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Los 200 años de Anselmo Suárez Romero

Leonardo Depestre Catony, 21 de abril de 2018

Se cumple el bicentenario del natalicio de Anselmo Suárez Romero, un autor por varias razones insertado con justeza en la historia de la literatura cubana, aun cuando hoy poco se le conozca y menos aún se le recuerde.

Francisco, subtitulada El ingenio o las delicias del campo, es la obra que le da renombre, pero por su mismo título, causa confusión en algunos y hasta injustamente le envía a un erróneo segundo plano. Permítanos explicarle.

En 1873 se publicó en Santiago de Chile la novela El negro Francisco, del también cubano Antonio Zambrana, inspirada en el texto de Suárez Romero. Y es que el original de Suárez Romero tuvo el infortunio de no ver la luz, en primera edición definitiva, hasta 1947, cuando la publicó en Cuba la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación.

Se afirma que Suárez Romero era hombre poco dado al lucimiento, modesto y tímido. Aun así, las tertulias de Domingo del Monte le sirvieron para dar a conocer entre los contertulios −todos mayores que él–, capítulo a capitulo y en la medida que los concluía, su Francisco, y de esta curiosa manera, aun inédita, fue conocida por numerosos lectores e intelectuales.

Este texto es revelador de las condiciones de vida de los esclavos, y ofrece suficientes pormenores para encontrar en él, más que una obra notable, un documento de valor histórico, por cuanto los bailes, distracciones y costumbres de los esclavos quedan reflejados en la pormenorizada  trama. Con todo, no es novela de rebelión. Francisco, el protagonista, al igual que su amada Dorotea, están idealizados, sufren y aceptan castigos, dado que Suárez Romero es un espíritu reformista.

En opinión del profesor Salvador Bueno, Francisco está a medio camino entre el romanticismo y el realismo, no porque su autor se lo propusiera sino porque, simplemente, así “salió”. Pese a lo anterior, la novela transpira, a través de la verdad que cuenta, el olor inevitable de un relato antiesclavista. Y hay un dato que no podemos pasar por alto ni olvidar: Anselmo Suárez Romero la escribe en 1838, cuando cuenta solo veinte años, y el momento histórico se corresponde con el interés del representante consular del gobierno inglés en La Habana en fomentar el abolicionismo para poner en jaque a la aún esclavista metrópoli española.

El libro no se pudo publicar en Cuba porque la metrópoli no lo hubiera permitido, es por ello que Antonio Zambrana, quien seguramente escuchó o supo de él en las lecturas de su adolescencia, retomó el asunto  hallándose en Chile al servicio de la República en Armas y lo convirtió en su novela El negro Francisco, publicada en 1875. El Francisco de Anselmo Suárez Romero se publicó en Nueva York en 1880, dos años después de la muerte de su autor.

Sin embargo, Suárez Romero sí alcanzó reconocimiento tanto en vida como póstumamente, por sus Artículos de costumbres (1859), reproducidos en antologías y textos escolares por largo tiempo.

La vida de Anselmo Suárez Romero, que se extinguió en La Habana  el 7 de enero de 1878, transcurrió sin hechos de los que suelen llamarse “relevantes” cuando se diseña una biografía.

Hijo de un juez que ocupó altas jerarquías y dejó ingratos recuerdos, así como un celemín de deudas que legó como “herencia”, Anselmo cursó estudios en colegios privados, se graduó de bachiller en Leyes por la Real y Pontificia Universidad de La Habana en 1837, con 19 años, aunque hasta 1866 no alcanzó el grado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico,  por la misma universidad.

En su condición de condueño del arruinado ingenio Surinam, el joven Anselmo vio cómo vivían los esclavos, experiencia que le marcó el espíritu y ofreció datos para escribir su Francisco. Como profesor y estudioso transcurrió su existencia, que lo llevó a figurar en el claustro del colegio El Salvador.

Al morir dejó una abundante papelería que si bien confirma su carácter antiesclavista, también lo revela como un autor poco comprometido en llevar a la realidad sus apreciaciones o asumir una postura de mayor activismo.

Anselmo Suárez Romero nació el 21 de abril de 1818, o sea, 200 años atrás. Más que justo y merecido tiene el recuerdo.