Cualquier internauta puede leer en el conocido sitio de Wikipedia:
“El Día Mundial de la Poesía es tributo a la palabra poética propuesto en el año 2001 por la Unesco, se celebra cada 21 de marzo (equinoccio de primavera) con el propósito de consagrar la palabra esencial y la reflexión sobre nuestro tiempo.”
La información de una enciclopedia por más adecuada y exacta que sea no puede transmitir la verdadera esencia de tamaña celebración. “Consagrar la palabra esencial” es un concepto que se aplica de diferentes maneras en cada latitud.
Los poemas escritos en español, inglés o francés poseen la suerte de transmitirse en lenguas con intensas y largas evoluciones y afirmaciones, pero el destino de la poesía de otras comunidades idiomáticas pasa por la supervivencia misma de la Lengua.
Recordemos los esfuerzos realizados históricamente por los gallegos, los vascos, y los catalanes, en el acto de afirmar su identidad lingüística. El Día Mundial de la Poesía puede ser un momento de intercambio y tolerancia, de reconocimiento de la unidad en la diversidad, porque la poesía registra la madurez de una lengua, el cenit de sus posibilidades expresivas. En línea con esta reflexión la UNESCO se plantea:
«Es evidente que una acción mundial a favor de la poesía daría un reconocimiento y un impulso nuevo a los movimientos poéticos nacionales, regionales, e internacionales. Esta acción debería tener como objetivo principal sostener la diversidad de los idiomas a través de la expresión poética y dar a los que están amenazados la posibilidad de expresarse en sus comunidades respectivas.»
Todos los hispanohablantes el Día Mundial de la Poesía pensaremos en Góngora, en Quevedo, en Martí, en Neruda, en Vallejo. Será el día de la poesía escrita y la que esta por escribir, también el día de la lengua que lo hace posible, el día de todas las lenguas que “facen” la poesía. El poema cuando se acerca a la excelencia es ciertamente el mayor logro del código que nos escogió a nosotros para la comunicación. Compartamos, entonces, los siguientes versos del poeta judío-español del siglo XIV Sem Tob de Carrión:
“Cosa de menos coste y que tenga tanta cuenta, no hay otra como la buena respuesta, sea corta o larga,
ni gigante tan fuerte como la lengua tierna y que pueda de tal modo quebrar las fuerzas de la ira.
La buena palabra ablanda la cosa dura, y torna dulce y agradable la voluntad áspera y agria,
Si el hablar tuviese unos límites bien marcados, de modo que no pudiese decir más que lo oportuno”
Quizás “la primavera de los poetas” que se proclama cada año en todo el mundo nos convoca para hallar la respuesta. El límite del hablar oportuno que soñaba Sem Tob está en la poesía.
