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Escritoras y traductoras de Portugal: hitos en cinco siglos (III)

Olga Sánchez Guevara, 08 de enero de 2018

 

Es el olvido y no la muerte lo que nos hace quedar fuera de la vida.
Mia Couto

No puede haber igualdad cuando más de la mitad del género humano carece de historia.
                                                                                           Bonnie S. Anderson, Judith P. Zinsser
                                                                                                     

4. Siglo XX

Nacida en 1913, poco antes de estallar la primera guerra mundial, la judía-alemana Ilse Lieblich llegó a Portugal en 1934, tras abandonar su país por la persecución contra los judíos. En 1935 se casó, en Oporto, con el arquitecto portugués Arménio Taveira Losa, de quien tomaría el apellido. Las obras de Ilse reflejan las dramáticas vivencias de su infancia y primera juventud en la Alemania de entreguerras.

El primer libro de Ilse Losa, O mundo em que vivi (El mundo en que viví), publicado en 1949, fue elogiado por su escritura “sencilla, lineal, discretamente poética”, y por la capacidad de la narradora para expresarse “en un idioma que oyó por primera vez siendo ya adulta”. Esta novela es parte de una trilogía con rasgos autobiográficos, que se completa en Rio sem ponte (Río sin puente, 1952) y Sob céus estranhos (Bajo cielos extraños, 1962).

La producción literaria de esta autora incluye cuentos, libros pedagógicos, ensayos, crónicas y traducciones (del alemán al portugués y viceversa). Escribió numerosos libros infanto-juveniles, y colaboró en revistas y periódicos alemanes y portugueses. Es ejemplo cimero de mediación cultural entre su lengua materna y la de adopción: llevó al portugués a autores como Thomas Mann, Bertolt Brecht, Max Frisch y Anna Seghers, así como el Diario de Ana Frank, uno de sus trabajos más aclamados; también participó en la organización y traducción de antologías de autores portugueses al alemán.

Por el conjunto de su obra infanto-juvenil recibió en 1984 el Gran Premio Gulbenkian de Literatura para Niños y Jóvenes, y el Gran Premio de la Crónica en 1998 por À Flor do Tempo (A la flor del tiempo). La República Federal de Alemania le otorgó la Cruz de la Orden del Mérito, y la República de Portugal la nombró Comendadora de la Orden del Infante Don Henrique. En 2006, a los 92 años, falleció en Oporto esta prolífica escritora y traductora. 

Y en Oporto, el 6 de noviembre de 1919, nació una de las más importantes poetisas portuguesas del siglo XX: Sophia de Mello Breyner Andresen, primera mujer portuguesa en recibir el premio Camões, en 1999. Había comenzado a escribir versos desde la adolescencia y estudió Filología Clásica en la Universidad de Lisboa; en esa etapa colaboró en la revista Cadernos de Poesía. En 1944 publicó su primer libro, Poesía, y en 1946 se casó con el periodista y abogado Francisco Sousa Tavares, cuyo compromiso político compartió. Fue activa opositora a la dictadura salazarista y diputada socialista por la ciudad de Oporto tras la Revolución de los Claveles, a la que dedicó su conocido poema “25 de abril”:
 

Esta es la madrugada que yo esperaba
el día inicial entero y limpio
donde emergimos de la noche y del silencio
y libres habitamos la sustancia del tiempo.
 

Además de sus quince libros de poesía, Sophia escribió cuentos, obras de teatro, artículos, ensayos y literatura infantil. Es una de las escritoras portuguesas más traducidas a otras lenguas, pero ella  misma desarrolló una destacada labor como traductora: llevó al portugués la Medea de Eurípides, el "Purgatorio" de la Divina Comedia de Dante, Hamlet y Mucho ruido y pocas nueces, de Shakespeare, y tradujo al francés a poetas portugueses (Quatre Poètes Portugais: Camões, Cesário Verde, Mário de Sá-Carneiro, Fernando Pessoa, Presses Universitaires de France, 1970).

Entre las muchas distinciones recibidas por Sophia de Mello Breyner hay que mencionar el Gran Premio Gulbenkian de Literatura para Niños y Jóvenes (1992), y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2003). La Universidad de Aveiro le otorgó un doctorado Honoris Causa en 1998; fue nombrada Gran Oficial de la Orden Militar de Santiago da Espada de Portugal (1981) y recibió la Gran Cruz de la Orden del Infante D. Henrique de Portugal (1987).

Sophia murió en Lisboa el 2 de julio de 2004 y en 2014 sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional de Portugal.

Otras mujeres enriquecieron la literatura de su país con sus traducciones al portugués, como la poetisa y periodista Natércia Freire (1919-2004), que tradujo a Charles Dickens, Arthur Miller y Luigi Pirandello, entre otros; la profesora y ensayista Maria Manuela de Sousa Marques (1924- 2015), con sus traducciones de Hermann Hesse, Nietzsche, Kant, Marcuse y Jaspers; la actriz de teatro y profesora Maria Wallenstein (1927- 2007), que llevó al portugués textos de autores teatrales como Jean Cocteau, Samuel Beckett y Eugène Ionesco; la poetisa, dramaturga y ensayista Fiama Hasse Pais Brandão (1938- 2007), que tradujo a Brecht, Artaud, Novalis y Chéjov; y la poetisa Luiza Neto Jorge (1939-1989), cuyas versiones de Goethe, Verlaine, Marguerite Yourcenar, Witold Gombrowicz, Apollinaire, Garcia Lorca, Ionesco y otros, le valieron en 1987 el Gran Premio de Traducción Literaria de Portugal.

A modo de conclusión

La selección de las figuras incluidas en este acercamiento no se basó en la mayor o menor importancia atribuida a su obra literaria o a ellas mismas, más bien dependió de nuestras posibilidades de acceso a fuentes de información. Las limitaciones en este sentido condicionaron la brevedad de la muestra, en la que hemos abordado parte del quehacer de escritoras y traductoras portuguesas, algunas más reconocidas, otras apenas recordadas, pero todas ellas mediadoras culturales a través de la traducción o la edición, en su mayoría bajo el denominador común de un serio compromiso social y político. Aspiramos a poder continuar y profundizar esta investigación; por el momento, cerramos con un poema de Sophia de Mello Breyner, que refleja su forma de entender la escritura como responsabilidad en la transformación del mundo.

La forma justa

Sé que sería posible construir el mundo justo
Las ciudades pudieran ser claras y limpias
Por el canto de los espacios y las fuentes
El cielo el mar y la tierra están prontos
A saciar nuestra hambre de lo terrestre
La tierra donde estamos –si nadie la traicionase– propondría
Cada día a cada uno la libertad y el reino
En el caracol en la flor en el hombre y el fruto
Si a nada le faltara su forma propia y justa
Integrándose al todo como palabra en verso
Sé que sería posible construir la forma justa
De una ciudad humana que fuese
Fiel a la perfección del universo

Por eso recomienzo sin cesar a partir de la página en blanco
Y este es mi oficio de poeta para la reconstrucción del mundo.

Sophia de Mello Breyner Andresen, en O nome das coisas.


 

Lourdes Beatriz Arencibia Rodríguez, 2018-06-11
Olga Sánchez Guevara, 2018-05-21
Olga Sánchez Guevara, 2018-05-09