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María Magdalena Cabrales Fernández: ejemplo de perseverancia patriótica
Damaris A Torres Elers , 30 de mayo de 2008

Aunque son muchos los estudios sobre las numerosas acciones combativas y los héroes que en ella participaron, no abundan quienes se acercaron  al papel de la mujer, vista por lo general, como  elemento auxiliador. Sin embargo, cuando hurgamos en testimonios vertidos en diarios y otros documentos de aquella gesta, emergen páginas  que invitan a una reconsideración de la contribución femenina a la  emancipación de la patria. Un análisis desde la perspectiva de género, permite comprender con mayor nitidez, que mujeres y hombres, desempeñaron un importante papel en las luchas contra el régimen colonial español,  y proporciona las herramientas necesarias para descubrir determinadas áreas olvidadas, sin las cuales resulta imposible  “entender los procesos sociales en la Historia de Cuba”.1

María Magdalena Cabrales Fernández (22 de julio de1847 – 28 de julio de 1905) no escapó a la visión que en su época existió acerca del papel de la mujer en la sociedad, fue vista como la esposa del mayor general Antonio Maceo Grajales, frágil, dócil, hogareña, apolítica, que siguió al cónyuge a la guerra como era lo usual, incapaz de actuar  de manera independiente. A pesar de no estar ausente en la historiografía, los acercamientos a la personalidad de María Cabrales, ofrecen una información distorsionada o incompleta de  cuestiones relacionadas con su origen y entorno afectivo, así como las actividades desarrolladas por ella en pos de la libertad. Asimismo, la  fragmentación de su biografía y subordinación a los análisis vinculados al Titán de Bronce, ha limitado la realización de un estudio capaz de ofrecer una visión homogénea e integradora acerca de la vida de esta mujer, de quien se dice tuvo una activa participación  en las luchas libertarias sin que existan indagaciones profundas que lo argumenten. El hallazgo de diversos documentos y su lectura desde otra perspectiva, posibilitó desentrañar la verdadera dimensión de la personalidad de Maria Cabrales y comprender la evolución  de su actuación, en la medida  que se vinculó al proceso independentista. 


En la Guerra de los Diez Años


No ha sido posible precisar el momento exacto de partida para la manigua de  María Cabrales, se sabe que ocurrió en los primeros meses después del estallido de octubre de 1868. Resulta incuestionable considerar en la decisión y evolución de esta joven de 21 años, sus propias concepciones patrióticas, cultivadas al lado del esposo y el resto de la familia, en especial Mariana Grajales, de cuyo ejemplo se nutrió. Durante estos años estuvo en campamentos y hospitales instalados en zonas montañosas de la región oriental. De esta manera tuvo participación en diversas campañas militares. Francisca, Micaela y Cleofa, hermanas de Jesús Sablón Moreno (Rabí) y la esposa de este, Paula Cruz, aseguraron  “que  Mariana Grajales y María Cabrales habían estado junto a ellas en la zona de Cautillo Arriba, en Jiguaní sur, y en la zona de Santa Rita de Bayamo, durante todo el tiempo que sucedió al incendio de Bayamo (12 de enero de 1869)”3. Ramón Roa afirmó que ella y Bernarda Toro, estuvieron a cargo de un hospital de sangre  en el potrero camagüeyano “El Ecuador,”  en condiciones muy difíciles,  carentes de cuestiones tan elementales como las medicinas y hasta alimentos, “[…] a pesar de lo cual “se curó a fuerza de cuidados exquisitos, atenciones maternales y patrióticas panaceas”4. José Martí, escribió que no “hubo en la guerra mejor curandera”5, reafirmado por Enrique Loynaz del Castillo cuando dijo que ninguna era más “solicita para cuidar un enfermo”.6

En agosto de 1877, María protagonizó una de las páginas más hermosas de amor patrio y conyugal, cuando ante la feroz persecución, siguió “sin sustos” al pie de la camilla del esposo gravemente herido en Mangos de Mejía. De ella fue la frase a José Ma Rodríguez ”A salvar al general o a morir con el”7. Meses después tras la Protesta de Baraguá marchó al exilio, en mayo de 1878.

Aunque no se conoce de su participación en alguna acción combativa,  su presencia en el campo insurrecto todo este tiempo como enfermera, permiten se le llame mambisa.


En la Tregua Fecunda 


Es un período poco estudiado de la vida de María Cabrales, en el cual,  vivió en diferentes países del Caribe y Centroamérica. En Kingston Jamaica  inició su vida de emigrada, donde llegó presumiblemente sola. No existe mucha referencia de su participación directa en los diferentes movimientos que se gestaron en los primeros años de tregua, pero perseveró en sus principios revolucionarios. A partir de 1892,  bajo la influencia de José Martí y el Partido Revolucionario Cubano hay un crecimiento de su actividad revolucionaria en pos de la independencia. Esta vez María actuó de manera más independiente a través de los clubes revolucionarios en los cuales militó.

Resultó importante el primer encuentro con José Martí el 12 de octubre, durante la visita de este a Jamaica. En el intercambio el impacto fue mutuo, ambos corroboraron las informaciones recibidas y constituyó un momento importante en el proceso de maduración revolucionaria de María Cabrales que el  24 de octubre, a solo doce días, organizó en Kingston, el club “José Martí’ el primer club femenino del Partido Revolucionario Cubano fuera del territorio norteamericano, el cual la eligió su Presidenta. Con posterioridad El Maestro legó en el artículo “Antonio Maceo”, tal vez uno de los primeros y más certeros juicios sobre la patriota. “De negro va siempre vestida, pero es como si la bandera la vistiese”8

La  actuación de María no sorprende, si se conoce de sus actividades en la pasada guerra, Es nuestro criterio que fueron cuatro los factores que influyeron en la decisión de María Cabrales de incorporarse al Partido Revolucionario Cubano:

Las convicciones revolucionarias de esta mujer, que le permitió percibir aires favorables para la causa redentora con la creación de los clubes del PRC.
La creciente actividad de propaganda desarrollada por José Martí a favor de la organización de los cubanos para una nueva contienda.
El clima patriótico desarrollado en Jamaica tras la fundación del Partido y alrededor de la visita del Delegado.
El encuentro personal  con Martí9.
Acerca de las  actividades de María en esta asociación, es de presumir estuviera vinculada a la recaudación de fondos y otras tareas patrióticas  interrumpidas por su traslado a Costa Rica en mayo de 1893. Tras la segunda visita de José Martí a Costa Rica, convocadas por la heroína, el 18 de junio de 1894, quedó constituido el primer club femenino en este país “Hermanas de María Maceo”, presidido por ella. Nuevamente las convicciones patrióticas, la maduración y efervescencia revolucionaria en Costa Rica, propiciaron la reincorporación de esta heroína a las tareas por la independencia.

En el período previo al estallido independentista se destacó la acción de María Cabrales. Respecto a su labor,  Loynaz del Castillo señaló que María iba “á cada hogar cubano, y son para ella los honores y el corazón. Y las señoras y las niñas se agrupan en torno suyo, y ahorran para poner en sus manos el dinero que sirve á la guerra, […]”10.


En la guerra del 95

Esta vez María no pudo marchar a la manigua, razones de salud se lo impidieron, con su iniciativa se desarrollaron veladas, rifas, colectas con el fín de obtener dinero para la revolución, elogiadas en varias ocasiones por la Delegación del PRC.

La noticia de la caída en combate del Apóstol, propició que en su homenaje estimulara sus actividades. Esta pasión  la confirmó Tomás Estrada Palma cuando expresó, “Yo fío en que mis gestiones serán fructíferas, mientras no me falte el apoyo y el entusiasmo de compatriotas tan llenas de fé y fervoroso entusiasmo como aquellas de que dan hermosa muestra, Ud. y sus dignas compañeras”11.

Sin embargo, no es solo la recaudación de fondos lo que distingue la obra revolucionaria de María, también desarrolló una amplia labor divulgativa de los éxitos de la manigua, mantuvo en alto su disciplina y fidelidad al PRC. En rendición de cuentas a la Delegación Joaquín Alsina  refirió la valiosa cooperación que la patriota ofrecía a la causa independentista al poner a disposición las informaciones recibidas de Miró Argenter sobre la marcha invasora con el propósito de comunicar a los emigrados y recaudar fondos.

Por conducto de la Señora María Maceo se ha recibido  aquí  un Extracto   de   las operaciones realizadas por el Ejército Libertador escrito por el Brigadier Jefe de Estado Mayor José Miró. He decidido tirar un número regular de folletos que serán vendidos a peso, y cuyo producto, después de descontados los gastos se destinará a  engrosar los fondos de la suscripción abierta a favor de los heridos de la campaña de Cuba.12

Interesadas en la pronta terminación de la guerra, María encaminó la acción propagandística del club, a la extensión de la actividad femenina en  favor de la independencia, no se limitó al territorio de Costa Rica. Concibió un movimiento mucho más abarcador que uniera a todas las cubanas en el exterior, en aras de solicitar de los gobiernos el reconocimiento de la beligerancia de los cubanos y exigir a España su salida de Cuba.

La caída del guerrero inmortal el 7 de diciembre de 1896, causó gran impacto en su compañera de más de treinta años de vida conyugal, veinte y ocho de ellos vinculados  a la lucha común por la libertad de su pueblo. En su  consternación María  no solo trasmitió el clamor de la viuda que  queda sin el sostén masculino del hogar, sino de la cubana que valora  la dimensión de la personalidad del compatriota caído y lo que representa  su ausencia para la causa independentista. La conmovedora carta a Alejandro González es muestra elocuente. “[…] he perdido todo lo que tenía en la vida, el esposo amado, al compañero de mi vida. Cuba en el pierde al más desinteresado, al más bravo de sus hijos”13. Lejos de amilanarla, la muerte de Antonio Maceo constituyó  acicate para las actividades propagandísticas de esta patriota. Con el mismo espíritu continuó la lucha, firme  en sus tareas, para con ello rendir postrer homenaje  al héroe legendario.

Si fuese posible que mi aflicción de amantísima esposa y mi dolor de cubana patriota tuviesen algún lenitivo solo lo encontrarían en la realización de los levantados propósitos que me anuncia en su carta el luchar sin tregua hasta adquirir nuestra absoluta emancipación política y sostener a todo trance ante el enemigo común la estrecha unión del pueblo cubano teniendo por bandera el respeto a las ordenes del gobierno que voluntariamente se ha dado el libre pueblo cubano.14

María continuó sus actividades en el club desarrollando diversas tareas. En septiembre de 1897 se trasladó a la Mansión, para recobrar la salud y procurarse medios financieros, desde aquí continuó su labor patriótica en el club “Cubanas y Nicoyanas” donde fue electa Tesorera. Sus compañeras de San José en reconocimiento la nombraron Presidenta de Honor del club “Hermanas de María Maceo’. Ello explica porque se le considera Presidenta de esta asociación a pesar de no residir en San José.

Las necesidades económicas la llevaron a aceptar la pensión asignada desde la muerte de Antonio y rechazada en varias ocasiones, alegando que “Las que perdemos el esposo o el hijo en la guerra, no podemos menos que proporcionar los medios como evitar gastos que no sean para auxilio de los que tienen el arma al hombro”15. Para no ocasionar muchos gastos a la revolución, la redujo de 130 a 80 pesos, lo indispensable para sostenerse.

Desde la Mansión se mantuvo al tanto de las informaciones sobre Cuba. En abril de 1898 supo de la intervención norteamericana en la Guerra, interpretada en esos momentos por muchos, incluida la propia patriota, como una ayuda oportuna a la causa emancipadora cubana. En aras de acelerar el triunfo,  no cesó en el estimulo a otros patriotas para  el mantenimiento de la lucha contra España, entre ellos al capitán Manuel J de Granda, que trataba de reincorporarse.

[…] me gusta su modo de pensar de querer ir a completar la obra empezada por Martí y regada con tanta sangre de héroes nada hay más lógico que defender la patria y demostrarle a los que nos ayudan que somos dignos de sus sacrificios, si sus fuerzas físicas se lo permiten no seré yo la que le aconseje lo contrario, porque sería faltar a mi deber de patriota cubana y de amiga que desea verlo lleno de glorias.16

Como buena patriota, fiel al juramento e ideales de su estirpe, mantuvo su disciplina y lealtad al Partido Revolucionario Cubano; aun cuando tras la injerencia yanqui en el conflicto, comenzaron a observarse signos de debilidad en algunos clubes en los cuales comenzaban a verse claros tras el regreso a la patria.

He sabido que los clubs de esa capital se resisten a dar más recibos por su cuotas mensuales para la causa que defienden ¡que patriotismo! Los de aquí siguen hasta que la delegación les ordene cesar en sus compromisos con el partido, pues este no está disuelto todavía y sigue repitiendo en Patria, nuestro órgano oficial, que mientras no esté constituido nuestro gobierno, no ha cesado el Partido en su misión de acarrear fondos para la patria . Así, es que los que no atienden a  esta disposición de nuestro superior ha, desertado17.


En la postguerra (1898-1905) 


Luego de varias peripecias María llegó a Santiago Cuba el 13 de mayo de 1899, la historiografía no refiere mucho sobre su vida en estos años en que mantuvo firmes los principios revolucionarios forjados durante la participación en las luchas independentistas. En este período desarrolló una intensa actividad patriótica, no por casualidad una de las primeras actividades que realizó a su llegada fue rendir tributo al hombre que consideró, con su muerte había dejado un gran vacío en las filas revolucionarias, estuvo al tanto de lo que acontecía en su patria.

Su correspondencia con diversas personalidades evidencian un proceso de consolidación de su acción revolucionaria manifestados en su comprensión acerca de la necesidad  de unidad de los cubanos para el porvenir de la patria, la afligió la disociación apreciada en las filas cubanas, expresada en pugnas por el poder de los partidos políticos. Sobre su percepción,  escribió a Máximo Gómez: 

Triste son los ratos que paso contemplando el espectaculo que presentan hoy los cubanos ante el mundo que nos contempla y admira el heroísmo y adnegación de ayer en la guerra ó ¿será verdad que no sabrán gobernarse como lo pronosticó España? […] ¿Dónde están que solo veo el egoísmo y la miseria? Triste  desengaño es el que tenemos los que nos hemos sacrificado en ara de la patria18.

A pesar de su delicado estado de salud, su sensible corazón se conmovió ante el cuadro desgarrador de miseria y calamidades existentes en el país donde los más afectados fueron  mujeres y niños, aceptó la dirección del Asilo de Huerfanos de la Patria de Santiago de Cuba “ […] solo con el fin de tener el gusto de seguir prestando todo el servicio que pueda á mi pobre Patria, cuidando de los huérfanos por su redención”19.

En este periodo de profundas transformaciones, no estuvo aislada de la realidad de su pueblo en actitud apolítica, su correspondencia con personalidades como el mayor general Máximo Gómez y Magdalena Peñarredonda, evidencian la claridad meridiana del alcance y  madurez de sus ideas respecto a la realidad del país.

Le inquietó la extensión de la ocupación militar norteamericana y la concepción  de estos, de que los cubanos no sabían gobernarse. Si bien en los momentos en que se produjo la intervención yanqui, la vio como algo positivo, que en virtud de su criterio aceleraba el fin del dominio español, la extensión de su presencia en Cuba, le permitió comprender el peligro que se cernía sobre su patria. Sus esperanzas como muchos cubanos estuvieron en el resultado final de las elecciones, cuestión que hizo evidente en misiva a su amiga Magdalena  Peñarredonda: “[…] ante esa nube negra que se presenta amenazandonos las tinieblas, biene una luz que nos hace esperar días más felices para nuestra pobre Patria.”20. Es indudable que María apreció en la nube negra las intenciones americanas de apoderarse de Cuba, y en  la luz las expectativas de una república independiente.

Sus recelos sobre las intenciones norteamericanas sobre Cuba, incluyeron el plan educacional de formación de maestros en cursos de verano propiciados por la universidad de Harvard. Esta idea fue vista  con desconfianza por muchas personas, entre ellas la propia María. “Para mí, el tal viaje, tiene presagio de mal agüero; pero allá veremos. Quiera el cielo equivocarme pero […] como ellos buscan el medio como demostrar la incapacidad de los cubanos para su gobierno propio, tengo  malos presentimientos”.21

No es casual  que al inaugurarse la república, la bandera que se izó el 20 de mayo de 1902 en el Morro santiaguero fuera obsequio suyo y que regocijada escribiera al Generalísimo Máximo Gómez para que colocara siemprevivas en las tumbas de Antonio y Panchito porque ya la Patria era libre22.

Como se aprecia hay un crecimiento de la actividad revolucionaria de María Cabrales, manifestados en su notable contribución y lealtad al proceso independentista cubano entre 1868 y 1898 y la posición asumida durante la posguerra lo que le permitió tomar partido ante la situación política que vivía el país, a través de sus ideas por la unidad y oposición a la permanencia extranjera en Cuba, muy poco conocidos.

El 28 de julio de 1905 en la finca  San Agustín, cerca de San Luis, falleció la insigne patriota, en su localidad natal le rindieron los primeros honores fúnebres. Su sepelio se efectuó en el cementerio Santa Ifigenia en una gran manifestación de duelo popular, sus restos fueron sepultados en una modesta tumba cedida a perpetuidad por el Ayuntamiento, hasta que  varios años después,  el 19 de mayo de 1927 se inauguró en el mismo sitio el actual monumento que perpetúa su memoria.

No debe concluirse esta exposición sin reconocer el gran aporte de María Magdalena Cabrales Fernández a la historiografía al  agrupar y guardar celosamente para la posteridad parte de la documentación perteneciente al lugarteniente general y otros patriotas.

María Magdalena Cabrales Fernández fue una mujer que no necesitó de las glorias del esposo, porque con su ejemplo forjó su propia historia, fue una estrella que brilló con luz propia, ella constituye un símbolo de participación femenina en nuestras luchas libertarias que debe ser colocada en el pedestal que sus merecimientos requieren. No se equivocó el Titán de Bronce al sentenciar “Tu vida entera es el mejor ejemplo”.

Notas  

1 Marta Núñez Sarmiento: “Enfoque de género: proposiciones metodológicas” en: Temas, La Habana, no 20-21, enero-junio, 2000, p 6. 
2 Alrededor de la fecha de nacimiento de María Cabrales existió una confusión al atribuírsele la identidad de su hermana María Josefa Eufemia nacida el 20 de marzo de 1842. Ver Damaris A. Torres Elers: María Cabrales:  vida y acción revolucionarias, Ediciones. Santiago, Santiago de Cuba, 2005, p 42-44. 
3 Nydia Sarabia: Historia de una familia mambisa: Mariana Grajales, Editorial Orbe, La Habana, 1975, p 20.
4 Raúl Roa: Aventuras, venturas y desventuras de un mambí, Editorial de Ciencias Sociales, La    Habana, 1970, p 256.
5 José Martí: “Antonio Maceo”  Obras Escogidas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1972, t III, p 272.
6 Enrique Loynaz del Castillo: “La mujer cubana, María Cabrales de Maceo” Patria, 15 de diciembre de 1894, año 3, no 141, p 3.
7 Idem
8 José Martí Ob. Cit, p 272. 
9 Damaris A Torres Elers: María Cabrales Fernández: su contribución al proceso independentista cubano en la segunda mitad del siglo XIX. Tesis en opción al titulo académico de Máster en Ciencias Sociales y Pensamiento Martiano, Universidad de Oriente, 2006.
10 Enrique Loynaz del Castillo Ob. Cit
11 Carta de Tomás Estrada Palma a María Cabrales, 12 de septiembre de 1895. en: Gonzalo Cabrales: Epistolario de Héroes. Cartas y documentos históricos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1996.p 317.
12 Carta de Joaquín Alsina a Tomás Estrada Palma, 7 de abril de 1896 en: Publicaciones del ANC Correspondencia Diplomática del Partido Revolucionario Cubano en Nueva York, durante la guerra de independencia de 1895 a 1898, [Imprenta El Siglo XX], La Habana, 1943, p 169.
13 Carta de María Cabrales a Alejandro González, 7 de marzo de 1897 en: Revista de Historia Cubana y Americana, T 1, No 3, mayo- junio de 1916, 20 de mayo de 1916, p 97.
14  Carta de María Cabrales a Tomás Estrada Palma, 20 de enero de 1897. en: Damaris A Torres Elers Ob. Cit, p 49.
15 Carta de María Cabrales a Tomás Estrada Palma  4 de noviembre de 1897,  Ibid, p 51.
16 Carta de María Cabrales a Manuel J de Granda 15 de mayo de 1898, Ibid,  p 63.
17 Carta de María Cabrales a Manuel J de Granda, 7 de octubre de 1898,  Ibid, p 67.
18 Carta de María Cabrales a Máximo Gómez, 12 de septiembre de 1899, Ibid p 70.
19 Carta de María Cabrales a Valentín Villar, 14 de febrero de 1900, Ibid, p 76.
20 Carta de María Cabrales a Magdalena Peñarredonda, 2 de julio de 1900, Ibid, p 83. 
21 Idem
22 Telegrama de María Cabrales a Máximo Gómez 24 de mayo 1902, Ibid, p72.