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Mecánica, entre el movimiento y la inercia

Jesús Dueñas Becerra, 11 de enero de 2018

Mecánica, Premio de la Crítica Literaria, del dramaturgo, poeta, crítico y narrador, Abel González Melo, es el título del libro publicado por Ediciones Unión y presentado por el maestro Carlos Celdrán, Premio Nacional de Teatro; el crítico Omar Valiño, así como por el propio autor, en el nuevo espacio Arte de Escritura, cuya sede es el capitalino Centro Cultural Dulce María Loynaz (CCDML).

Dos primerísimos actores, que participaron en la puesta en escena de Mecánica, compartieron y casi escenificaron —con indiscutible maestría artístico-profesional— el primer capítulo (escena) de la laureada obra; lectura que sirvió de «pie forzado» para generar —con posterioridad— el intercambio de criterios.  

Ante todo, habría que destacar los valores ideo-estético-artísticos, poético-literarios, humanos y espirituales que los lectores podrán descubrir en esa joya de la literatura especializada, ya que les facilita la posibilidad de aproximarse a un texto relativamente poco conocido en nuestro medio.

Por otra parte, Mecánica incorpora las leyes newtonianas del movimiento y el equilibrio, así como los principios fundamentales de la inercia, la fuerza y la acción-reacción.

Los personajes, eje central de la fuerza dramática, le prestan cuerpo y alma a la trama central alrededor de la cual gira el original aporte de González Melo a las tablas y las letras insulares e iberoamericanas. La construcción psicológica de los personajes está basada en los principios básicos, en que —desde los puntos de vista teórico-conceptual y metodológico— se estructura el Psicoanálisis Ortodoxo. 

Personajes que descubren la elocuencia del silencio, que buscan —hasta encontrarlas— las claves más profundas que condicionan su comportamiento psicosocial, y explican —no justifican— las conductas reprobables que los singularizan; frustraciones que nacen y crecen —cual «marabú mental»— en el componente instintivo del inconsciente freudiano. El talento y la capacidad creativa han devenido requisito sine qua non, no solo para la elaboración de sus caracteres en extremo complejos, prisioneros de sus conflictos intrapsíquicos, y por ende, encerrados en cárceles creadas por la mente humana, sino también para proyectar abiertamente —desde la verdad y la conducta cotidiana— la imagen opaca de esos seres enrevesados que no muestran con nitidez su verdadera faz.

Mecánica evidencia el trabajo realizado por González Melo para transgredir —sistemáticamente— el tempo lento con la ironía, la pincelada humorística, las tensiones corporales, psíquicas y espirituales que agobian a los personajes, la adecuada articulación del subtexto y las sutilezas o «guiños inocentes», al decir de Carlos Celdrán, intercalados en el texto. Desde el papel que desempeñan, se expresan mediante un lenguaje accesible al lector, alejado años luz del barroquismo lingüístico empleado por algunos cultores de ese género literario.

González Melo establece un punto de tangencia con Casa de muñecas, obra cumbre del poeta y dramaturgo noruego Henrik Ibsen (1828-1906), a quien el creador de Chamaco y el director de la agrupación Argos Teatro califican como un «hombre mediático», en una época en que ni se soñaba con Internet, Facebook, Twitter.

En ese contexto dramático, confluyen individuos, así como conflictos humanos y socio-económicos, que se pueden extrapolar —con verosimilitud— a la realidad cubana contemporánea, cuyas fisuras e imperfecciones se le muestran al lector para que las haga objeto de un pormenorizado análisis crítico.

El quehacer cotidiano de los personajes está mediatizado por la ambición enfermiza que desencadenan el poder y el «poderoso caballero don Dinero». Por lo tanto, el conjunto de virtudes (como las denominara el venerable padre Félix Varela y Morales), en que ha descansado —históricamente— la nación cubana, han sido violentamente reprimidas, y por consiguiente, re-emplazadas por los contravalores que se mueven al compás de una mecánica que funciona como estilo para poder identificar a esos personajes inescrupulosos, precisar la conducta antiética y pobreza moral y espiritual que los distingue, así como los excesos de toda índole en que suelen incurrir.

La obra focaliza la atención y el interés de los amantes de la buena literatura cubana contemporánea, precisamente por la polémica línea temática que desarrolla. Por lo tanto, el prolífico intelectual habanero fusiona en cálido abrazo eficacia estética y efectividad comunicativa, para recrear el azaroso universo de la Mecánica, concebido por la fértil imaginación de Abel González Melo.

A la presentación asistieron personalidades de la cultura y las artes dramáticas caribeñas, así como representantes de la prensa local.