Sodoma.

Estar feliz es extraviar la llave
cuando el encierro menos se resiste.
Estar feliz también es estar triste.

Llorar hasta perder el ritmo grave,
el ritmo tembloroso de quien sabe
qué es la felicidad, en qué consiste.

Yo pude ser feliz sin los escándalos
de la prole voraz, sin torpes ruidos.
Como los tontos. Como los perdidos.
Como los cínicos. Como los vándalos.

Yo pude ser feliz como las tardes
de juerga frente al mar de los caídos.
Como los santos. Como los vencidos.
Como los falsos. Como los cobardes.

Yo pude ser feliz al paso atroz
de algún baile prohibido y de la gente
que rompe su dolor contra el poniente.

Yo pude ser feliz como lo es Dios,
sin guardar indulgencias en la voz:
pero nadie es feliz completamente.

 


WOLFGANG AMADEUS MOZART

                              Sinfonía nº 7 en re mayor


La vida es un suceso tormentoso
que a intervalos se vuelve inofensivo,
pero su realidad no es estar vivo.
Vivir es asomarse siempre al pozo,

halar elagua fresca en la garganta,
sorber la mansedumbre del reposo.
Vivir es una culpa sin acoso.
Saber que bajo el túnel alguien canta

en la solemnidad de su armonía.
Saber que las salidas no son muchas.
Que el canto te seduce y que lo escuchas.

Saber que los acordes del concierto
te inducen en su pétrea melodía.
Que el músico te engaña. Que no es cierto.

 


RESURRECCIÓN DEL POLVO

 

Quién dice que el polvo ha muerto
en la tumba del camino,
si viaja en un remolino
de sombras hacia el desierto.
Si mis pasos son el puerto
donde un sol de polvo agita
sus ondas, si nos visita
la realidad con su luz,
mi alma sucumbe en la cruz,
pero el polvo resucita.

Quise que el polvo tejiera
la visión del caminante,
pero en un sitio distante,
el insomnio siempre espera.
El polvo es otra manera
para existir. ¿Qué seremos
sin el polvo que traemos
en nuestros pies agotados?
Del polvo fuimos tomados
y al polvo regresaremos.

Quién dice que nuestro viaje
es el sol que nadie ve,
si somos el polvo que
le da pureza al paisaje.
Nubes de polvo que traje
para un cielo en las mejillas,
su fantasma en las orillas
del desarraigo. He sentido
un aguacero de olvido
doliéndome en las costillas.

El polvo no tiene hermanos;
bajo los pies del viajero
está su casa. Prefiero
la suavidad de sus manos
si por parajes lejanos
no hay suerte ni compañía.
Sólo en su melancolía
dócil, encuentro un después.
Encubre bajo mis pies
sus hambres de lejanía.

El polvo es la rebelión
fragmentaria de mis pasos.
Cuando fluyen los ocasos
se me asfixia la razón,
en esta resurrección
del polvo y la madrugada.
Las piedras no indican nada
en su andar por el vacío;
me disipo sobre el frío
inflexible de su espada.

El polvo fue mi soldado
en la guerra con el viento,
arrancó del firmamento
el fulgor. De mi costado,
la inclemencia del pasado.
Hoy ando con su espejismo,
mientras noto en el abismo
su eco taciturno y triste.
¿Será que el polvo no existe
o es que el polvo es uno mismo?

 

LILIANA RODRÍGUEZ PEÑA (Puerto Padre, 1991). Escritora e improvisadora. Miembro de la AHS, de la UNEAC, y del Grupo Iberoamericano de Amigos de la Décima Espinel Cucalambé. Es la primera mujer cubana ganadora de un concurso de repentismo, el Concurso Nacional de Improvisadores Chanchito Pereira (2012). Finalista en el II Campeonato Mundial de Pie Forzado Cubadisco-Oralitura (2012) y ganadora del tercer premio en este evento en 2013. Ha obtenido premios y menciones en concursos como Portus Patris, Décima y Tradición (2009), Villazul (2011), Calendario (2013), y Premio Iberoamericano Cucalambé (2013), con el libro Crepusculares, el que fue publicado en 2014 por la Editorial Sanlope. Poemas suyos aparecen en antologías publicadas en Cuba y México.