Cuando Isabelita bate sus alas

Es difícil ser mujer cubana y que no se te atraviese en la garganta el nudo que hace la noticia: Isabel Moya se ha ido. Así dicen los medios, esos desde los que dijo cien verdades sin tapujo y con la dulzura habitual. Porque se puede ser flor y espada al mismo tiempo. Porque se puede ser beso y piedra.
Cuando pienso en Isabelita la figuro, antes que nada, de dos modos: guerrera y libre. Una mujer que se pasó el tiempo de esta vida eliminando barreras y enarbolando igualdades.
Y vuelvo a imaginarla tan libre como en aquella entrevista hace varios años en que apenas la vi se me colgó en el alma una frase de Frida Kahlo que parecía alzar a Isabelita de su silla de ruedas: "Pies para qué los quiero, si tengo alas para volar".
Foto: Granma