Entre el año pasado y en lo que va de este, Holguín apunta como una provincia de grandes resultados literarios. Desde el Premio de la Crítica a Lourdes González, por su novela Las edades trasparentes, el premio Abril y La Gaceta de Cuba de Cuentos para Rubén Rodríguez, hasta el Premio UNEAC de Poesía, o el recientemente La Gaceta de Cuba, también en poesía, para Manuel García Verdecia, convierten al territorio en un verdadero centro de creación literaria.
Verdecia, parte de esa ebullición, es uno de los creadores más completos de los mencionados: cultiva la poesía y el ensayo, escribe cuentos, traduce textos e imparte clases universitarias. Luce como un intelectual serio, tranquilo y aparentemente difícil.
Una tarde, antes que ganara el premio de La Gaceta…, conversamos de sus inquietudes ante la literatura. ¡Ahora! ofrece sus reflexiones como homenaje a sus resultados, que suma a la propia provincia.
¿En qué género literario se siente más cómodo?
Eso es muy difícil. El cuerpo tiene necesidades. Lo que no hago es forzar mi ser hacia una dirección. Simplemente, soy un hombre que vivo. La vida se va imponiendo y entonces hay cosas que, por su fuerza, tienen que salir. Me siento bien creando, eso sí. Y en eso, en ese momento, sólo me comparo a Dios.
¿Para qué escribe usted?
Escribo para entenderme, para explicarme. Después que he escrito, si eso tiene algún mérito, me gusta compartirlo. No escribo por premios o tarjas, sino para contribuir, en el sentido de dar algo. Cada vida es única, uno va viendo cosas y no me gusta ser egoísta. Simplemente se trata de añadir al coro otra voz para hacer el canto más hermoso.
¿Por qué el personaje Odiseo es una especie de obsesión en usted?
En un momento de mi vida, en el Periodo Especial, me puse a reflexionar sobre el postmodernismo y me percate de que ese movimiento era una vuelta a todas las cosas, como un saco donde cabía todo. Pensé que el hombre necesitaba el fin de las aventuras. Recuerda que Odiseo es el hombre que lo deja todo para ir a una aventura incierta. Es un hombre angustiado por regresar. Odiseo para mí, luego de una etapa de búsqueda y de falsos conceptos, ha representado eso: hay cuestiones que son esenciales para el hombre. Me propuse una vuelta a lo esencial.
¿Ese sentimiento de vivir en una provincia cuánto le ha marcado su obra?
La persona que nace en un pueblo de campo tienen la ventaja de andar un poco a caballo entre la naturaleza y la ciudad. En eso me ha marcado. En relacionarme con oficios diversos, en relacionarme con la naturaleza. Pero, nunca me ha gustado escribir cuestiones tópicas. Incluso, he creado una ciudad ficticia, una ciudad con mar. Me ha interesado resumir temas de la contemporaneidad nuestra, no sólo la cubana. En este sentido mi paradigma sería Alejo Carpentier. Me interesan los elementos que nos conforman, este ir y venir… porque sin emigración no se fundan estas islas, la sensualidad, las comidas, la sexualidad.
En el establecimiento de una estética propia, ¿qué autores serían referenciales para usted?
Carpentier, Vargas Llosa, Carlos Fuentes. Faulkner, Gunter Grass, Milán Kundera, Saramago. Un conjunto de escritores que he ido leyendo. Últimamente, Coetzee… me parece la revelación mayor de estos últimos años. Es un hombre que ha sabido dotar a la historia de una perpetración humana donde la violencia engendra pasión y piedad. Estos en la narrativa, pero en la poesía tengo el grupo de siempre: José Martí, Machado, Miguel Hernández, la poesía de Rilke…son autores que tengo siempre a mi lado.
¿Cuánto ha aportado Holguín a la narrativa cubana?
Recuerda que Holguín está en el inicio del mito y los mitos son muy cercanos a toda narrativa. Por aquí llega el almirante. Siempre fue una provincia agrario-mercantil. Recuerda que uno de nuestros mejores narradores, Pedro Ortiz, era un hombre interesado por la historia y el ambiente en la narración. El propio Reinaldo Arenas, que creo nadie ha trabajado mejor que él el ambiente de la familia y la inocencia aparente del campo. La propia Lourdes González que ahora de un batey hace un mundo mítico mágico. Aída Bahar, Rubén Rodríguez. Los narradores de aquí siempre han sabido hallar un espíritu de contrapunto entre el yo y los otros. No somos experimentalitas, experimentamos, pero dentro de la tradición.
Además de Odiseo, ¿qué otro personaje escogería para identificarse?
Robinson Crusoe. El hombre que solo y con pocos recursos apuesta por la sobrevida y sobrevive.
Tomado de Ahora