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Coger la sartén por el mango
Eldys Baratute , 15 de febrero de 2010

[SONIDO]: TEMA DE PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA

[PLANO GENERAL]: SALE NARRADOR. ABRE EL PICO

Hoy, que el desarrollo tecnológico ha invadido las casas, escuelas y hasta los círculos infantiles, muchas personas esperan el final de la batalla entre este y el libro. Es conocido que, en la actualidad, la letra impresa debe hacer un esfuerzo doble para imponerse. Y la situación empeora en el caso de la literatura para niños y jóvenes, pues los receptores son mayoritariamente inteligentes, pero con poca experiencia de vida; curiosos, pero intranquilos; y, sobre todo, muchas veces están mal orientados por sus seres más queridos: los padres.

Entonces, ¿qué hacemos los escritores que escribimos para niños, además, con la intención de ganar la batalla contra las computadoras, los ciberjuegos, internet y Walt Disney?, ¿existen fórmulas para conquistar a los niños? Por supuesto que la respuesta es negativa. A menos que esa fórmula nazca de la mezcla entre experiencias de vida y lecturas y el respeto a los lectores, esto último traducido en sinceridad a la hora de escribir. Es imposible que lo que escribimos EMOCIONE (y aclaro que los niños no sólo necesitan divertirse con lo que leen; también necesitan emocionarse, pues son seres humanos) a los lectores si antes no nos emociona a nosotros mismos. Indiscutiblemente, únicamente estos ingredientes harán que el libro ocupe un lugar privilegiado en la lista de preferencias de los pequeños.

Recetas de cocina de una gallina (Premio Hermanos Loynaz, 2008; Ediciones Hermanos Loynaz, 2009), de Mildre Hernández, es sin dudas un libro que cuenta con esos requisitos.

[SONIDO]: SE ESCUCHA CACAREO DE FELICIDAD EN SEÑAL DE APROBACIÓN

Teresa es una gallina que quiere abrirse paso en la vida. Ya está cansada de cacarear, poner huevos y caerse del alero. Por eso se presenta en los estudios de televisión para un casting y, después de una prueba, es aceptada para conducir un programa. Con esta excusa la escritora desarrolla el argumento de la historia.

–Por fin, ¿qué nombre va a ponerle? –quiso saber el director del programa.
–RECETAS DE COCINA DE UNA GALLINA –dijo ella, y esperó que gustara al director y a las fan del arte culinario.

Esta es la primera trampa que se tiende a los lectores. Cuando entramos en el libro no sabemos si estamos frente a una novela o frente a la pantalla de un televisor que nos muestra imágenes de una especialista en recetas a base de huevo.

Reza un viejo proverbio que, para ganarle la batalla a tu enemigo, primero debes conocerlo y después usar sus propias armas; y eso es precisamente lo que hace Mildre: fusiona la literatura con el atractivo audiovisual y deja que los gustos de los más pequeños se impongan. Unos podrán escoger el libro lleno de palabras, signos de puntuación e imágenes,1 y otros, el programa de televisión que protagoniza Teresa. En ambos casos, la victoria será para la escritora.

[PLANO GENERAL]: SALE MILDRE, AIROSA, PONIÉNDOLE UNA ZANCADILLA A LA TECNOLOGÍA

Ahora, alertas: para algunos pudiera parecer traumático que una gallina se especialice en cocinar huevos, que es casi como ser especialista en cocinar a sus propios pollitos, pero la autora no deja este cabo suelto y, con palabras de Prudencia ―una de las amigas de la protagonista―, resuelve esta situación:

[…] Incluso van a sobrarte comentarios malintencionados. Dirán: ¿Cómo una gallina va a hacer platos con sus propios huevos? Pero no importa. Les explicas tu altruismo, les dices que los huevos de vicio no guardan pollos. Tere, amiga, para todo existe una explicación […]

Recetas…, más que una novela sobre una gallina simpática que se enfrenta a las cámaras de la televisión, es un libro donde se combinan humor, defensa de los derechos de la mujer y crítica a los prejuicios sociales y los esquematismos. Un libro que aboga por el respeto a quienes ―aunque suene prehistórico decirlo―, para muchos, representan el sexo más débil; ante esto, la autora se revela de la forma que mejor puede hacerlo: con la gracia de un texto bien escrito. Un texto que degustarán niños y jóvenes, e irá incorporando un granito de arena en su formación.

Aunque El Pinto, el egiptólogo, Giuseppe, Romualdo Pérez (Romi) y Otilio la abandonan,

[SONIDO]: SACA CACAREO DE TRISTEZA. FONDEA

Teresa, como una vez soñó, va camino a la fama y termina vengándose de ellos. Ahora, frente a las súplicas de regreso de sus ex novios, puede darse el lujo de elegir con cuál quiere rehacer su vida. Pero elegir entre ellos sería demasiado simple, demasiado injusto consigo misma; por eso le dedica sólo un día de la semana a cada uno de ellos, dejando libres sábado y domingo, quizás como puerta abierta para otros futuros amores, demostrando que ahora exclusivamente está atada a su independencia. He aquí una lección de vida enmascarada con exóticas recetas y un simpático monólogo culinario en el que se mezclan huevos, remolachas, pimientos y comino, con experiencias de desamor y abandono.

[SONIDO]: SE VA CACAREO DE TRISTEZA (YA NO HACE FALTA)

Recetas… es, además, un ejemplo de cómo los escritores para niños y jóvenes podemos usar in-ten-cio-nal-men-te las técnicas literarias.2 De forma acertada, la autora utiliza un narrador que se desdobla en distintas voces: primero, un omnisciente (ver capítulo I: “La prueba”), encargado de presentar a la protagonista (no hay nada mejor que un omnisciente para presentar a los personajes); después, un narrador-personaje: la protagonista, hablando frente a las cámaras; y por último emergen las voces de los ex novios que, mediante cartas, le piden perdón. Este cambio de voces permite un mayor diálogo entre la obra y los lectores.

[PLANO GENERAL]: SALEN MACUSA Y EL COORDINADOR

Dos personajes secundarios complementan esta historia de enredos de amor y cocina: Macusa y el Coordinador. La primera viene a ser el Watson de Sherlock Holmes o el Sancho del Quijote: más que una ayudante de cocina, es la confirmación de que Teresa no está sola en su batalla por el respeto; representa a todas las seguidoras que tiene la protagonista. El Coordinador es la otra cara de la moneda: es el censor que se asusta con todo lo que oye y que, con señas (típicas de los coordinadores), la manda a callar o a cambiar de tema. Sufre cuando la escucha, hace muecas, se sonroja, se desespera mientras ella malinterpreta sus gestos y se ríe de él. Esta lucha entre ambos, además de aportar momentos de fino humor al texto, permite refrescantes pausas en el monólogo de Teresa.

Complementan la historia algunos guiños al folclor cubano (véase la receta para la suerte económica y la frigidez, que más que culinaria parece una receta para AMARRAR a las parejas)3 y a clásicos de la literatura infanto-juvenil.4

[SONIDO]: SPOT DE GALLINA TIRANDO LOS HUEVOS AL AIRE Y ¿TRANCÁNDOLOS? LUEGO

[CLOSE UP]: ABRE EL PICO EL NARRADOR

Si cuando leí Es raro ser niña (Cauce, 2008) dije que Mildre Hernández daba pasos seguros en su carrera como narradora, con Recetas de cocina para una gallina lo corroboro: estamos frente a una autora de madurez que, por suerte para los lectores, ya tiene la sartén cogida por el mango.

[SONIDO]: TEMA DE DESPEDIDA. FIN

Notas:
1- Por cierto, vale destacar las magníficas imágenes de Dagnay Tomás.
2- Con la excusa de que, para mayor comprensión por parte de los niños, las historias deben ser escritas de la forma más tradicional posible, algunos escritores se olvidan de estudiarlas y aplicarlas.
3- RODAJAS DE HUEVOS CON HIERBAS SILVESTRES (PARA LA SUERTE ECONÓMICA Y LA FRIGIDEZ): Ingredientes: Varios huevos (según los comensales), Hierba silvestre a gusto (las de potreros), Una moneda (de ser posible, muy parecida a la Martina), Un pedacito de tela roja.
Ojo: recomiendo tener cuidado con Mildre; he visto a más de tres personas sufrir por esa receta.
4- En este caso me refiero al personaje Giuseppe Pérez. Giuseppe recuerda mucho al ratón Pérez de la cucarachita Martina; primero, porque comparten el apellido, y después, porque los dos van a parar a una olla con agua hirviente (aunque en el caso del gallo, después este confiesa que estaba helada).