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Vitrina de Valonia: única biblioteca de historietas en Cuba

Dahomy Darroman Sánchez, 05 de agosto de 2019

Para promover la cultura belga, estrechar los lazos de hermandad entre ese país europeo y Cuba, con el propósito de convertirse en punto de referencia de la historieta en la Mayor de las Antillas y dinamizar la visión que se tiene del cómic a través de la vinculación de este género con otras ramas artísticas, se inauguró, en el 2006, la Biblioteca Vitrina de Valonia.

Especializada en el llamado noveno arte y única en su tipo en el país, se ha transformado, de sitio de referencia para estudiosos, artistas e interesados en el tema, en un centro cultural con un programa cuidadosamente diseñado y ejecutado que, a partir del asunto  de la historieta, como exponente del patrimonio histórico-cultural de Bélgica y elemento de fuerte tradición en Cuba, incentiva más que el conocimiento sobre caricaturas y personajes en los diferentes públicos: el amor por la lectura, por la cultura y el desarrollo intelectual del público juvenil que se aglutina en sus pasillos y salas.

Abierta de lunes a viernes, entre las 9:00 a.m. y las 4:30 p.m., en esta biblioteca es posible adquirir materiales en formato digital para disfrutar en la comodidad hogareña, así como consultar ejemplares destinados tanto al público infantil como al adulto. Entre sus colecciones, incluye el apartado Referencia para proveer información teórica y técnica sobre este género, General que instruye acerca de la cultura belga y sus lazos con Cuba, la Hemeroteca ofrece disímiles revistas sobre cómic,  Audiovisuales es el sitio perfecto para quien gusta de los animados, películas y documentales relacionados con el 9no. arte y también números que no solo se circunscriben a los editados en Bélgica, sino que abarcan compilaciones de países hispano y francoparlantes.

Además de la consulta de su amplio fondo bibliográfico piedra angular de la institución, integrado por cerca de 2  mil títulos, bajo el amparo de la Dirección de Patrimonio Cultural la institución desarrolla un intenso programa sociocultural con especial interés en la atención a niños, adolescentes y jóvenes, mediante conferencias, exposiciones, talleres, encuentros con profesionales tanto nacionales como extranjeros de la historieta, presentaciones de libros, proyección de audiovisuales relacionados con el cómic y la animación y visitas dirigidas a centro educativos.

Este verano, como parte del proyecto Rutas y Andares y en conmemoración del quinto centenario de La Habana, Vitrina de Valonia ofertó sus talleres de julio para los más pequeños de casa, que suelen gravitar en torno a la educación patrimonial y a las vertientes imbricadas con el cómic color, guion, diseño gráfico, ilustración y las artes visuales, así como al rescate de la historieta y de sus más emblemáticos creadores cubanos, que quizás se han olvidado, y otros menos  conocidos por su labor en el espectro de la gráfica. Entre estos encuentros se destacó Kronikas, educación patrimonial e historieta, donde 10 pares de infantes y sus padres y abuelos pudieron descubrir cómo se imbrican el proceso creativo de la historieta y la representación de los escenarios patrimoniales habaneros en la publicación Kronikas-El Inventario Imaginario.

Dicho taller, impartido por el historietista belga Étienne Schréder, forma parte de un proyecto de cooperación con el Centro Belga de la Historieta que unifica tres ciudades: Argelina, La Habana y Bruselas, en el que autores de varias partes del mundo, cada uno en su idioma, se aúnan para expandir el conocimiento sobre el patrimonio arquitectónico, inmaterial y religioso de sus países mediante el cómic. Como resultado, desde el 2017 se lanza en Cuba, durante la semana de la cultura belga, un volumen que recopila esas obras. El próximo número saldrá en noviembre, estará dedicado a los 500 años de la ciudad y el trabajo más original de Kronikas…, tendrá un merecido lugar en la publicación.

Cabe destacar las ediciones especiales Crónicas urbanas (2010) y Soñar La Habana (2014) que constituyen álbumes colectivos solo de autores cubanos contemporáneos, publicados por el sello editorial de la Maison Autrique. La primera de estas publicaciones fue merecedora del Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Historieta de Argel, el mismo año de su edición.

Por otra parte, en Historietas de humor, el público infanto-juvenil compartió con los caricaturistas de Palante Yoe y Lacoste para desvelar los principios básicos del relato humorístico; y en agosto comenzarán Historieta manga a lo cubano y  Foto-Historieta de la mano de los profesionales Saroal González y Alexander Izquierdo, respectivamente los que, a juzgar por cuán rápido se llenó el cupo establecido de estudiantes, prometen triunfar dentro de la comunidad adolescente.

La edificación, otrora Palacio del Conde de Cañongo, sufrió diversas transformaciones, tanto estructurales como funcionales, desde que en 1816 Don José Agustín Valdés y Pedroso Conde de San Esteban de Cañongo  mandara a construir una de las mayores mansiones señoriales de la ciudad, pionera de las tendencias neoclásicas. Desde almacén de ropas, quincallería y sedería, pasando por casa de vecindad para trastocarse, con el triunfo revolucionario, en almacén de papel e imprenta, el inmueble fue rescatado en octubre del año 2002 por la Oficina del Historiador de La Habana, como parte de un acuerdo de cooperación entre Cuba y la región de Valonia, en Bélgica, en el marco del Programa de Desarrollo Humano Local (PDHL). Además de la rehabilitación de seis viviendas, el proyecto incluyó entre sus objetivos, la creación de una casa-museo y una vitrina expositiva, alegórica a la cultura de esa región belga.

En el vestíbulo, se halla la gigante escultura del afamado personaje de series animadas Voltus V; obra realizada a partir de cajas de cartón y bautizada con el nombre de Proyecto de Honor por el artista de la plástica Wilber Aguilera. A la derecha, se ubica una exposición permanente integrada por 12 tensores que exhiben imágenes, fragmentos de historietas y biografías de historietistas de renombre. La muestra incluye íconos belgas como Tintín, Los Pitufos, Marsupilami, y nacionales como Elpidio Valdés, Chuncha, Yarí y Matojo, junto a los cuales se ubican obras de muñequería artesanal que representan a dichos protagonistas de la historieta en la nación convertidos ya en parte del patrimonio visual cubano.

Las galerías del patio son sede de exposiciones transitorias en el centro y exhiben, desde el cuatro de junio hasta el cuatro de agosto, la muestra de cómics Un día de más, del artista canadiense Philippe Girard. Otra interesante iniciativa consiste en la colocación de vitrinas, esparcidas por el inmueble, con el letrero ¡Coloca un libro y llévate otro!, que suscita a la lectura y al intercambio de saberes. El proyecto se nombra Lecturas de Intercambio y está articulado dentro del sistema de bibliotecas especializadas de la Oficina del Historiador. Asimismo, como parte de los intercambios entre la entidad y las escuelas primarias del territorio, se exponen los trabajos realizados por sus educandos.

Tomado de Trabajadores