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La idea de España en poetas negros cubanos del siglo XX (Tercera parte)
Marta Lesmes , 28 de octubre de 2008

Otros vanguardistas no negros, tratarían también el tema desde posiciones distintas. En "Elegía de María Belén Chacón" y en "Actitud", de Emilio Ballagas, el sujeto poético alcanza dimensiones de adentramiento en el mundo negro, superiores al de sus propios poemas "Para dormir a un negrito", "Lavandera con negrito" o "Comparsa habanera", por ejemplo. En la "Elegía"... la razón de la sinrazón de morir en un mundo pobre adquiere un primer lugar, en el segundo, el racismo entre blancos y negros, y entre negros y blancos, e incluso el cuestionamiento  imposibilidad / posibilidad de rebasarlos, parecen más importantes en meditaciones justas del negro pobre. Un texto como "Tres poemas históricos", de José Rodríguez Méndez, ofrece también una lectura diferente, debido a los contextos históricos en los que se enmarca el tema,  que  lo alejan diametralmente  de otros cultivadores como  José Zacarías Tallet, José Antonio Portuondo, y Alejo Carpentier, también con matices en el tratamiento del tema.
A lo largo de la profusa obra de Gastón Baquero, el sujeto poético se difumina en sus contornos étnicos, no queda silenciada  la voz, sino que se mimetiza en la voz del otro,  asume sus roles. Así se suceden sus libros Poemas escritos en España (1960), Memoria de un testigo (1966), Magias e invenciones (1984) y Poemas invisibles (1991). No hay en ellos idea de España, España está ella misma en estos textos. No encontraremos la reflexión sobre la hispanidad,  antes bien la hispanidad es sustancia misma,  provee la imagen  poética sistemáticamente, habla a través del sujeto de enunciación.
No obstante, en el poema "Negros y gitanos vuelan por el cielo de Sevilla", del segundo cuaderno, asoma una ecuación  interesante, que regresa al problema de la paridad,  planteado en otras formas por Guillén y Arozarena: en Baquero a  es iguala negros; b es igual a  gitanos; a no es mayor  que b –que es decir, no es mejor que–; b no es mayor que a entonces, a es igual a b: no hay que hacerse demasiadas ilusiones,  clama la voz poética para continuar:
  
Gitanos y negros tienen lenguaje en el tacón,
lenguaje de hablar con sus dioses secretos, con sus bisabuelos
transformados en piel de tambor o en media luna de castañuelas.
Pero nosotros, los espectadores, los que fuimos invitados a la
fuerza a sentarnos
aquí, en este incómodo teatro  tan redondo, para ver esta repre- sentadísima representación
por la que tan caro se nos cobra la entrada a lo largo del tiempo,
¿qué culpa tenemos?

El sujeto poético no se ubica ni en a, ni en b: nosotros, los espectadores, no somos culpables. Se sitúa de frente, dejando espacio al espejo donde otros son los que se miran.  La reflexión sin carecer de profundidad, se desentiende de la responsabilidad, no de la capacidad para entender  lo profundo de las similitudes humanas, más allá de  sus marcas diferenciales.
Sería bueno recordar que cuando Baquero hablaba sobre la poesía negrista hacía “una lectura provocativa de poemas de autores africanos, seleccionados y adaptados, mas traducidos”, dijo, “con la sola intención de añadir un argumento más en contra de esa estulticia llamada ‘poesía negra’, ‘afroantillana’, ‘afrobrasileira’, etc., que salvo excepciones contadísimas, ni es negra, ni es poesía.” Al ofrecer estos poemas africanos intentaba exaltar la belleza y la sensibilidad de una poesía  que mostraba a la perfección –como toda poesía auténtica- la conmovedora y magnífica espiritualidad el hombre negro.” 
En “Himno y escena del poeta en las calles de La Habana”, del cuaderno Poemas invisibles, España toda concentrada en la imagen de Lorca, se reconoce en la ínsula, esta vez no Barataria;  descubre en el paisaje del otro lo suyo propio, "¿no es mi casa de siempre?", en un desdibujamiento de las fronteras. No es el colonizado quien aspira  a equipararse con su metrópoli,  es ella la que  descubre sus propias huellas en  la otra geografía. Pero no es una mirada externa, sino al interior, aunque el sujeto poético se queda, también esta vez,  fuera de la lente.
Una poesía más actual hecha por poetas negros parece perder el interés por el tema,  a saber...,  Domingo Alfonso, Angel Escobar, Víctor Fowler, Rito Ramón Aroche, Antonio Armenteros y Leonardo Guevara. 
Todavía puede hallarse en una escritura que no lo privilegia por sí mismo. Es apenas un vago rumor, una imagen tomada con la lente fuera de foco, por demás en textos cuya hermeticidad, desasosiego y carácter experimental, dejan poco margen “al oreo y la franqueza” en el arcano de una expresión poética diferente, más cerca de la extrañeza lezamiana que a la transparencia coloquial, aunque de ella también se nutre. En “Régimen de Asturias”, de Ismael González Castañer, la vivencia personal remite a una mirada al entorno y con ella una meditación profundamente humana:

  —cosa que me tiene
dando vueltas                                                                
por los partenones                 
 con mi odio  entero dentro
                                                      cuando debo tener loor...
 Pero mi preocupación
                         Es la vida de la zona aquella toda                       

Una mirada enigmática a las cosas y las gentes, que será una constante en su vida y  su obra, le va a permitir a la voz  autoral el encuentro quizás fortuito, quizás obligado, con  cierto modelo arquitectónico de la ciudad, sintetizado en el hermetismo del enunciado “Régimen de Asturias”,   que fuera de su referente traduce la  idea de una España de reciedumbre, de permanencia, de vetustez admirable.
 “La Montaña de España”   contiene ya una reflexión de identidad más expresa y pertenece a un poemario inédito que recoge también: ”Novio antes de España”. En el primero la lengua española se trasmuta en objeto de la identidad de sujetos culturales equiparados por la obra en un mismo orbe geolingüístico: La Montaña de España puede ser su lengua/ la Montaña, lenta, me desplaza... Es una reflexión que atañe tanto a uno de los elementos definitores de cualquier asociación colectiva de sujetos que se auto reconocen por el dominio de la expresión, por el idioma, pero que encuentran en el texto poemático espacio para problematizar su uso, como ser pensante, creador,  y como ciudadano común, en un contexto alusivo (Sin comer,  no) a un espacio y a un tiempos indeterminados y a la vez perfectamente discernibles, la Cuba  de los noventa.
Por otra parte, en el poema conocido como “Cinco mujeres turcas”  el sujeto poético se sitúa frente a una realidad no especular, fuera del yo o del otro, no a la manera de Baquero, sino abriendo el lente a un espacio más vasto, oponiendo dos mundos que se complementan, centro / periferia, y en el centro, además de españoles, alemanes, italianos y franceses. Es un poema que se mueve por los entramados del homofóbico mundo moderno (¿post?), pero que junto con su intolerancia ofrece la capacidad del hombre sencillo (volvemos a la visión de una Europa escindida en  mitad Poder, mitad Subalternidad) para llorar y llorar hacia adentro por sus propias víctimas.

Bien. Es la arena irredenta de la blanca visión:
      Yo sí quiero  la casa
                Yo sí quiero la playa
       Yo sí quiero la bata
blanca.
¿Ven?, no hay quien diga “Yo quiero la paz.
Entonces (porque sólo fue “entonces)
Alemanes, españoles/italianos y franceses
Comenzaron a llorar. Era una lloradera lita,
Que no tenía bruces/cruces, y menos cobalese
(que no sé qué puede  ser, hablando sinceramente.


Notas a manera de conclusión.

La idea de España que ofrece la creación de los poetas negros cubanos  del siglo XX,  es mucho más creativa y profunda de aquella que en torno a la  del  ser negro antillano, apareció desde la temprana producción lírica colonial, en la obra poética de escritores blancos. Adquiere siempre  una connotación de envergadura, aún cuando no se manifieste de una manera evidente. Puede ser España su alter o su propia voz. España  le permite un análisis especular, aunque no en un realismo  distorsionante; España puede ser el espejo donde mirar y mirarse con sentido crítico; espejo y  realidad pueden llegar a confundirse para un autorreconocimiento en el otro; el otro puede ofrecerle a España una imagen suya que paradójicamente no es  la de sí misma.
La respuesta de esta poesía a tanto rebajamiento y mitificación reductora del negro como el buen salvaje y el gran gozador, aquel en cuya construcción social están sólo las dotes físicas, matizadas por  el baile y la sensualidad, únicas formas también de manifestar su dolor, no es la construcción de un análogo español a quien poder escarnecer en desquite. Esta poesía emotiva y cerebral,  puede reconocer la capacidad del hombre negro, como creador de producción cultural simbólica; meditar en torno a su raíz cultural mixta; defender  la igualdad como premisa para el diálogo, la diferencia como manifestación de su ser, ambos condicionados por la pertenencia a un sólo orbe idiomático y a un único orbe cultural mixto, escindido por la política y la ideología, por relaciones de poder socialmente determinadas;  mirar atrás  sin rencor, ni malicia, aspirar a un mundo nuevo.
En esa  profundidad reflexiva y en esa capacidad imaginal  de la poesía
escrita por negros durante la recién terminada centuria, la idea de España se constituye en un tema  que abre caminos insospechados dentro del estudio de la poesía cubana de todos los tiempos. Este ensayo  crítico es, hacia esos caminos, toda una  exhortación. ¡Laboremus!

 

 Confróntese  Orbita de la poesía afrocubana 1928–37,  de Ramón Guirao; La Habana, Ucar y García, 1938.
 Baquero, Gastón. Poemas escritos en España. En su Poesía completa.  Madrid, 1998.
 González Castañer, Ismael. Mercados Verdaderos. La Habana, Ediciones Unión, 1998.
 González Castañer, I. Habáname (La Habana);  n.0,  1999.
 Ibidem.