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Ideas sobre la crítica literaria en los apuntes de José Martí

Caridad Atencio, 24 de septiembre de 2018

Cuando pensamos en la concepción que del arte tenía Martí como expresión de verdades universales, magisterio social y actividad creadora que se propone el bien del prójimo, nos viene a la memoria la idea de Marina Tsvietáieva donde se enuncia que el arte debe reflejar la realidad, pero no como un espejo, sino como un escudo. Tal aserto, además de ser una de las ideas que fundamentan el cuerpo de la estética del cubano, es como una especie de centro irradiador en el método de su crítica literaria, ejemplarmente descrito y sometido a análisis por renombrados ensayistas. A estudiar las huellas y pruebas de la conformación de dicho método en sus Cuadernos de apuntes y Apuntes en hojas sueltas se dedicará este texto, donde demostraremos cómo sus preocupaciones y pesquisas sobre las funciones de la crítica, conceptos como el de lectura, sus ideas sobre la literatura y su intrínseca relación con la historia, y otras aseveraciones coadyuvan a la formación de José Martí "como la cabeza más alta de su época, en el seno de un movimiento crítico de vanguardia en América Latina".1

El sentido afirmativo, creativo, amoroso de su crítica queda descrito en casi todas las aseveraciones que sobre el tema aparecen en estos Apuntes, y nos percatamos de que lo que habíamos descrito como reflexiones sobre la mediocridad literaria y su compleja conformación y manejos en nuestro libro Los Cuadernos de apuntes de José Martí o la legitimación de la escritura son, en verdad, y fundamentalmente, meditaciones, análisis sobre la naturaleza del fenómeno de la crítica literaria en su tiempo y antes de él, del mundo literario y de las relaciones de la literatura con la historia, donde fama y éxito no son directamente proporcionales al talento y la calidad, juicios estos que sin duda lo ayudarían a consolidar el método de su crítica literaria, que se va conformando con la observación, el examen, el autoestudio, del que va dejando huellas en sus Apuntes a través de puntuales citas que le desbrozan el camino sobre lo que él se propone concebir, pertenecientes a importantes escritores de cuyo legado indudablemente se va a nutrir. "Precisamente en la existencia de un método y no en la ausencia de él, puede fundamentarse el enorme valor de la crítica martiana, así como la actualidad de muchas de sus concepciones estéticas"2. Así en el importante Cuaderno de apuntes 18,  de la década del noventa, considerado por quien escribe como núcleo de su poética en estas anotaciones, aparecen enunciados que profundizan en la naturaleza del crítico y por extensión de la crítica, en el polémico enfoque de su formación y destinos literarios: "Críticos: Every one knows Disraeli 's definition of critics as «People who have failed in art and literatura»"3. [Todo el mundo conoce la definición de Disraeli de los críticos como gente que ha fracasado en el arte y la literatura] Antes había citado de alguien que no refiere: "Crítica –De los críticos, decía: -(produits impuissants, mentat `a leer debut) [frutos, productos impotentes, se los dije desde sus comienzos].

Semejantes rasgos negativos o excesos, o, si se quiere, desequilibrios están fundamentados –lo sabe bien Martí– en la falta de objetividad y sentido creativo del que adolecen una buena parte de los críticos literarios. En tal sentido sus reflexiones apuntan a la condición que él le pedía a la crítica literaria y que no encuentra en sus cultivadores: "…talentos de arte menor, buenos para mantener y conservar, pero no bastante calientes de adentro para arremeter y crear"4. En reflexiones tales sobre el mundo muchas veces falso que rodea a los verdaderos creadores despliega una profunda curiosidad hacia la mediocridad literaria y  la cortedad de miras de muchos críticos: "Los incapaces de crear spre. acusan de imitación a los creadores. Los talentos frustrados son los enemigos implacables del talento"5.  "Reconocer la virtud es practicarla. En eso se conoce al que es incapaz de la virtud. –en que no la sabe conocer en los demás. El hombre que lo niega todo, a quien se niega es a sí mismo"6.

Tal sentido de sinceridad, objetividad, de nobleza y jerarquía del juicio, en una palabra, de ética literaria, lo lleva a penetrar en delicados intersticios que a veces sólo los escritores atisban: "Siempre a muchos poetas pareció mal lo que hacían otros tan notables como ellos, o mejor que ellos"7. Es curioso descubrir cómo Martí se percata de los desequilibrios en las relaciones entre los creadores, y la idea clara, que subyace debajo de todas estas reflexiones, de cómo no debía ser la crítica, y de todo el mundo oscuro de pasiones que tendría que dejarse fuera, pues siempre persiguió a todo trance el equilibrio, la justicia y el respeto8. La prueba de su altitud de miras la recoge en los apuntes cuando reproduce un breve diálogo entre los escritores franceses Paul Bourget y Henry Beyle Stendhal:

Ou donc trouver pour résister a ces terribles puissances une autre arme que le renoncement absolu et que le nirvana des sages du l’ Inde? (Bourget)

Dans le plaisir divin de la bonne oeuvre accomplie; dans l’ épanoiuis – sement de l’ âme devant la beauté pure et superieure; dans l’ energie de l’ âme pleine du bonheur de la Beauté, et de cette espéce de beaute qui est la vertu.

J’ ai assez véeu pour  voir que difference engendre haine. (Stendhal)9

Semejante cita nos recuerda la cardinalidad que en la estética martiana tiene la idea de la unidad entre verdad, bien y belleza en el arte, que muestra su consecuencia primera en lo que él denomina la "utilidad de la virtud".

[¿Dónde encuentras entonces para resistir esos terribles poderes otra arma que el renunciamiento absoluto y el nirvana de los sabios de la India? (Bourget)

En el placer divino de la buena obra realizada; en plenitud ante la belleza pura y superior; en la energía del alma plena de felicidad de la belleza, y de esa especie de belleza que es la virtud.

Yo he vivido bastante para ver que la diferencia engendra odio. (Stendhal)]

Más allá de la condición ética de estos razonamientos, que lo ayudan a asumir las dificultades de la existencia y la naturaleza pérfida de los hombres, no debemos pasar por alto el espíritu constructivo, creativo y de amor, y un sentido profundo de equilibrio que preside a dichos juicios, cualidades que están en la raíz de su empeño crítico. También comprobamos las dimensiones de su propósito cuando reconoce el carácter solemne o elevado de la literatura, por encima de cualquier tendencia hueca o estéril que siempre lucha por parecer esencial.

En los apuntes hay todo un tratado de su poética crítica que engrandece y explica el método esbozado en sus páginas, que va desde el reflejo de citas de aprendizaje, que ya muestran su ingenio y refinado gusto literario sobre el género en cuestión, y  la naturaleza de las relaciones escritor –éxito y sociedad, hasta la concepción de sus propias ideas sobre la percepción de la grandeza y autosuficiencia del genio artístico respecto a la crítica, y el sentido de justicia, afirmativo, constructivo y creativo que deben primar en la valoración crítica. Que implica "la preocupación constante por la «sinceridad» y la «honradez», es decir por la fiel correspondencia entre literatura y realidad"10,  y, por tanto, el cumplimiento del principio rector de la concepción estética martiana donde se enuncia que el arte es inseparable de la vida, fuente a su vez de toda verdad, según ha formulado Cintio Vitier. De todo este razonamiento se desprende su defensa de la función espiritual, estética y enaltecedora de la literatura. En estas páginas hemos querido demostrar cómo Martí además  de poseer "una fina sensibilidad, y un grado tal de originalidad" exhibe también un "firme sostén teórico de sus apreciaciones literarias"11, y que el seguimiento de todas estas normativas estético-morales evidencian que "nunca ejerció [la crítica]  ni concibió esta función como un quehacer profesional sino como un servicio a la cultura"12. Pues, como afirma Todorov, los textos literarios están impregnados de ambiciones cognoscitivas y éticas y no existen sólo para producir un poco más de belleza en el mundo, sino también para decirnos cuál es la verdad de este mundo, y para hablarnos de lo que es justo e injusto. También el crítico, por su parte, puede formular no sólo juicios estéticos, sino también juicios sobre la verdad y la exactitud de las obras –y está consciente que la crítica es una disciplina con dos vertientes: el conocimiento y el juicio.

Cuando Martí rechaza en múltiples afirmaciones de estos apuntes la mediocridad literaria, la falta de miras de ciertos "creadores" y nos entrega su elevado espíritu, nos viene a la memoria un aserto de Fedro a propósito de los celos entre escritores, muy relacionado con una imagen martiana sobre la poesía –el verso como espada reluciente de un guerrero jinete que va camino al cielo, y la poesía nueva personificada en la metáfora del caballo –que describe su diferencia respecto a aquellos y la verdadera realeza de su crítica: "El espíritu del hombre es portado hacia lo alto y lo verdadero por un caballo, y arrastrado hacia lo bajo de sus miserias por otro".13

1 Elena Jorge Viera."Hipólito Taine y la crítica cubana. El caso de José Martí". En Francia y Cuba. Actas del Coloquio de Burdeos, diciembre de 1982, p. 215.

2 Elena Jorge Viera. José Martí, el método de su crítica literaria, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1984, p. 253.

3 José Martí. Obras Completas, T. 21, Editorial de Ciencias Sociales, p. 428, La Habana. Se refiere a Benjamín Disraeli (1804 – 1881). Político y escritor británico.

4 José Martí. Ob.Cit., T. 21, p.281. El énfasis es mío. (C.A.)

5 José Martí. Ob. Cit., T. 21, p. 383. Y a continuación sigue reflexionando sobre el mundillo literario y el  celo profesional, ideas que, además de ayudar a edificar  el perfil del  mediocre, le permiten conformar  su método crítico desde una perspectiva legitimadora, amparada en una profunda observación. "En los talentos sucede al revés que en las casas, donde el de arriba es el que envidia al de abajo, y no como en el talento, que el de abajo es el que envidia al de arriba. Es la accesoria que le dice a la casa principal: ¡que me quitas el sol! Y la sacristía, llena de pergaminos y casullas que le sacan el puño a la catedral, porque la ve con naves y torres."

6 En el propio apunte anteriormente ha citado, luego de una aseveración de Persio, un juicio sobre la naturaleza mercadeable de las plumas de algunos críticos desde la antigüedad, y sobre cómo se van tejiendo en el mundo literario los lazos que tienden a la mediocridad."Y el que lea a Persio ve que ya había gacetilleros entonces que encontraban numerosa y excelente la poesía de los que daban de comer buen vientre de trucha, y vestían con túnica nueva a los críticos mal  arropados." OC. , T. 21, p. 406.

7 José Martí. Ob. Cit., T. 21, p. 406.

8 En el propio Cuaderno de apuntes 18 recoge: "Críticos (?) – Cristo era para Tácito (Ann. XV cap. 44) Christus quidam" [Un tal Cristo]. Evidentemente en las miras martianas tales deslices quedaban fuera de lugar.

9 Ob. Cit, T. 22, p. 91.Paul Bourget (1852 – 1935) Fue novelista prolífico, dramaturgo y ensayista. Sus principales obras críticas son Teoría de la decadencia (1881), donde intentó responder a algunas tendencias literarias y al naturalismo que él interpretaba como decadentismo enfermizo y Ensayos de psicología contemporánea (1883), una serie de trabajos muy elaborados donde analiza problemas morales de Francia, y consideró los valores de autores como Hipólito Taine, E. Renán, Charles Baudelaire, Flaubert y Stendhal.

10 José Antonio Portuondo. José Martí, crítico literario, Unión Panamericana, Washington, Gráfica Panamericana, México, 1953, p.106.

11 Elena Jorge. "Hipólito Taine y la crítica cubana: El caso de José Martí", p. 215.

12 Manuel Pedro González e Iván Schulman. José Martí. Esquema Ideológico, p. 257.

13 Claudio Magris. Ibídem.