Un libro de «brujas literarias» destinado a fomentar la creatividad

Brujas literarias intenta hacer una contribución a uno de los asuntos que más importan en la actualidad: visibilizar el trabajo y el talento de las mujeres. Mujeres conocidas como Virginia Woolf y mujeres de las que pocos han oído hablar; mujeres actuales y mujeres, como Sappho, que vivieron en el siglo V antes de Cristo.
«Es una celebración de las mujeres escritoras porque a lo largo de la historia y también ahora hay tantas ignoradas y desestimadas como lo hicieron con las brujas. Nuestro libro es para cualquiera que ame la literatura y que quiera hacer un homenaje a estas escritoras», continúa. Pero, además, en sus historias, hay mucho que aprender: «Es muy útil para el que quiera buscar inspiración y aumentar su creatividad».
Dicen que el libro tiene un fin educativo y por eso está montado como una colección de fichas exquisitas. A cada autora dedican tres páginas. Dan una lista de sus obras y una breve biografía que cuenta quién es y qué hizo. Esa información sobria viene acompañada de los dos elementos que convierten a estas escritoras en «brujas literarias». Taisia Kitaiskaia las presenta en una «estampa poética» que cuenta el don que la hizo extraordinaria y Katy Horan las presenta en un retrato dibujado que muestra su poder para hechizar a sus lectores.
Las llaman brujas porque estas mujeres son «escritoras brillantes con un elemento misterioso en su trabajo», explica Kitaiskaia. «El arte más elevado procede de fuentes que no acabamos de comprender. Y todas estas escritoras tienen, al menos, una pizca de esa cualidad mística y sobrenatural».
¿Por qué elegisteis solo escritoras?
—Todas las artistas son brujas, pero teníamos que hacer un libro manejable. ¡Y ya era bastante difícil ceñirnos a 30 escritoras! Yo tengo una conexión especial con el arte literario. El lenguaje siempre me ha parecido algo mágico. Los primeros poetas eran chamanes y usaban las palabras para acceder a lo divino.
El origen de Brujas literarias está en un paseo en bici, vagueando por las calles, sin rumbo ni destino. El pensamiento de Kitaiskaia deambulaba también y, de pronto, cayó en la cuenta de que sus escritoras favoritas eran brujas. «La conexión me pareció intuitiva y emocionante, y pronto le propuse a Katy que hiciéramos juntas un proyecto colaborativo de arte y escritura similar a unas cartas de tarot», cuenta.
«A Katy le resonó la idea y desarrollamos el concepto juntas. Yo empecé a escribir los textos de las escritoras y se los iba pasando. Ella, en función de eso y algo más de información que buscaba por su lado, dibujaba a cada autora». Y al cabo de los meses tenían en sus manos este manual de embrujo.
Tomado de Yorokobu
