Apariencias |
  en  
Hoy es miércoles, 4 de diciembre de 2019; 6:15 PM | Actualizado: 04 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 7349 | ver otros artículos en esta sección »
Página

A Ángela de Mela le interesa entender la belleza

Yohamna Depestre Corcho, 29 de noviembre de 2019

En Libro a la Carta, actividad auspiciada por el Instituto Cubano del libro, acogida en la librería Fayad Jamís y que dirige el periodista Fernando Rodríguez Sosa, estuvo una invitada que se autodeclara como cubana y habanera, a pesar de vivir en España: Ángela de Mela.

Poeta con convicción, desde niña, escondida bajo una cobija, se alejaba de la realidad del mundo y adoptaba la capacidad de reinventarse; conservando el asombro permanente, el constante temblor y el trance, cuando imaginaba sus historias: «La poesía siempre me ha hecho muy feliz», dijo.

Siempre pensó que era un fascinante bicho raro porque en su familia nadie era intelectual. Su hogar humilde se había formado con una madre pobre y trabajadora y un padre que renunció a una vida cómoda. Debido a esto muy temprano, su progenitor dejó la casa paterna para, tan solo con la voluntad del trabajo criar, a sus hermanos más pequeños y después a la familia que formaría.

A los 10 o 11 años descubre de Mela que podía poner en papel todo aquello que creaba por horas. Entonces se encuentra con la prosa del Indio Naborí y este se vuelve su inspiración. Pero no estudia Letras en la Universidad, sino que, atrapada por el carisma de dos de sus maestras, decide educarse en historia.

«¿Por qué entonces la poesía?», le pregunta Sosa.

Porque yo soy poesía, le contesta.

Pues ya no puedo, como bien dijo Ángela, dejar de buscar en el vacío el uso más perfecto de la palabra. Lee los poetas españoles, cubanos, franceses que estén acordes con su estética preciosista, el elaborado de la palabra. Dulce María (Loynaz) la nombra rara ave por sus versos cuidadosos.

Su proceso creativo lo representó como un trance donde escribe versos intimistas, que cada día va saturando en ese catar de la palabra en el sonido mismo; pues la poesía es todo lo que queda cuando se deshecha el mal verso. Siente su libro terminado después de unos 6, 7, 10 años.

Albacea de la obra del poeta, ensayista y crítico Félix Pita Rodríguez, quien fuera su esposo, confiesa: «Es la figura que amé, que amo y que amaré (…) era escandalosamente encantador».

Embajadora de la cultura cubana, ha expandido sus proyectos con las letras en países como España y México con su escritura creativa.

Al tener la necesidad de establecer el margen entre la poesía y la música crea IL Cantico donde la música de cámara se funde con el verso. Uno de sus proyectos más recientes es realizar 20 poemas encadenados donde el tema el tema no es prioridad, pues  solo le interesa entender la belleza.

Escogió para leer al público los poemas, del libro Havana & Habana «Api en la hierba»; los de su próximo libro «La bruma y la sirena», y los sonetos «Los cinco sonetos del amor constante» y «Los colores del mundo».

Estuvo a disposición del público Península de Hicacos, su más reciente poemario, editado por la editorial Letras Cubanas.