Astronomía ideológica de la literatura soviética
…¡Ay de nosotros! ¿Dónde está la dulce
revolución?
Isaac Bábel
Hace una semana, mi esposa Leonor y yo compramos en veinticinco pesos un flamante ejemplar de El maestro y Margarita, en el Pabellón Cuba. Ayer, de paso por una librería casi olvidada del municipio Diez de Octubre, un hijo mío y yo compramos en cinco pesos una edición añeja de Así se templó el acero… Años atrás la historia hubiera sido a la inversa. Pero los hechos, además de testarudos, son elocuentes. Lo que pasa es que uno no los escucha, no los entiende o, sencillamente, no los toma en cuenta.
Así se templó el acero… es una novela de Nikolai Ostrovski (1904-1936) que narra las vivencias de un joven en los primeros años de la Revolución de Octubre y su entrega apasionada a la obra colectiva. El maestro y Margarita es una novela de Mijaíl Bulgákov (1891-1940) que critica, entre la realidad y el delirio, la sociedad soviética anterior a la Gran Guerra Patria. Obviamente la obra de Ostrovski recibió todo el apoyo oficial mientras que la de Bulgákov vino a publicarse, mutilada, más de veinticinco años después de su muerte.1
Ambas novelas son autobiográficas. Ambos autores son ucranianos, nacieron en la época zarista y vivieron las primeras dos décadas de la Revolución de Octubre. Por si fuera poco, ambos murieron paralíticos y ciegos. ¿Habrán sido la misma persona mirando hacia lugares diferentes?
El reencuentro con estos dos afluentes me enfrentó de golpe a una interrogante más dura: ¿cuál de los dos espejos fue más fiel a la realidad soviética: el de Ostrovski o el de Bulgákov? Dicho de otro modo, ¿cuál de las dos narraciones se corresponde con la verdad histórica?
-II-
…somos un escupitajo de Dios…
Isaac Bábel
Aclaro que no estoy planteando un problema de objetividad entre el realismo y el surrealismo soviéticos, ni me interesa tampoco comparar literariamente la obra de ambos escritores. No. A lo que me refiero es a definir si alguno de los dos mintió a la posteridad.
Hay quien dirá que mi pregunta carece de pertinencia porque ya ha sido respondida por la historia: el mundo narrado por Ostrovski se derrumbó bajo el peso del mundo revelado por Bulgákov.
Pero yo creo que no es así, que –aunque la Biblia maldiga al hombre que cree en el hombre y Marx diga que la humanidad evoluciona por el lado malo- por alguna razón poderosa los hombres necesitamos tener fe en lo mejor del ser humano para darle un sentido a nuestra existencia.
Tal vez por eso Ostrovski escribió que "lo más preciado que posee el hombre es la vida. Se le otorga una sola vez, y hay que vivirla de forma que no se sienta un dolor torturante por los años pasados en vano, para que no queme la vergüenza por el ayer vil y mezquino, y para que al morir se pueda exclamar: ¡Toda la vida y todas las fuerzas han sido entregadas a lo más hermoso del mundo, a la lucha por la liberación de la humanidad! 2
Tal vez por lo mismo Bulgákov puso en labios de Jesús las siguientes palabras: "…cualquier poder es un acto de violencia contra el hombre y (…) llegará un día en el que no existirá ni el poder de los césares ni ningún otro. El hombre formará parte del reino de la verdad y la justica, donde no es necesario ningún poder.3
El parlamento político de Ostrovski merece un ¡Amén! y las palabras aparentemente religiosas de Bulgákov son dignas de un ¡Hurra! ¡Qué viva la paradoja, diosa del pensamiento!
-III-
…Una frase viene al mundo buena y mala a la vez. El secreto estriba en un ligero viraje, casi invisible…
Isaac Bábel
Amo la paradoja porque me revela cómo soy, cómo son mis semejantes, cómo es el mundo. Ante ella, siento una mezcla de temor y admiración. Temor ante lo desconocido que me domina; admiración por la sabiduría que me rebasa. Quizás sea porque la paradoja suele reunir de manera insólita lo que durante siglos hemos separado: el cuerpo y la mente, el ángel y el demonio, el fotón y la onda luminosa. Para la mente metafísica, por ejemplo, existe un centro del Bien y otro del Mal: Dios y el Diablo son extremos que jamás se tocan. Para el pensamiento paradójico, en cambio, el bien y el mal coexisten en cada uno de nosotros y se potencian según las circunstancias. Es más, lo bueno, fuera de contexto, puede ser malo, y viceversa. La paradoja es una banda de Moebius espiritual.
A propósito Bulgákov hace decir al profesor Voland (Satanás) lo siguiente: "…¿qué haría tu bien si no existiera el mal y cómo luciría la tierra si de ésta desaparecieran las sombras?" 4
No solo en la historia soviética sino en la de todo el imperio ruso se anudan dramáticamente los opuestos: la opulencia y la miseria, el amor y el odio, la sabiduría y la ignorancia, la belleza y el horror. El país del zarismo y del stalinismo es el mismo que puso en jaque a Napoleón y que dio jaque mate a Hitler; es el mismo de Chejov, Tolstoi y Dostoievski; de Kandinsky, Malévich y Chagall; de Stanislavski, Meyerhold y Eisenstein; de Mendeleiev, Pávlov y Landau; de Botvínik, Karpov y Kasparov. Solo que si la humanidad es compleja, Rusia lo es más.
José Martí se percató de esta peculiaridad, estando en su exilio norteamericano, y así lo dejó escrito en una crónica de enero de 1889:
El ruso renovará. Es niño patriarcal, piedra con sangre, ingenuo, sublime. Trae alas de sangre y garras de piedra. Sabe amar y matar. Es un castillo, con barbas en las almenas y sierpes en los tajos, que tiene adentro una paloma. Debajo del frac, lleva la armadura. Si come, es banquete; si bebe, cuba; si baila, torbellino; si monta, avalancha; si goza, frenesí; si manda, sátrapa; si sirve, perro; si ama, puñal y alfombra (…) Es el hombre con pasión y color, con gruñido y arrullos, con sinceridad y fuerza. Se mueve con pesadez, bajo su capa francesa, como Hércules barbudo con ropas de niño. Se sienta de guante blanco a la mesa donde humea un oso.5
-IV-
…La literatura no es cosa de poca monta…
Isaac Bábel
Ostrovski, el joven komsomol, nos habla sobre héroes y monumentos; Bulgákov, el médico y dramaturgo despreciado, nos cuenta sobre los abusos del poder y sobre la mediocridad de los funcionarios. Ostrovski destaca el valor y la alta moral de los jóvenes, su fe en el porvenir y en la capacidad creadora y multicolor de la Revolución; Bulgákov habla del miedo y la desmoralización, del disgusto por el presente, del Estado que aplasta con su monocromía. Y lo mejor de todo esto -o lo peor- es que ambas visiones, cada una a su modo, parecen ser ciertas.
Vista desde la Tierra, la Luna tiene dos caras, una visible, la otra oculta.6 La literatura soviética fue una luna cuya cara visible en el Oeste estaba oculta para el Este, y viceversa. La obra de Nikolai Ostrovski, lo mismo que la de Fúrmanov o Polevoi, se leía en el mundo socialista pero se ignoraba en Occidente; la obra de Mijaíl Bulgákov, como la de Solzhenitsin y Pasternak, se apreciaba en Occidente mas no en los países que estaban a la sombra de la hoz y el martillo.
Esta situación fue un reflejo ideológico de la Guerra Fría, de la competencia militar entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, que actuaban como cabezas del socialismo y del capitalismo, respectivamente. Estamos, pues, ante un aporte que hizo la ideología a la astronomía de la literatura: fracturar la realidad, luxar el pensamiento, prohibir una visión dialéctica de la historia.
Pero las paradojas están ahí, en la realidad, penetran el pensamiento y se expresan en el lenguaje. Aunque, a veces, por esos caprichos del conocimiento, primero las decimos, luego las razonamos y finalmente las descubrimos en la realidad misma. De ahí que, antes de arribar a una concepción contradictoria de la realidad, empecemos a jugar con las palabras y a hacer retruécanos.
-V-
…La verdad salta a la vista (…), pero no llega uno a verla…
Isaac Bábel
Dispuestos a recuperar la simbiosis entre las visiones de la realidad soviética que recogen Así se templó el acero… y El maestro y Margarita, no me extrañaría que ya el lector avezado ande barajando los títulos de ambas novelas en busca de fusiones novedosas.
Es probable que ya alguien haya pensado en Así el maestro se templó a Margarita en el acero…, título jocoso y tropical pero que traicionaría el sentido profundo y dramático de estas obras.
Más justo, quizás, sería este otro: Así el maestro y Margarita templaron…el acero, variante más aceptable por dos razones. La primera, porque preserva las funciones originales de los elementos de ambos títulos, o sea, los sustantivos (maestro, Margarita), el verbo (templar), el adverbio de modo (así), el complemento directo (el acero), el artículo (el), la conjunción copulativa (y), así como los puntos suspensivos (...). La segunda, ya que contiene una sutileza que tal vez a muchos se les ha escapado: “el acero” bien pudiera ser una referencia al stalinismo puesto que Stalin quería decir “Hombre de Acero”.
¿Puede entonces decirse que Así se templó el acero… encarna el ascenso del socialismo soviético mientras que El maestro y Margarita representa su crisis? ¿Acaso la experiencia de Ostrovski simboliza un antes heroico y la de Bulgákov un después lamentable? No. Uno y otro vivieron la misma época, los primeros veinte años de la revolución. Lo que significa que ambas novelas no son las dos fases de un ciclo sino los dos polos de una misma realidad altamente contradictoria.
Solo llama la atención un detalle curioso: el nombre de Ostrovski, Nikolai, coincide con el que acompañaba al pseudónimo de Lenin, mientras que el de Bulgákov, Mijaíl, coincide con el de Gorbachov. Inicial mayúscula y punto final de la Revolución de Octubre.
Tomadas por separado, Así se templó el acero… y El maestro y Margarita son dos verdades que mienten. Juntas, son dos mentiras que dicen la verdad. Cada visión presupone a la otra, se enriquece con ella. Y quien desee acercarse a aquella experiencia histórica que estremeció al planeta habrá de tomar en cuenta una y otra novela. No por una cuestión de objetividad sino por justicia.
Por eso, en mi librero, ambas novelas no están una encima de la otra sino una al lado de la otra. Aunque a veces, lo confieso, coloco entre ellas la Caballería Roja, de Bábel. Por si acaso…
Notas:
1-En Cuba la novela de Bulgákov se publicó por primera vez en 1989, años de perestroika en la URSS, pero no apareció íntegra hasta el año 2009, en ocasión de la Feria del Libro de La Habana dedicada a Rusia.
2-Solapa anterior del forro del volumen de Así se templó el acero… publicado por la editorial Progreso probablemente en 1972.
3-El maestro y Margarita, Alianza Editorial, Madrid, 2012, capítulo 2, p.41
4-Ob. cit. capítulo 29, p. 469
5-“La exhibición de pinturas del ruso Vereschaguin”, Obras Completas, La Habana, 1975, tomo 15, p. 429
6-Esto sucede porque la velocidad de rotación del satélite natural terrestre coincide con su velocidad de traslación.