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Leer en la FILH 2018: un mundo más ancho y menos ajeno

Enrique Pérez Díaz, 23 de enero de 2018

Cada nuevo año, la Feria Internacional del Libro de La Habana es un acontecimiento esperado por miles de personas. La edición del 2018, dedicada a la República Popular China como País Invitado de Honor y al doctor Eusebio Leal Spengler, historiador de la Ciudad de La Habana, promete para los niños un nuevo concepto de lectura, sobre todo en momentos en que nuestro país se propone hacer, de esta afición, una práctica social que reivindique al cubano del mal gusto y la ramplonería en que a veces nos sumen ciertos productos en los tiempos modernos.

“Leer es crecer” es el lema de nuestra feria que, en su edición 27ª y al llegar a su año 18 en el Complejo Morro-Cabaña, deviene un evento que se proyecta al futuro y cuyo crecimiento no es solo perimetral sino en ese deseo de elevar cada vez más las necesidades espirituales de la población cubana.

La infancia es una prioridad, y su entretenimiento, instrucción, mejor modo de aprovechar el tiempo libre, representan preocupaciones constantes para quienes se proponen hacer de este masivo evento una cita con lo mejor de la cultura cubana y universal.

Cuba Digital es el foro que este año abre la FILH 2018 pensando en los niños, adolescentes y jóvenes, un espacio en el cual las empresas que producen artículos digitales en el país, más algunos invitados extranjeros, expondrán lo mejor de sus creaciones para propiciar un encuentro con las nuevas tecnologías y contenidos acordes a nuestra política cultural y educativa.

Como una especie de planeta donde la realidad virtual, lo interactivo, los libros digitales, las computadoras, tablets y los teléfonos móviles encontrarán infinitas vías para transmitir el afán por la lectura, los que visiten este pabellón descubrirán nuevas formas de leer, al tanto que el Observatorio Cubano del Libro y la Lectura, patrocinará concursos para los mejores lectores, aplicará instrumentos de indagación para medir sus conocimientos y brindará a los interesados informaciones y artículos sobre el hábito de leer en Cuba y el mundo, así como textos teóricos sobre la lectura.

Los niños contarán, como siempre, con el Salón Infantil Tesoro de Papel, donde Gente Nueva, la veterana de las casas editoriales cubanas, dará espacio a numerosos talleres de manualidades que son otra interesante forma de emplear el tiempo libre mientras se aprende. La Editorial contará, además, con su librería especializada El cochero azul, donde los interesados podrán comprar la más reciente producción nacional de textos infantiles, que también pueden hallar en las carpas, bóvedas o stands de la Distribuidora Nacional del Libro y de otras editoriales cubanas y extranjeras.

En la sala Dora Alonso, así llamada en honor a una de las más insignes autoras cubanas para la infancia, se mantendrá una programación diaria de presentaciones de obras y autores para niños, desde las 11:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. como forma de promover nuevos talentos y novedades.

Un debut esperado es el de la colección de álbumes ilustrados con cuentos infantiles que nos trae para la feria Ediciones La Luz de Holguín, editora que festeja su vigésimo aniversario y que en esta colección, Espejo para colorear, presenta libros dobles de autores como Elaine Vilar, Luis Cabrera, Yunier Riquenes, José Manuel Espino, Ivette Vian, Idiel García, Eldys Baratute y el redactor de estos apuntes. Hermosamente ilustrada por conocidos dibujantes cubanos, marca un hito en las producciones nacionales para la infancia.

Gente Nueva aparecerá con sus colecciones habituales como Canta conmigo, también de álbumes que retoman el cancionero tradicional y sirven para colorear, y con nuevos títulos de sus colecciones emblemáticas Ámbar, Primavera, Aventuras, Pelusa, Premio La Edad de Oro, entre otras.

Otra vez tendremos las gustadas producciones de la valenciana Selvi Editores que esta vez oferta libros de autores residentes en todo el país en sus hermosas series de álbumes ilustrados, libros de colorear, de juegos e instructivos.

El Centro Provincial del Libro y la Literatura de la capital, que tendrá un stand de libros raros y de uso como vía de estimular el coleccionismo, patrocinará otro este año con obras de la colección Veintiuno de Gente Nueva, que se dedica a publicar obras de autores cubanos y extranjeros contemporáneos y siempre indaga en las problemáticas existenciales de niños y jóvenes. Habiendo sustentado más de un proyecto promocional de lectura en escuelas primarias y secundarias, su presencia estará respaldada con la presentación de novedades, títulos rescatados de los almacenes y un grupo de expertos en sus contenidos que guiarán a niños y jóvenes hacia lo mejor de esta serie que ya cuenta con más de cien títulos.

La Feria Internacional del Libro siempre ha sido un espacio de recuento y proyecciones futuras. El evento más trascendente y popular de la cultura cubana tiene en los niños, adolescentes y jóvenes uno de sus públicos cautivos. Muchos visitantes extranjeros se van llenos de libros y de asombro al ver cómo en nuestra Isla los niños compran sus propios libros, son capaces de escogerlos, de hallar en ellos las verdades y mensajes que tantos escritores de cualquier época y edad brindan con historias llenas de ritmo, suspenso, aventura y emoción.

El evento que imaginara un gran lector como Fidel, el creador de la feria en su concepción actual, y de las editoriales territoriales como un sistema integrado para promover el talento de la nación de punta a cabo, sigue perviviendo en el afán y el soñar de muchos. Poco importan las carencias generadas por el bloqueo, el aislamiento, las crisis modernas que acusan en el mundo bajos índices de lectura o el indiscriminado consumo de productos pedestres. El libro en Cuba es un bien. El libro para niños y adolescentes una realidad tangible. Son cada vez más numerosos los autores consagrados o noveles que miran a la infancia con atención y trabajan para ella.

Todo ese trabajo callado de años y de muchas personas anónimas como los editores, diseñadores, comerciales, promotores, libreros y bibliotecarios se revela durante el programa profesional y los eventos que se desarrollan en el bullir de una feria, cuando las murallas de La Cabaña se estremecen de escuchar tantas voces, voces que cuentan historias, historias que trae y lleva el viento a capricho; donde las personas escogen un libro al azar y encuentran miles de ellos a su alcance, para perderse en nuevos argumentos que les hagan soñar, imaginar, crecer y vivir una vida diferente.

La imagen de muchas personas por los infinitos caminos de La Cabaña, cuando al ocaso el sol se oculta más allá del horizonte, mientras se alejan portando bolsos, cajones y maletas de libros, es algo tan hermoso como sobrecogedor para quienes nos visitan por vez primera. Así se cumple el sueño de cuantos escribimos libros para que la gente crezca, de quienes en una editorial cazan erratas hasta la madrugada, de esos que portan estibas que pasan de mano en mano, incluso bajo la lluvia, para que la feria llegue a todos y a cualquier parte, como alguna vez la soñara Fidel, un hombre que prefería cargar mochilas de libros, antes que mochilas con ropa, alimentos o medicinas, pues siempre supo que, como pocas cosas en la vida, los libros son capaces de arroparnos, alimentarnos el espíritu y hasta de curar las peores enfermedades del alma…