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Música con palabras

Antonio López Sánchez, 19 de octubre de 2018

A través de un libro, y de las páginas de un blog, surgió esta entrevista. Rosa Marquetti es la autora de Chano Pozo. La vida (1915-1948), publicado hace poco por la Editorial Oriente y la redactora del estupendo blog Desmemoriados, que versa sobre música cubana.

Ya apuntó antes este escriba en alguna reseña que era notable la soltura de la investigadora a la hora de plasmar en palabras sus hallazgos. Descubrir y disfrutar el placer de una buena escritura es un válido acicate. Para ponerle voz, rostro y opiniones a tales frutos musicales, nos fuimos, preguntas en ristre, en busca de la entrevista.

Así se cumplió la oportunidad de conocer a una mujer segura, agradable, comunicativa y, sobre todo, gran apasionada de la música y de revelar sus entresijos. Como joya adjunta al regocijo de la conversación, nos llevamos en el morral algunas de sus respuestas que, para practicar además con un serio precepto vital de la propia entrevistada, ahora compartimos de par en par.

¿Cómo es el salto de la filología a la investigación musical?

Llegué a la investigación musical, siempre digo, a través de un proceso de sanación. Fue un momento donde tuve muchas pérdidas personales, familiares, y yo encaminé esas energías a la escritura. No conocía a nadie en el mundo editorial, pero ya Fernando Trueba me había inyectado el bichito de la investigación. Cuando hizo su documental Old man Bebo, sobre Bebo Valdés, me pidió ayuda con la investigación de la vida de Bebo en Cuba y yo fui quien terminó haciéndola. Entonces, en el mundo de la música empecé a descubrir ciertos vacíos y pensé en llenarlos a través de la investigación.

¿Nada de músico frustrado?

En lo más mínimo, yo lo que soy una melómana. No me considero musicóloga, ni soy músico. Soy una persona que gusta y disfruta enormemente de la música cubana y que la defiendo, porque creo mucho en ella.

¿No habrá una novelista entonces detrás de la investigadora?

Eso me lo han dicho varias veces y hasta me han sugerido temas y todo. Pero en realidad la investigación me apasiona y más que a la literatura, creo que me acerca al periodismo. Soy una gran lectora. Además, empecé a escribir tarde y hay un acumulado cultural que me beneficia y que me parece que se nota en lo que escribo. Pero tengo muchos intereses de investigación relacionados con la música que quiero cumplir y ya no tengo tanto tiempo.

Por ejemplo, en el caso del libro de Chano, como es una figura de la cual hay mucha información más tangencial, menos profunda, me propuse escribir del modo más ameno posible. La propia vida de Chano te ayuda en eso, a pesar de los retos que tuve, que a veces me complicaban mucho la escritura. Manejé mucha información, pero no quería dejar nada afuera. Me interesan mucho los lectores de internet y en especial los jóvenes, porque no conocen muchas de esas etapas.

¿Por qué Chano como figura para tu libro?

Una gran amiga, Lía Rodríguez, fue la que me dio la idea, sobre todo porque con Chano había muchos vacíos, muchas contradicciones en su vida, mucho material desconocido. Pensé hacerlo como algún trabajo para mi blog, pero cuando descubrí que había una gran cantidad de información decidí hacer la investigación con todo. Y ahí está el libro. De hecho, ya estoy preparando una segunda edición, porque han seguido apareciendo historias.

Hay figuras mucho más tratadas, pero hace falta igual que se publique la mirada nuestra, la valoración desde Cuba de muchas de esas figuras. Ahora estoy preparando un material sobre Andrés Echevarría, el Niño Rivera, que ahora cumple su centenario. Es uno de esos músicos cubanos grandes, pero muy desconocido y subvalorado. Un artista que aportó mucho desde el tres, desde la orquestación. Va a ser un libro biográfico pero diferente, porque la propia historia de vida, la opinión y la voz de los otros músicos, es quien va guiando la historia.

¿Algún truco de investigadora que puedas divulgar?

Más bien es un defecto, porque a veces puede ser un lastre. No me gusta quedarme solo con los testimonios no primarios. Porque incluso a veces los primarios están amañados, mediados por muchas cosas. Trato siempre de verificarlo todo, de cruzar fuentes. Por otro lado, me angustia saber que muchas fuentes primarias se nos pierden, nadie les entrevista, envejecen, se mueren y se pierde todo eso tan rico que pueden aportar.

Es casi obvio, pero quiero oírlo de ti, ¿por qué tu blog se llama Desmemoriados?

Cuando estaba investigando el período cubano de Bebo Valdés descubrí que somos muy ignorantes sobre muchos temas en la historia de nuestra propia música y que hay no sé cuántas figuras que nadie las recuerda, ni las menciona. Son figuras que, además, tienen una trascendencia socio-musical evidente. Ahí está un poco la génesis del blog. Quizás Desmemoriados no es la palabra adecuada, pero yo juego con la idea de que somos nosotros los que no tenemos memoria y de que todos esos artistas son los olvidados. Claro, decir olvidados hubiera sido demasiado fácil. He tenido mucha suerte porque el blog ha ido poco a poco ganando lectores.

Hay un libro publicado en Colombia con los temas que tratas en el blog. ¿Podemos espera por la edición cubana?

La edición cubana ya viene en camino, pero ya te avisaré. Va a pasar, pero prefiero que sean otras las personas que lo anuncien y no yo. Sí te puedo adelantar que el contenido que se publicará acá no va a ser el mismo que el de la edición colombiana. Habrá más énfasis en las figuras cubanas y creo que ese es un libro que puede gustar y ser útil.

¿Para terminar, qué te han dejado estas experiencias, tanto el blog como el libro?

La investigación hay que hacerla desde una perspectiva autolúdica, pudiera decir, y hay que trasmitir ese gozo. Por el otro lado, soy una melómana, me gusta la música, disfruto la música cubana y creo en ella. Yo creo en todos esos artistas de los que he escrito. Desde el diálogo con los lectores entonces propongo mi opinión, mi saber sobre esas figuras. Hay que tener la vocación de indagar y de compartir el dato, compartir tus descubrimientos. Es un error pensar que tal información la voy a tener para mí sola, ya se acabó la época de guardar información. Estamos en una era diferente porque la Internet es como un nuevo Gutenberg, ahora es otro el manejo del conocimiento. La información hay que compartirla, publicarla, eso es una obligación. Entonces, por el otro lado, recibes esa respuesta de los lectores, porque siempre hay alguien que te manda un comentario, que te cuenta algo que no sabías. Así crecemos y aprendemos todos.