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Alejo Carpentier vive en el reino de nuestro mundo

Odalys Padilla Gradaille, 24 de abril de 2019

Alejo Carpentier Valmont es cubano y universal. Su obra, abarcadora de los espacios más vastos de la creación artística, llena de orgullo a nuestro pueblo que lo admira y no olvida, a pesar de que la muerte le llegara en París el 24 de abril de 1980.

Fue un gran escritor, periodista, crítico, ensayista y musicólogo, que destacó como gestor de proyectos, especialmente relacionados con la música. Amaba esta última y poseía sólidos conocimientos, pues estudió teoría musical en el Liceo Jason de Sailly de París y en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Además era pianista. En distintas etapas de su vida escribió libretos para obras musicales como las cantatas Écue Yamba-Ó en 1928, La pasión negra en 1932, ambos con música de Marius François Gallard, y Las puertas del sol en 1970 con música de Michel Pung.

Varios textos suyos fueron musicalizados por distintos compositores, entre ellos el cubano Alejandro García Caturla. El mismo año del estreno en París de Écue Yamba-Ó  se estrenó en La Habana el ballet La Rebambaramba, una hermosa página sinfónica de Amadeo Roldán sobre libreto de Carpentier.

Uno de los momentos más importantes de su labor como investigador musical es cuando descubre, en la Catedral de Santiago de Cuba, la obra del gran músico cubano Esteban Salas.

Su ensayo La música en Cuba, publicado por primera vez en el año 1946, resulta imprescindible para cualquier investigación profunda sobre el tema que quiera realizarse y proporciona herramientas para el mejor conocimiento de la creación musical cubana.

Reconocido por gobiernos, universidades e instituciones de Cuba y el mundo, fue el segundo intelectual en recibir el Premio Cervantes en el año 1977. El 24 de  abril de 1980 lo sorprende la muerte en París, trabajando en pro de la cultura, como había hecho durante toda su vida.

Tomado de Radio Cadena Habana