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Algunos apuntes de la Teología Negra en Cuba

Luis Carlos Marrero, 24 de marzo de 2010

Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra,

El chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica

y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vuelta

alrededor, y se iba al monte. El negro, oteado, cantaba en la

noche la música de su corazón, solo y desconocido.

José  Martí 
 

Una de las premisas fundamentales en el quehacer teológico de hoy reza: "las teologías deben de ser contextuales o no son teologías. Sólo respondiendo a especifidades puntuales y concretas tendrán el valor y aceptación del pueblo al cual van dirigidas, de lo contrario, si se pierden en lenguajes abstractos y casi científicos (sin obviar que es una ciencia) se alejan de la razón común de sus interactuantes." Esta premisa se cumple en el caso de la Teología Negra de la Liberación, que surge a raíz de las experiencias concretas a las que hombres negros y mujeres negras fueron lanzados y lanzadas a expresiones de esclavitud, tanto en el contexto colonial como en la diáspora y gimiendo al Dios-Liberador -al igual que el pueblo de Israel- este clamor subió para HACERSE presente en el Éxodo liberacional de este pueblo. 

Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, se marcaron pautas en la Isla sobre la cuestión racial. El Estado rápidamente asume, dentro de sus estatutos, la eliminación de cualquier manifestación de discrminación racial, sin obviar que a nivel individual existen los llamados prejuicios raciales. La iglesia no escapa a tal hecho. Tanto católicos como protestantes no hacen alusión al problema, porque supuestamente “todos/as somos hijos/as de Dios”. ¿Será esto cierto?

Lo primero a tener en cuenta es que en Cuba se llevó a cabo una política de “descubanización” de las iglesias evangélicas. El Rev. Pablo Odén Marichal hace una revisión sumaria de dichos sucesos: “Duarte, líder de la Iglesia Episcopal de Cuba, tuvo que renunciar debido a las falsas acusaciones por parte de misioneros norteamericanos; Someillán, fundador del metodismo cubano, le retiraron los recursos necesarios para el sostén de su familia y la misión evangélica; Alberto. J .Díaz, iniciador de la obra bautista en Cuba, fue sustituido por un misionero norteamericano, a Collazo no le reconocieron sus méritos como fundador de la Iglesia Presbiteriana, se lo atribuyeron a un norteamericano y a Deulofeu se le marginó por haberse declarado socialista”.

El anterior recorrido muestra como en las iglesias cubanas se vio influenciada por la cultura del sur de los EE.UU., lo cual trajo consigo grandes consecuencias para el pueblo en general, sobre todo para el pueblo negro. Raúl Suárez, pastor emérito de la Iglesia Bautista “Ebenezer” de Marianao y Presidente del Centro Memorial Martin Luther King Jr., nos comenta: “Una de las secuelas del control de las iglesias cubanas por parte de las juntas misioneras norteamericanas tuvo que ver con la exclusión de los pastores cubanos negros, y una decidida política en el sentido de impedir que sus candidatos al ministerio ingresarán en los centros de educación teológica. No hemos realizado una investigación en otras denominaciones (pensamos que en el resto de las denominaciones el problema era parecido) pero en el caso de la Convención Bautista De Cuba Occidental, patrocinada por la Convención Bautista del Sur, realmente fue así”.

Algunos momentos cruciales fueron consolidando la re-creación de la Teología Negra en Cuba. Uno de esos momentos fue el encuentro con el pensamiento y obra del doctor Martin Luther King. En su carta desde la prisión en Birmingham, pone al desnudo la contradicción entre la fe sustentada en la herencia judeocristiana y la negligencia social que estigmatizaba el evangelio de los líderes moderados de las iglesias blancas. Así surgieron jornadas nacionales en memoria al legado de King auspiciadas por la COEBAC (Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba).

Otro suceso importante fue la visita realizada por el Rev. Jesse Jackson a la Isla, en junio de 1984, durante la cual sostuvo conversaciones con el líder de la revolución cubana Fidel Castro, así como un discurso a más de 4000 estudiantes en la Universidad de La Habana. Fue de gran asombro y admiración contemplar a Fidel en la Iglesia Metodista de 25 y K, junto con Jackson en su visita a la misma. 

A partir de los años 80-90 se levantaron nuevas voces dentro de la Iglesia cubana y el tema de la negritud comienza a irrumpir con fuerza en las reuniones teológicas y centros estudiantiles. Ponemos a manera de resumen estos trabajos.

1984: Moisés O. Fernandes (angolano-metodista) presenta en el Seminario Evangélico de Teología (SET) en Matanzas su tesis de licenciatura sobre la situación de la iglesia angolana y la discriminación a la que son sometidas por los portugueses blancos.

1993: Tamara Rodríguez Cruz (cubana-blanca-pentecostal) presenta en esta misma institución su tesis: “Iglesia y Racismo”. En la misma aconseja a la Iglesia a “tomar una actitud crítica y confesante” frente al tema del racismo.

1996: Del 11 al 15 de diciembre se celebra el Encuentro Regional de Cultura, Teología y Racismo, en la Iglesia Presbiteriana de Salud 222. Participaron 16 entidades (11 iglesias y 5 organismos, 3 puertorriqueños, 2 dominicanos y un colombiano). Este encuentro fue convocado y organizado por el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI).

1997: Abeyu Getachew Gedamu (etíope-metodista) presenta en el SET su tesis: “Una teología negra: El Movimiento Rastafari en Jamaica”. Describe la situación de las iglesias etíopes, así como el desarrollo y comportamiento de las iglesias sionistas.

1998: En el Centro Martin Luther King Jr. se realiza un Taller Socioteológico con el sacerdote católico sirio-libanes Giulio Girardi. Se hace un llamado al diálogo con las religiones cubanas de origen africano. En esta etapa se crearon algunos espacios en la Catedral Episcopal de la Habana, el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo de Cárdenas y el Museo Napoleónico para buscar puntos de encuentros entre las religiones en Cuba.

1999: En la Isla de la Juventud, pastores de la Iglesia de Dios trataron de hacer una organización de grupos afro llamada El Palenque Evangélico. Este intento falló por falta de madurez y los obstáculos estructurales.

2000: Se realiza en el Centro Martin Luther King Jr. otro taller socioteológico dedicado a la Teología Negra, esta vez, con la Dra. Maricel Mena de Colombia.

2001: Visita del teólogo negro norteamericano Dwight Hopkins al Centro Martin Luther King Jr. Este centro coordina un taller en el Hotel Mariposa con líderes religiosos y sociólogos de la religión sobre el tema racial y la no-violencia.

2002: Víctor Martínez Piñón (cubano-Iglesia de Dios) presenta en el SET su tesis: “La problemática racial: Un desafío para la Iglesia Cubana”. Sentencia que “la iglesia es reproductora del modelo social”.

2004: Por primera vez asume la Presidencia del Consejo de Iglesias de Cuba una mujer: Rhodes González, pastora pentecostal y negra.

2005: Izett Samá (cubana-presbiteriana) presenta en el SET su tesis: “La Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba: análisis de la presencia y participación de las personas negras”. En ese mismo año, en el Instituto Superior de Estudios Bíblico y Teológicos (ISEBIT) en la Habana, Luis Carlos Marrero (cubano-bautista) presenta su tesis: AMÉN Y ACHÉ: Propuestas ecofeministas africanas al diálogo inter-religioso en Cuba.

2006: Se crea en Sudáfrica la Asociación Internacional de Religiones Negras y Espiritualidades (IABRS-siglas en inglés) donde Cuba es representada por Izett Samá y Luis Carlos Marrero, quedando este último en el comité directivo de dicha organización.

El Dr. Esteban Morales nos apunta: “El racismo y la discriminación, apoyándose en los estereotipos negativos sobre los negros, y las formas de supervivencia de estos prejuicios, dentro de algunas instituciones, espacios de la conciencia individual, la sociedad cubana y la familia, aún sobreviven”. Como dice un himno muy cantado en nuestras comunidades: “No basta solo una mano, si espigas hay que arrancar”. Hacen falta muchas manos para construir ese otro mundo posible, con otra mirada, otro sentir, otro actuar, posibles también, pero lo esencial es construir otros corazones posibles. Así el indio alzará su voz y el negro cantará acompañado sus melodiosas canciones.

Modupué y Bendiciones.