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Cómo crear lectores: dales (buenas) adaptaciones de obras clásicas

María de Sancha Rojo, 25 de abril de 2019

Expertos consultados por El País señalan que exponer a los niños a clásicos adaptados es bueno para aprender a disfrutar de la lectura, aunque lamentan que no se hagan estudios científicos sobre cómo promoverla. Para Enrique Castillejos, pedagogo con 25 años de experiencia, acercar la cultura adaptada al alumno siempre va bien.

No es que las adaptaciones sean obligatorias. En España tenemos la costumbre de hacer dicotomía de todo, 'bueno o malo'. Esto es útil. Cuando un niño de primaria lee una obra adaptada y, diez años después, se tropieza con la original, no le va a venir de nuevas, va a recordar que la leyó, que existe, apunta Castillejos, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Pedagogos y Psicopedagogos de España (CGCOPYP).

Si nos limitamos a ser puristas, vamos a alejar a los niños de gran parte de la literatura. Las adaptaciones infantiles de los clásicos los acercan a ella. Otra forma de hacerlo es a través del cine, más popular y sencillo intelectualmente, apunta Ana Cobos Cedillo, presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE), que pone como ejemplo Piratas del Caribe como puerta de acceso a La isla del tesoro. Estamos en la sociedad de la información. Si está ahí el texto, ¿por qué no acceder a él antes? Se trata de que los niños sepan que los libros no son un tostón, opina esta doctorada en Psicopedagogía, que asegura que es más fácil que un adulto se acerque al Quijote original si cuando era pequeño leyó una versión.

La lectura de adaptaciones infantiles debe acompañarse de los libros que elija el alumno, que debe ver en todo momento a sus profesores y padres leyendo, ya que los lectores imitan, según Castillejos. Si le gustan las motos, pues que lea sobre motos. ¿Pero leer solo sobre motos? Empobrecería su abanico de posibilidades.

Los clásicos se empiezan a adaptar a los niños en el siglo XIX, ya que antes no existía un sistema educativo; la cultura pertenecía a las clases altas, que accedían a ella a través de tutores o colegios de élite. Ahora se ha extendido a todas las capas sociales. Por eso hay que facilitar que todos los niños se acerquen, porque no todos ellos van a ser una élite de formación, apunta Cobos.

Respetar la obra original sin perder atractivo ni diversión

¿Cómo es una buena adaptación, capaz de despertar el gusanillo lector? Cobos detalla que deben ser atractivas y emocionantes, con un lenguaje asequible, ilustraciones que ayuden a comprender la historia, notas de humor y personajes con los que los niños se identifiquen“. Los expertos disienten en si es respetuoso hacia el original inventarse personajes. Castillejos considera que no tiene mucho sentido, aunque pedagógicamente sea aceptable. La psicopedagoga cree que basta con respetar el argumento, el carácter de los personajes y las moralejas: Si podemos reconocer el original que hay detrás, es que está ahí su esencia. Todos coinciden en que no hay una edad para las adaptaciones ni para pasar al texto puro. Depende del alumno, de si su familia lee, de su madurez, comprensión lectora, vocabulario y experiencia. La presidenta de COPOE apunta que podrían plantearse incluso adaptaciones para adultos de los clásicos.

Castillejos considera que la televisión y los videojuegos son la gran competencia de los libros entre los niños. Biológicamente, el humano es un ser vago que busca gastar la menor energía posible. Una actividad sencilla, quedarse ante una pantalla, tiene muy poco gasto; leer requiere más esfuerzo, imaginación… Lo cual no significa que haya que prohibir nada. Hay momentos para jugar, otros para ver la tele, y otros para leer periódicos, obras adaptadas, libros. Todo es una cadena complementaria en la que podemos elegir la actividad más provechosa en cada momento aconseja el presidente del CGCOPYP.

Tomado de El País