Tres propuestas literarias, tres historias interesantes
Apenas un día antes del fallecimiento de Roberto Fernández Retamar, la institución que dirigía, Casa de las Américas dedicó una jornada especial a La Casa por la Ventana, con motivo del cierre de la temporada de verano Va por la Casa.
Las actividades, que se realizan en el año que Casa de Las Américas celebra el aniversario 60 de su fundación, incluyeron la presentación de las publicaciones más recientes de su editorial.
Huellas en el tiempo, de Ambrosio Fornet (Cuadernos Casa) hace un recorrido por los temas más importantes que ha trabajado el autor a lo largo de su vida.
Dividido en cuatro partes, Ambrosio concentra en la primera los textos sobre lo que significaba los años ´60 y ´70 del pasado sigo para la literatura y la cultura tanto cubana como latinoamericana. En otros dos capítulos agrupa los relacionados con la crítica literaria, sus autores, además de libros de Cuba y de América Latina.
En la última parte incluye dos textos actuales acerca del estado y el papel de la crítica en Cuba y el debate sobre la nación y nacionalidad. Tiene una escritura fresca, que te acerca al contexto, al contenido y a las ideas plasmadas, hecho por el cual el lector reflexiona y agradece la manera en que están escritos.
Esta jornada de verano es idónea para leer novelas amenas a la sombra. La Madriguera, del uruguayo Milton Fornaro, resulta una excelente propuesta que te introducirá en un mundo al estilo policiaco.
La temática se basa en la vida de algunos judíos, antes, durante y después del Holocausto. El cuento comienza con el descubrimiento de una cueva de ratas en el sótano de un edificio uruguayo, donde vive, entre otros inquilinos, el detective privado que más tarde revelará el misterio de una osamenta humana hallada por azar entre los nidos de roedores.
Historias de familiares de un integrante judío que sobrevivió a la peor manera posible a un campo de concentración y alguna que otra mujer inspiradora de sentimientos encontrados, podrán hallarse en el texto.
Gracias a la destreza literaria del autor, los lectores sabrán quién, cuándo y de qué forma se llevó a cabo el asesinato de un joven en el año 1960 y los motivos del enterramiento justo en el sótano del edificio, lugar donde comienza la novela.
Reales son los nombres de los personajes, los apodos, así como el de las funciones otorgadas a cada uno de los integrantes del comando de la llamada operación Garibaldi, que propició la captura de uno de los mayores criminales de guerra nazi en 1960.
Los estratos, de Juan Cárdenas, es una novela que cuenta la historia de un hombre solo, que en realidad no está solo. Es un heredero de una empresa que está a punto de caer en la bancarrota. Es el esposo de una mujer que nunca aparece y el paciente de un detective que no investiga nada: es un hombre ante un trampolín que espera. Espera la vida, espera a que ocurra algo que jamás va a ocurrir.
“Es un personaje que a partir de un mal matrimonio y de la pérdida reciente del padre comienza a buscar en su memoria de dónde pueden venir las cosas que le suceden y empieza a imaginarse cosas que pudieran suceder y se aleja de su centro vital, para tratar de encontrarse a sí mismo”, afirma su editora Katia Gutiérrez.
En sus novelas Cárdenas se apoya en las tradiciones orales, en las historias que conforman el sustrato cultural de los pueblos de América y de la historia contemporánea de dicha región.