Casi todo, de María Elena Llana, es la selección de relatos de una autora que de vez en cuando se nos pierde del panorama editorial, para reaparecer siempre con un «aquí estoy, léeme», que le agradecemos.
Reviso el Diccionario de la Literatura Cubana en su vieja edición de 1980 y de él leo que ella hizo estudios inconclusos en la Academia de San Alejandro y que en 1958 se graduó en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling. Trabajó en redacciones de prensa y también para la Agencia de Noticias Prensa Latina. Se ha graduado de escritora con sus libros, el primero de ellos, La reja, publicado en 1965.
De aquel libro, hoy pieza rara de bibliotecas, recoge Casi todo cinco relatos, entre ellos el titulado "La reja", que releído al cabo de más de cuatro décadas de escrito, somete al lector a las mismas ansiedades por las que corren sus protagonistas y nos hace partícipes de sus acciones, prueba de que la autora supo captar el interés público desde el momento inicial.
Diálogos —a veces ríspidos, otras sarcásticos— donde no sobran las palabras y lenguaje coloquial en que se palpa el aleteo de la abeja laboriosa y la sapiencia que indica el momento justo para el punto final, conforman elementos identificadores de una manera de narrar capaz de enganchar sin trucajes. “Creo —expresó en entrevista dos años atrás— que en mis cuentos el asomo de lirismo coexiste y se equilibra con la ironía y el toque de humor, incluso negruzco, que deben ser factores de estilo y, por ende, de personalidad”.
A instancias de su madre, Cristián puso un anuncio clasificado. Fue uno de los actos más osados de su vida y estuvo horas redactándolo, puliéndolo, de manera que se entendiera bien sin dar demasiadas explicaciones. Y al fin lo logró: Vendo cuadros de pintor afamado; juegos de copas, vajillas, objetos de arte y lámparas de techo y de mesa. Así era suficiente, pero a Felicia se le ocurrió agregar la ponchera de Baccarat...1
Llana presenta ese toque de humor —sutil, inteligente, palpable mediante la lectura cuidadosa— en la cita anterior. Pero algo más nos revela en dicho párrafo, y es que la autora pule el estilo (selección de la palabra, ligereza narrativa, agudización del ritmo para atraer al lector) del modo mismo como Cristian, el personaje, intentó hacerlo con la redacción de su anuncio.
La segunda entrega de María Elena Llana a las editoriales nacionales, Casas del Vedado, obtuvo Premio de la Crítica en 1983 y a él pertenece el fragmento del cuento arriba reproducido. Es este libro el que más aporta —once relatos— a la selección resumen de la obra de la autora cienfueguera. Este el volumen confirma las expectativas creadas en torno a la narradora, después de la aparición de su primer texto.
“Más allá de la variedad de sus asuntos y de sus verdades esenciales, los relatos de María Elena Llana ostentan una actitud narrativa radical que se transforma en artimaña de comunicación y cuyo brío hace que ejercitemos nuestra confianza”, escribe Alberto Garrandés en las cuartillas que prologan Casi todo. Y resulta muy cierto el tema de la variedad de los asuntos, cuando un escritor mira dentro de sí y también a los lados, se detiene en el ángulo de la pared y busca, en un recodo, el espacio por donde penetra el aire desde la calle con sus notas de vida. He ahí uno de los recursos infalibles de la comunicación que la escritora María Elena Llana maneja con maestría.
Castillos de naipes, de 1998; Ronda en el Malecón y Apenas murmullos, de 2004 son los restantes libros de Llana que contribuyen a la selección editada por Marilyn Bobes, en el 2006, y que publicó Ediciones Unión. Un total de 37 narraciones ilustran el quehacer variado, complejo, ameno y reflexivo de una escritora por ratos callada, pero nunca ociosa.
Antologada, tanto en Cuba como en el extranjero, María Elena Llana se nos muestra a través de las páginas de Casi todo como una mujer que escribe porque lo disfruta y gusta de involucrar a los lectores en esa felicidad que la atrapa cuando llega al punto final y comienza a madurar la siguiente historia.
1 María Elena Llana: “De baccarat” en Casi todo. Ediciones Unión, La Habana, 2007, p. 53.