Nos hemos acostumbrado a la presencia de Adigio Benítez como pintor —es Premio Nacional de Artes Plásticas— y a veces olvidamos su faceta como escritor, que también debemos disfrutar por cuanto se trata de un poeta inspirado cuya obra se recoge en más de un libro.
Casos como el suyo hay varios en nuestras letras del siglo XX: Arístides Fernández, Carlos Enríquez, Marcelo Pogolotti, Samuel Feijóo, Fayad Jamás... Y también, del siglo XIX, la talentosa Juana Borrero, por citar apenas unos pocos de los artistas en quienes la pluma y el pincel armonizaron perfectamente para beneplácito de la cultura cubana.
Adigio Benítez, santiaguero nacido el 26 de enero de 1924, se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes de San Alejandro en 1949 y comenzó a trabajar para el diario Noticias de Hoy, órgano de prensa de los comunistas de entonces.
Asistió al Congreso por la Paz que tuvo lugar en Viena en 1952 y durante esa década del 50 del pasado siglo —tras la clausura del periódico Hoy— realizó trabajos clandestinos para la Carta Semanal, del Partido Socialista Popular, al tiempo que se ganaba la vida como dibujante comercial de empresas de publicidad.
Después del triunfo de la Revolución, su labor como artista plástico de la caricatura y el dibujo tomó nuevos aires. Viajó por los antiguos países socialistas y sobre todo, pintó, expuso y también escribió, una y otra disciplinas reveladoras de su sensibilidad para captar el momento social.
En 1962 apareció su cuaderno de poesía titulado Días como llamas y dos años después, Manuel Ascunce, elegía y otros poemas y dibujos, a partir del cual escribió Angel Augier su comentario periodístico “Línea y poesía de Adigio”, cuyo título por sí mismo ilustra la confluencia de inquietudes artísticas en el autor de este homenaje al maestro mártir de la Campaña de Alfabetización.
En 1965 se estrenó, sobre la base del texto anterior, la cantata “A Manuel Ascunce”, con música del compositor Nilo Rodríguez.
Por muchos años, la obra gráfica del maestro Adigio Benítez se hizo patente a nuestros ojos a través de la prensa —el diario Granma— y desde la cátedra de dibujo, como profesor de la Escuela Nacional de Arte, pues siempre asumió la enseñanza como satisfacción y deber para con los suyos.
Otros dos libros aparecen más adelante: Amor, tiempo de guerra, en 1979 y Poema del pintor, en 2002, del cual reproducimos este fragmento:
Si el pintor pudiera escribiría
todo el alfabeto sobre el amor
las sílabas en fiesta por su glorioso arribo
letra a letra formando su nombre en verdegal
toda vocal abriendo el recinto del beso
toda oración aquilatando una caricia
el predicado en la referencia que lo alude
rendido el verbo adjetivado en el mar.
En 1994 el Consejo de Estado de la República de Cuba le confirió la Orden Félix Varela de Primer Grado.
Profesor de Mérito del Instituto Superior de Arte, pintor, grabador, dibujante, artista gráfico, ilustrador de libros… ¡y poeta! No lo olvidemos. Tal es nuestro Adigio Benítez en sus 85 años. ¡Felicidades, maestro!