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"El amigo mejor, el buen hermano"

Cubaliteraria, 12 de junio de 2018

José Martí aseguró que no se pueden hacer grandes cosas sin grandes amigos. Tanto en distintas publicaciones, como en sus poemas, destacó el valor que le atribuyese a la amistad a la que consideró como el crisol de la vida.

El 10 de julio de 1853, cinco meses y medio después del nacimiento de José Martí, vino al mundo, también en La Habana, Fermín Valdés Domínguez, quien sería el “hermano del alma” de nuestro Héroe Nacional. Permaneció siempre unido al Maestro, siempre fiel a la Patria, sujeto como él, y a los avatares de esa lucha, a sus sacrificios y dolores.

No ha sido suficientemente divulgada la historia de este hombre tan ligado al Maestro, su amigo y compañero en la niñez y juventud, en las primeras rebeldías patrióticas y en la organización de “la guerra necesaria”.

Escribió y habló en varias ocasiones acerca de Fermín Valdés Domínguez. El 12 de junio de 1870, en una dedicatoria que le envía en un retrato suyo desde el presidio en La Habana, dice:

En mis desgracias, noble amigo mío, viste
¡Ay! mi llanto brotar; si mi tirano
Las arrancó de mi alma, tú supiste
Noble enjugarlas con tu amiga mano,
Y en mis horas de lágrimas, tú fuiste
El amigo mejor, el buen hermano
Recibe, pues, con el afecto mío
Este pobre retrato que te envío.

Fermín fundó con Martí el periódico El Diablo Cojuelo en el que —en su único número— se publicó su primer trabajo periodístico de contenido político.

Luego de establecerse en Baracoa por unos años, Fermín parte para Nueva York en 1894 e instala su consultorio en Cayo Hueso, donde lo visita Martí, que anda en los preparativos de la Guerra de Independencia de 1895, a la que se incorporará Fermín poco después de la caída en combate del Héroe Nacional, y ocupará las jefaturas de la Sanidad Militar del Cuarto Cuerpo de Ejército en Las Villas, del Primer Cuerpo de Ejército de Oriente, y representará a Camagüey en la Asamblea Constituyente de Jimaguayú. Elegido subsecretario de Relaciones Exteriores e incorporado al Cuartel General del Generalísimo Máximo Gómez, se convierte en su jefe de Despacho y gana el grado de coronel del Ejército Libertador.

Durante la contienda escribió un sorprendente y controvertido Diario de soldado, en el que refirió pormenores inimaginables de las personalidades participantes, otro hecho escasamente conocido de Fermín, pues pese a ser publicado en cuatro tomos en la Imprenta Universitaria André Voisin, La Habana, en 1972, gracias a la transcripción del investigador Hiram Dupotey, por esas cosas de la mente y el comportamiento de los hombres, hasta en bibliotecas es difícil hallarlo.

Y, sin embargo, sus páginas nos llegan tanto... Pasados unos días de la caída del Lugarteniente General Antonio Maceo y su ayudante el capitán Francisco Gómez Toro, Fermín apunta: “…recibió Vega (general de División Javier Vega) tres números de La Lucha en los que hay ya detalles de la muerte de Antonio Maceo y de Pancho. El viejo soldado (Máximo Gómez) que no conoce el miedo en los combates, lloraba al leer la carta que había escrito a su hijo y que los españoles encontraron en la cartera en donde guardaba su diario y sus papeles”.

Terminada la Guerra de Independencia, Fermín vuelve a su faena de médico, gravemente enfermo. Muere el 13 de junio de 1910.

Al resumir la trascendencia que podía tener para los seres humanos el contar con auténticos y leales amigos, José Martí expuso en un trabajo, en La Opinión Nacional, de Caracas, en su edición correspondiente al 19 de mayo de 1882: “Solo hay una cosa comparable al placer de hallar un amigo, el dolor de perderlo”.

 

Fuentes

Periódico 5 de septiembre

Habana Radio

Cuba Ahora