Desde que tuve la buena suerte de tener en mis manos el texto del profesor Pablo Resik Habib, La causalidad en epidemiología, decididamente se colocó bien cerca de mi lugar de trabajo, porque era el libro que todos los estudiosos de la Prevención de enfermedades y de la Promoción de la salud estábamos esperando hace un buen tiempo.
El Dr. Pablo Resik Habib se gradúa como médico en 1957 en la Universidad de la Habana y en la actualidad en su condición de profesor consultante de la Escuela Nacional de Salud Pública Carlos J. Finlay que le fuera otorgada en 1999, ha ido acumulando una serie de titulos y categorías que lo colocan entre los pilares de la Salud Pública cubana, de forma mucho mas especial dentro de la docencia médica y de la salud. Obstenta en la actualidad la categoría de II grado en epidemiología, además de ser investigador y profesor titular y doctor en ciencias de la salud.
Una de las bases que sustenta este libro es la basta experiencia del Profesor Resik en la docencia pre y post grado, además de los cargos de dirección que ha venido ocupando dentro del Sistema de Salud cubano y su experiencia en misiones, eventos y docencia fuera del país. Esta es quizás la plataforma más importante de La causalidad en epidemiología, porque en su esencia, aborda el problema con objetivos didácticos y el texto, es sin lugar a dudas, una guía de acción no solo para los estudiantes de medicina y psicología y otras especialidades afines, sino para la propia practica de la epidemiología dentro del proceso salud – enfermedad.
Resik Habib nos va mostrando desde el primer capitulo del libro una secuencia que como ya apuntábamos se convierte en una guía para la acción, porque parte precisamente de las concepciones filosóficas acerca de la causalidad dentro de las Ciencias, el ser humano con su contexto psicológico y social donde nace, crece y se desarrolla, con todas las influencias que este puede tener en el logro del estado de salud, caracterizado no precisamente por una ausencia de enfermedad, sino por el estado de bienestar físico y mental que es la definición mas acertada que en los últimos tiempos ha proclamado la Organización Mundial de la Salud con relación a dicho estado físico y psíquico que decididamente determina en el equilibrio necesario dentro del proceso ya citado de salud – enfermedad.
En todo momento se observa en sus concepciones a las necesidades como centro del comportamiento humano con sus peculiaridades mas importante que es la propia creatividad, la adaptabilidad, y la constancia o impertinencia de estas con relación al comportamiento humano. Así nos va llevando por el camino mas corto sustentado en su poder de síntesis hasta completar su obra mostrándonos un modelo causal estructurado por el propio autor que permite no solo conocer sino comprender y poder aplicar la trama causal en cualquier empeño epidemiológico que se pretenda desarrollar. Es importante reiterar el hecho de colocar en el centro de sus acciones al ser humano como máximo responsable de su salud, con un enfoque mucho mas de competencia que clínico tradicional, lo que hace que su propuesta adquiera una actualidad y un alto desarrollo científico – metodológico.
Este texto tiene también entre sus bases, la propia historia científica y profesional de su autor porque fue compilando todos los resultados que ha ido obteniendo en el transcurso de su carrera como investigador y docente que lo hizo merecedor de la categoría de investigador y profesor titular. Si partimos de su primer capitulo, allí está reflejada una de sus iniciales investigaciones relacionadas con los aspectos históricos filosóficos de la evolución desde la propia causalidad de las enfermedades, además de situarnos dentro del marco histórico en que este proceso de adquisición de conocimientos fue testigo, independientemente de la importancia que tiene en cualquier estudio que se pretenda desarrollar tener en cuenta los aspectos históricos de la materia en cuestión y de todo aquello que tenga una relación directa (dialéctica) con el mismo.
Cuando terminamos de leer el libro por primera vez y cuando ha sido necesario su relectura como instrumento de consulta, no pudimos nunca determinar cual capitulo es el mas recomendable, porque la propia estructura del texto nos obliga a pensar en los anteriores o a buscar lo que imaginamos en los siguientes, porque el autor ha logrado una secuencia expositiva que hace posible que en todos los temas tratados tengan entre si una inter conexión y que unos a otros sean necesarios para la comprensión de cada uno de ellos. Así encontramos primeramente los orígenes del problema a tratar, luego la presencia del humano dentro de la problemática, la interpretación que históricamente se ha tenido acerca de la causalidad dentro del proceso salud – enfermedad que finalmente nos lleva a una comprensión mas clara del mismo, la interpretación, algo medular en toda investigación científica y en la propia praxis, la significación social en la interpretación causal del proceso Salud – Enfermedad, el estudio de la relación causal en epidemiología con sus diversas formas de manifestación hasta la propuesta de un modelo de intervención.
El lenguaje utilizado es entendible sin perder su esencia científica y sobre todas las cosas, el poder de síntesis, algo que demuestra su maestría pedagógica. Todo el equipo alcanzó con creces las expectativas que seguramente se había trazado el autor desde que concibió la idea del mismo. El diseño de cubierta de Carmen Padilla González, el interior de Deguis Fernández Tejeda y las ilustraciones digitalizadas de Caridad Castaño, unido al emplace de Pilar Sa Leal, la corrección de Natacha Fajardo Álvarez y la impresión que estuvo a cargo de la Editorial Linotipia Bolívar y la responsabilidad mayor de la Editorial Científico Técnica y el Instituto Cubano del Libro.
La calidad y el éxito del texto, no constituye por si mismo una casualidad, sino mas bien una causalidad, por ello se convierte en un libro de constante consulta para los estudiosos de las Ciencias de la Salud en Cuba y fuera de ella. Es un libro de cabecera para todo el que intente desarrollar Programas de Intervención en Salud y porque no, de cualquier otro tipo, sobre todo, porque deja establecidas las bases que permiten el mejor desarrollo de cualquier intervención de tipo comunitaria donde el ser humano y su ambiente es el centro y el objetivo priorizado de intervención.
Hace un buen tiempo los que hemos compartido con el profe Resik (como le llamamos todos) en su docencia, sea como alumno o como colegas, estábamos esperando de él esta obra , que constituye uno de los textos fundamentales dentro de la Educación de las Ciencias de la Salud. Todo lo expresado hasta el momento tiene un sello que lo avala: La causalidad en epidemiología recibió en enero del 2005 por parte de la Academia de Ciencias y el Instituto Cubano del Libro, el premio de la crítica científico – técnica. En hora buena esta causalidad que no es por suerte una casualidad.