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Paul Zech, poeta y traductor alemán

Olga Sánchez Guevara, 08 de enero de 2019

Durante mucho tiempo, los datos biográficos reales de Paul Zech (Prusia Occidental, 1881-Buenos Aires, 1946) se han entretejido con la leyenda que él mismo se creó, hasta tal punto que es casi imposible delimitar dónde terminan unos y comienzan otros. Cierto es, en cambio, que parte de su obra pertenece al movimiento expresionista alemán. En 1919 Kurt Pinthus le incluyó, junto a Georg Trakl, Jakob van Hoddis, Gottfried Benn y otros, en su célebre antología poética de ese movimiento, Menschheitsdämmerung (Crepúsculo de la humanidad). Precisamente en la antología de Pinthus se incluye un texto donde Zech justifica su derecho a manipular su biografía:

Querido lector, no exijas siempre de un autorretrato una objetividad equilibrada. En alguna parte queda siempre el reflejo del espejo como mancha de colorete. Pero, en realidad, ¿qué te importa la forma de mi cráneo? ¿O la línea del brazo cuando se eleva atléticamente, queriendo alcanzar a Dios? ¿O incluso mi experiencia retorcida de casas? Cada vida es vivida mil veces por mil vidas. A veces en tercetos. A veces con los puños. A veces sobre los árboles del bosque. A veces en el burdel. Lo que está más allá, es leyenda.

Investigadores como Brigitte Pohl, Matías Martínez y Alfred Hübner, entre otros, han logrado recomponer con alguna certeza la biografía de Zech. Se sabe que a los 14 años dejó la escuela para comenzar un aprendizaje como panadero, el cual abandonó poco después; trabajó en diversos oficios para ganarse la vida, y siendo muy joven comenzó a escribir poemas, de los que algunos se conservan en un álbum fechado en 1901.

Zech residió durante algún tiempo en Elberfeld, donde periódicos y revistas locales y regionales publicaron sus poemas a partir de 1904; entre 1910 y 1912 escribió reseñas de libros para un periódico local. El contenido central de su poesía temprana fue la naturaleza, pero desde 1909 se interesó cada vez más por temas de la gran ciudad y el mundo obrero, al estilo del expresionismo literario, que también predomina en las narraciones que escribió por esa misma época.

Como ocurrió con otros expresionistas, la guerra fue para él motivo de entusiasmo al principio, y de profunda decepción y rechazo tras enfrentarla en la realidad. Publicó textos antibelicistas y pacifistas: en 1918, el cuaderno Vor Cressy an der Marne. Gedichte eines Frontsoldaten (Ante Cressy en el Marne. Poemas de un soldado en el frente), bajo el seudónimo de Michel Michael; y en 1919, sus diarios escritos durante la guerra, con el título Das Grab der Welt. Eine Passion wider den Krieg (La tumba del mundo. Una pasión contra la guerra).

Con la colección de noveletas Der schwarze Baal (El Baal negro) había alcanzado reconocimiento literario en 1917, y recibió en 1918 el premio Kleist por su poesía. Escribió más de veinte piezas teatrales, pero pocas fueron representadas; solo una de ellas, llevada a escena en 1926 por Erwin Piscator en Berlín, logró cierto éxito. Su título es Das trunkene Schiff (El barco ebrio), y el personaje central es el poeta francés Arthur Rimbaud. De la poesía de Rimbaud realizó Zech versiones libres, publicadas en 1927 y reeditadas en varias ocasiones. En 1931 se publicó la obra más exitosa de Zech: sus traducciones del poeta francés François Villon, que de inicio tuvieron una recepción negativa, con críticas a las libertades que Zech se tomaba respecto al original, y a su lenguaje “demasiado vulgar”.

Con el auge del fascismo, Zech fue despedido en 1933 de su puesto como bibliotecario auxiliar en Berlín, por ser considerado izquierdista, dada su cercanía al Partido Socialdemócrata Alemán. En agosto de ese año viajó a Viena y luego a Trieste, desde donde se embarcó hacia Montevideo para continuar hasta Buenos Aires. Se relacionó con la numerosa colonia alemana que entonces existía en esa ciudad, y muy pronto pudo colaborar en el Argentinischer Wochenblatt  (Semanario Argentino) y otros periódicos publicados en alemán por los exiliados. 

En Argentina continuó escribiendo poemas y narraciones, aunque apenas logró publicar una de estas en vida. Inéditas quedaron sus nuevas versiones de obras ya publicadas, como la biografía novelada de Villon que escribió en 1946, basándose en la parte biográfica del ensayo escrito en 1931.

Zech murió en Buenos Aires en 1946, y está enterrado en Berlín. Entre 1947 y 1960, con poco éxito, su hijo Rudolf reeditó los libros del padre en la pequeña editorial de su propiedad, en Berlín Occidental, y publicó también parte de la obra póstuma de Zech. En la RDA, la Greifenverlag de Rudolstadt,Turingia, publicó las obras de Zech en las décadas de 1950 y 1980.

El Villon reeditado por Rudolf Zech llegó en 1950 a manos del actor  Klaus Kinski, cuyas declamaciones de los poemas de Villon dieron a conocer la figura del poeta francés en la RFA. En 1962, una versión revisada del Villon, a la que se añadió la biografía de 1946, fue publicada por la Deutscher Taschenbuchverlag (DTV). Hasta 2009 se habían vendido más de 320 000 ejemplares de la obra en 29 ediciones.

En Buenos Aires, la Editorial Serapis publicó en 2009 una antología poética bilingüe de Paul Zech, bajo el título Yo soy una vez Yo y una vez Tú / Mal bin ich Ich und mal Du, con prólogo, notas y traducción al español de Héctor A. Piccoli. En Cuba, una narración de Zech fue incluida en la antología Poesía y narrativa del expresionismo alemán.

Como muestra de la poesía de Paul Zech en su período expresionista, he traducido uno de sus poemas incluidos por Kurt Pinthus en Menschheitsdämmerung.
 

 

LAS CASAS HAN ABIERTO OJOS

A la tarde las cosas ya no están ciegas
y duras como muros en el deslavazarse
de horas acosadas; el viento desde los molinos
trae rocío enfriado y fantasmal azul.

Las casas han abierto ojos,
astro entre astros es la tierra otra vez,
los puentes se sumergen en el lecho del río
y nadan en lo hondo bote a bote.

Crecen figuras desde los arbustos,
las copas soplan como lento humo,
los valles echan montes que hace mucho pujaban.

Sin embargo, los hombres extasiados se asombran
ante el plateado aluvión de las estrellas
y son como frutos maduros y dulces para la caída.
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