Vampiros a lo Baratute
Vrykolakas griegos, pricolici rumanos, revenants galos, ghouls árabes... Sin lugar a dudas, el vampiro constituye uno de los arquetipos culturales más difundidos a nivel mundial. No por gusto la historia de la literatura es harto prolífica en novelas, cuentos y relatos pletóricos de no-muertos bebedores de sangre que van desde la gótica Carmilla hasta los sofisticados protagonistas de las Crónicas Vampíricas.
Como parte de su colección 21, la Editorial Gente Nueva publicó en fecha reciente el libro de cuentos Vampiros con tatuajes raros, de Eldys Baratute Benavides (Guantánamo, 1983), quien esta vez nos ofrece un conjunto de seis historias protagonizadas por simpáticos hematófagos obcecados en alcanzar la felicidad y encontrar su lugar en el mundo.
Una vez más, la intertextualidad se apropia del universo narrativo de este prolífico y reconocido autor mediante diversos personajes literarios, televisivos e históricos, entre los que cuentan los garciamarquianos Santiago Nassar y Ángela Vicario, las escritoras Anne Rice y Dulce María Loynaz, el antológico Vlad Drácula (Bram Stoker de por medio), la terrible Elizabeth Báthory, el entrañable Conde Pátula y el apuesto Lestat de Lioncourt.
Asimismo, los temas giran en torno a la aceptación personal, la constante búsqueda del amor, el necesario respeto a las diversidades, las nuevas masculinidades y feminidades, los subterfugios del burocratismo y los inconvenientes del turismo sexual. Y es que Eldys vuelve nuevamente sobre esos tópicos "difíciles" o "complicados" dentro de la literatura infantojuvenil para, con singular pericia, revertir el status quo al hacer de lo anómalo una norma y transformar a La Habana en una ciudad habitada y deseada por vampiros de toda laya, nacionalidad y gustos culinarios, igualmente ávidos de amor, glóbulos rojos, una ensalada de remolacha o un vaso de jugo de fresas recién hecho.
¿Es el célebre Drácula tan bien plantado como aparece en películas y series televisivas? ¿La Condesa Sangrienta escogería a la capital de todos los cubanos para buscarse un novio hecho a la medida, o montar una exclusiva boutique donde se expendan cosméticos elaborados con sangre humana? ¿Cómo reaccionaría el vegetariano Pátula en un agromercado? Cuando los vampiros nacen a la no-vida, ¿necesitan adoptar un nuevo nombre? ¿Acaso existe una oficina encargada de inscribir dichos nacimientos?
He aquí algunas de las preguntas que aparecen respondidas en las páginas de Vampiros con tatuajes raros, un libro divertido, apto para todas las edades, que se lee de una sentada y provoca el mismo efecto que un sorbo de sangre... ¡perdón!, que una bocanada de aire fresco.