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Letras del alma

Dai Liem Lafá Armenteros, 16 de abril de 2018

 

Esencias de la épica batalla contra la agresión imperialista yanqui están en los versos de Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí. Playa Girón forjó Patria aquel abril de 1961, y de los bardos corazones de esta tierra brotó la lírica más pura, emocionante, esa que no se puede contener cuando está en juego el destino de Cuba. Una lírica que es voz de entonces y de siempre, cada día convirtiéndose en puño y multitudes, en misil y convicción.

Bien lo deja plasmado el Indio Naborí en este fragmento de su poema:

¡Fuego, muerte al invasor!
¡Aquí no hay nadie en cuclillas!
Todo es brazo combatiente,
todo pecho, todo frente,
nada espalda ni rodillas.
Manchando nuestras orillas
está el cobarde agresor…

Desde su sensibilidad herida por la bota usurpadora, el poeta se agiganta ante un pueblo que crece al fragor de la contienda, cuyo fin será la derrota más humillante para los lacayos imperiales. Inolvidable es la forma con que remata su obra "Cuba no es una isla, es América, es el mundo":
 

Estupefactos, vieron que esta isla pequeña se alargaba, crecía,

que el astro soberano de su enseña
alumbraba una extensa geografía.

Y temblaron, temblaron con miedo profundo.
Cuba no era una isla: era América, el mundo…
 

Así cala el cronista Indio Naborí en la memoria de sus compatriotas, en quienes ofrendaron sus vidas con valor y vivieron para contar aquel Girón de abril aupado por sus letras.
 
Una de las sobrevivientes es Nemesia, la niña que el horror no le borró el sueño de sus zapaticos blancos.

 
Nemesia vio caer muerta
a su madre. Vio
sangrando a sus hermanitos.
Vio un huracán de disparos
agujereando los lirios
de sus zapaticos blancos.
 

Esta es la Elegía de los zapaticos blancos para una flor carbonera de sueños puros, hechos que luego se hicieron realidad.
 
Abril, el de 1961, sus flores abría también en la pluma del bardo Nicolás Guillén, enardecido por aquel golpe que el imperio pretendía dar a la Revolución.

Ante las balas que silban
Temerosas nalgas vuelven:
En el mar buscan refugio,
mas las olas no los quieren;
sus barcos desmantelados
son ruinas que el agua ofende.
Ansiosos de no morir
muertos están para siempre:
el pueblo les enseñaba
que solo vive quien muere
con el pecho entre las nubes
y la sangre a la intemperie.
 

Es la historia de un pueblo enfrentado a la metralla bélica y humana. Es amor patrio volcado en letras que no se olvidan. La literatura, en todo su esplendor, sentimiento y belleza, cobró voz en campaña con el Indio Naborí y Guillén, y tantos otros.

Foto tomada de Escambray