Apariencias |
  en  
Hoy es jueves, 21 de febrero de 2019; 6:40 PM | Actualizado: 19 de febrero de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 467 | ver otros artículos en esta sección »
Página

En su 110 aniversario: La doctora Vicentina

Leonardo Depestre Catony, 21 de enero de 2019

La Universidad de La Habana, a la cual la doctora Vicentina Antuña (22-01-1909/8-01-1992) consagró su vida profesional, ha vuelto a recuperar posiciones y es ahora uno de los primeros veinte centros docentes universitarios de América. La doctora Vicentina entretejió su vida a la Universidad desde la década del 30 del pasado siglo y a ella permaneció fiel aun cuando su estado de salud se hiciera precario por su avanzada edad, lo cual no le impidió seguir adelante el compromiso contraído consigo misma para con la cátedra y sus alumnos.

Los inicios de Vicentina Antuña en el ejercicio de la docencia universitaria se remontan a 1933, fecha en que comenzó a trabajar de maestra en la Escuela Anexa a la Universidad, en tanto un año después pasaba a hacerlo en la propia Universidad. Impartió clases de Lengua y Literatura Latina, tuvo a su cargo la jefatura del Departamento Filológico de la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana. Convertida en una autoridad internacional de los estudios de latín, participó en los congresos realizados en Avignon en 1956, y en Roma diez años más tarde.

La sabiduría de la doctora Vicentina, su cultura y maestría docente, más allá de la enseñanza del latín, hicieron de ella una profesora cuya impronta quedará por siempre en las aulas de la casi tricentenaria institución universitaria.

Maestra Destacada en el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, en 1971; Medalla de Oro de la Universidad de La Habana para festejar sus 40 años de profesora universitaria; Título de Profesora Emérita de la Universidad de La Habana; Orden Ana Betancourt, conferida por la Federación de Mujeres Cubanas; Medalla XX Aniversario, concedida por el Consejo de Estado. La prima ballerina assoluta y directora del Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso, expresó: “la cultura cubana ha tenido una suerte inmensa, porque contó con una mujer como Vicentina Antuña. Pero sobre todo la cultura de la Revolución, donde ella jugó un papel destacadísimo, siendo la ya consagrada maestra de varias generaciones”.

Fueron numerosos los libros de texto que la doctora Antuña escribió, entre ellos Latín primer curso y Lecciones de latín segundo curso, que sirvieron de texto en el nivel universitario; la selección y redacción del prólogo de la antología Comedia Latina, Elementos de gramática latina, Roma y las letras latinas, Literatura latina..

También participó en la elaboración de los textos escolares para otras asignaturas como  Español, Lectura, Lectura Literaria, Escritura, Redacción y Composición, Literatura General e Infantil y Metodología de la Enseñanza de la Lengua Materna, sin agotar una relación mucho más extensa que la llevó a transitar por diversas generaciones de estudiantes.

Pero la doctora Vicentina estuvo presente en otras instituciones que demandaron de sus conocimientos, como la Comisión Cubana de la Unesco y el Consejo Nacional de Cultura, del cual fue fundadora y directora entre 1961 y 1963.

Con anterioridad, impartió cursos en la Universidad Popular José Martí propugnada por Julio Antonio Mella y otros líderes de izquierda, y colaboró en el Movimiento 26 de Julio, que combatió al régimen de Fulgencio Batista hasta su derrocamiento el primero de enero de 1959.

De su formación académica, algo a lo cual no nos hemos referido, se graduó de  doctora en Filosofía y Letras y de doctora  en Pedagogía en la Universidad de La Habana, estudios complementados con los realizados en la Universidad de Columbia, Nueva York, donde cursó latín, y en la Universidad de Roma y el Instituto Dante Alighieri, de la misma ciudad.

Gustó ella de lo que hoy llamaríamos la promoción de la cultura y el conocimiento, se incorporó al movimiento en favor del desarrollo de las artes como un disfrute para todos, impelida por el afán de contribuir a una formación humanista más integral, y además de la enseñanza de su asignatura, procuraba que el estudiante se identificara con los símbolos de la Universidad, con sus inscripciones, bustos y cuantos elementos pudieran ofrecerle una información mayor acerca de la historia y relevancia de aquella universidad que la doctora llevaba dentro de si con sumo orgullo, como su propio hogar.

La Universidad de la doctora Vicentina la recuerda entre sus profesores de indeleble impronta.