Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 16 de noviembre de 2018; 9:09 PM | Actualizado: 16 de noviembre de 2018
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 461 | ver otros artículos en esta sección »
Página
¿Quién rayos es ese?
Mirta Yáñez , 09 de octubre de 2008

Se hace llamar “Albertico Yáñez”. Cabe entrar desde ya en muchas sospechas. Para empezar, compartimos el primer apellido. Y como si tal ultraje a la crítica literaria imparcial no fuera suficiente, coincidimos también en el segundo que omito por discreción. Un obvio parentesco, ¡flagrante desvergüenza!, al menos….confesa.

De hecho, lamento reconocer que compartimos algo más que los apellidos. Y no se trata sólo de que, como los mayordomos de las novelas policíacas, siempre estemos bajo sospecha, sino por las incursiones de ambos en ese ambiguo y confuso género por mal nombre llamado “literatura infantil”. Pero me detengo o corro el riesgo de que bichos, brujas, güijes y florecillas del campo acudan prestos a explicarme qué es la literatura “infantil” o cualesquiera de los otros nombres (algunos, por cierto, escalofriantes, como aquello de “infanto” que se puso de moda durante un tiempo) conque se suelen catalogar los textos que los niños leen.
Literatura, ya con ese término me conformo por el momento.

Mas volvamos al autor de marras, del cual nadie, excepto su perra Gladis Elvira y su gata Ana Luisa Gutierrez, puede dar fe de quién rayos es y por eso me he visto obligada, a mi pesar, a tomar cartas en el asunto con la intención de alertar acerca de su peligrosidad a críticos, editores, funcionarios y potenciales inocentes criaturas lectoras.

Un breve recuento de las fichas de sus libros nos sigue dejando a oscuras y llama a mayor desorientación. Por ejemplo, si dejamos a un lado a uno o dos sobrevivientes de su parentela, nadie, si se deja guiar por las notas de contracubierta, pudiera decir a ciencia cierta, cuál es la VERDADERA edad del autor: en su primer libro publicado bajo el nombre de “Alberto Jorge”, Cuentan que Penélope (premio del concurso “13 de Marzo” sin aclararse cuándo, y publicado en 1981) señala como fecha de nacimiento la data de “1957”, con lo cual ya debieran irse aprestando sus vecinos a celebrar su cincuentena. Sin embargo, en Este libro horroroso y sin remedio, premio “Pinos Nuevos” 1996, además de sembrar otro insólito desorden al afirmar que el autor ha ganado por segunda vez el premio “13 de Marzo”, libro premiado que después no se encontrará publicado por ninguna parte, indica el año “1959”. De paso, un desprevenido lector se entera también que el autor es graduado de Pintura y de la Facultad de Artes y Letras, información que induce a nuevos embrollos, pues el dicho A.Y. ni pinta ni come frutas…y muchísimo menos en el comedor universitario donde sospecho que no se ve una fruta desde que el tal autor era pionerito. Para colmo, un jurado hizo caso omiso del título y le concedió el “Premio de la Crítica” en 1997. ¡A dónde vamos a parar!

En el siguiente libro que la Editorial Gente Nueva ha tenido la imprudencia de publicarle en el 2000, La frenética historia del bolotruco y la cacerola encantada, por variar se mantienen los mismos datos en la ficha, mas el autor comienza a hacerse llamar “Albertico”, en su “peterpanesca” insistencia por mantenerse en la infancia, desoyendo todas las críticas y advertencias que han sido hechas, por parte de los teóricos especializados, al uso de los diminutivos en la dicha “literatura para niños”.

Pero, ojo, otra vez regresa la pertinaz fecha de 1957 en La perdida por la ganada o el cambio del niño por la vaca, publicado en la Colección Dienteleche de la editora Unión en el 2002 y reeditado asombrosamente en el 2006. No obstante, el enredo se reafirma cuando en su último (ojalá lo sea) texto, Poco libro para tanta barrabasada del 2002, no aparece NINGUN dato. Y para aumentar aún más el galimatías, en las librerías cubanas se venden unos libros de un Alberto Yáñez nacido en ¡1921!. Lo dicho: una olla de grillos….¡pobres párvulos lectores!

Lo menos que se merece ese A.Y. y sus editores (seguramente amigos o allegados también) sería que le echaran mal de ojo con una buena rociada de ceniza de palmiche.

No obstante, si algo hubiera que reconocerle, es su lucidez al registrar sus engendros bajo los calificativos insultantes de “horroroso”, “sin remedio”, “bolotrucos” y “barrabasadas”, a los cuales Norge Espinosa le sumó, muy bien añadido, el de “posmoderno”. En efecto, en una reseña, “Poco libro para mucho Alberto”, publicada en Extramuros (No. 11-12, diciembre 2003) N.E. le endilga unas rotundas frases que debieran servirnos a todos de alerta. Oigan esta: “un barroquismo acaso exasperante para quien no lo comprenda describiendo y rellenando frases con una desmesurada pasión por el detalle que lo transforma en una suerte de caricatura de un Proust neobarroco”, o esta otra: “saliéndole naturales los disparates más inverosímiles de su cabeza afiebrada de autor posmoderno”. ¡Al fin alguien se ha atrevido a cantarle las cuarenta al tal A.Y.!

Títulos insoportablemente largos, morosidad en el discurso narrativo, referencias cultistas que serían capaz de descerebrar a la población de Alamar en pleno, un narcisismo desenfrenado (SU perra, SU dolor de muelas, SUS matas….¡por favoooooor!) y, para rematar, el relato de historias pertenecientes al patrimonio familiar que él se ha apropiado sin esperar siquiera mi declaratoria de mis herederos. Si se me permite otra referencia quisiera apuntar que tantos dislates sostenidos por A.Y. me hacen recordar a Sterne, aunque me consta que el autor no lo ha leído NUNCA.

Por suerte, sus muchos libros siguen guardados en la gaveta y mantengo la esperanza de que no se los publiquen de ningún modo, ni siquiera en provincias. Y miren si tengo razón en mis objeciones que al tal sujeto, “Albertico Yáñez”, JAMAS le han dado el Premio La Rosa Blanca….¡bien merecido se lo tiene!

Albertico Yáñez (M.Y.)

Nota de la editora: Este texto fue publicado originalmente en la revista Unión. Cubaliteraria ha decidido compartirlo a pedido expreso de la autora.

Foto tomada de La Jiribilla