Sigfredo Ariel en Libro a la Carta
En el espacio Libro a la Carta que se efectuó en la librería Fayad Jamís, pudimos conocer más a Sigfredo Ariel, gran figura de las letras cubanas, mediantes las preguntas hechas por su conductor Fernando Rodríguez Sosa.
Investigador, poeta, ilustrador, guionista y diseñador, Sigfredo Ariel es responsable de una obra lírica de incuestionable alcance y trascendencia en el panorama de la poesía cubana contemporánea. Para él la poesía es emoción, el oficio está hecho para soñar. Su mundo de infancia y de juventud fue la imprenta. A ella se lo debe todo: la caligrafía, el dibujo, el diseño, la viñeta.
En el proceso de escritura nunca piensa en un libro entero, más bien, escribe poemas; luego, intenta que posean una unidad dramatúrgica y que sean amenos. Al escribir es bastante primitivo: una hoja, un lápiz, nada de tecnología, aunque lee en cualquier soporte y opina que el libro digital es el dueño del futuro, y que el texto en papel sobreviviría si se convierte en un objeto decorativo, como antes del siglo XIX cuando no era un objeto industrial.
Musicólogo por investigación, cosa que lo apasiona, es uno de los que más conoce de música popular cubana. Su entorno familiar lo conllevó a ello, pues de niño cursó estudios en el Conservatorio de Santa Clara. La emisora radial Radio Ciudad de La Habana lo formó y le dio alas para dedicarse a fondo a este tema.
Tiene como proyecto dos libros dedicados a la música, uno titulado Figuras, con carácter testimonial, y otro de entrevistas hechas a personas que nunca han sido grandes estrellas, como por ejemplo quienes trabajan en un coro y no son voz principal. Le ocupa gran parte de su tiempo la realización de libros manufacturados que piensa comercializar con el Fondo de Bienes Culturales y el apoyo del Instituto Cubano del Libro. Aunque no es diseñador profesional han pasado por sus manos muchas portadas de revistas y libros.
Escogió para leer al público los poemas "¿Por qué Heráclito tenía razón?", “Los negros que trajeron a Cuba”, dedicado a Marlen Ferrer, y “Laúd que canta”.