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Poesía de Jamila Medina

 Cubaliteraria, 28 de marzo de 2017

 

Jamila Medina Ríos (Holguín, 1981). Poeta, narradora y ensayista. Graduada de Licenciatura en Filología, perteneció al grupo Vórtice, y cursó el Taller de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso en 2002. Fue editora y codirectora de la revista Upsalón, de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. En la actualidad funge como editora de Unión. Ha publicado los libros: Huecos de araña (poesía), Ediciones Unión, 2010 (Premio David 2008), Primaveras cortadas (poesía), Proyecto Literal, México DF, 2012. Como cuentista ha publicado Ratas en la alta noche (Malpaís ediciones, México DF, 2011) y Escritos en servilletas de papel (Ediciones La Luz, Holguín, 2011). Además, ha sido distinguida con Premio Alejo Carpentier de Ensayo, 2012, con su obra Diseminaciones de Calvert Casey y el premio de poesia Nicolás Gullén en 2016.

 

  

 

LANGUSTIA

Textos textos textos
tejeduras
lanzaderas
te (a)saltan sus gritos sobre la cabeza
te brotan de ella como pétalos
y de pronto: tienes toda la testa coronada
espinada de palabras

no es saludable (pare)ser un girasol
–dios no amanece
y húrtante el sitio de mirar
camino
desolado–
no es saludable la cabeza laureada
se deshoja después
como rama segada desde el invernadero
y los cristales que habían crecido en ella
quiébranse callados
apáganse: de velas
chisporrotean hacia dentro oh llama
demasiado arrimada al ventanal
abrupto
abierto

dejarse crecer la cabeza hacia dentro
–anahidrópica–
cierra todas las bocas que te hablan al oído
las venas muerdan(te)
huye de las compuertas los poros el encaje
cuida retrato de ti

si continuas dejando que te bailen
esos textos textos sobre la cabeza
que no te acabas de cortar
de hacer una sangría para extraer lo otro
si dejas se te prendan
ataduras al cuello
hilos que te indican pasadizos afuera (out of out of)
carne haciafuera de ti
si dejas que se aten cada uno a tu mano al pie
la mejilla (ofrecida):
repicarás en cien pedazos disgregado
–carnero
partícipe–
ojos colgando carafuera

es lasfixia lo que debes construir
hacia ti has de inclinar tu frente tuya
desdoblarte hacia ese espejo que has dejado empañar
enlutado (harto de barro)
la boca abierta la mirada
como lapa al cristal
–observante del otro–

ta(r)jas ta(r)jas ta(r)jas
taxidermia de ti
sembrarse un sitio y zambúllete en tu boca :
gargantabajo para siempre.

no quiero ver(te) burbujas
barbotear borbotear desde tu labio
desesperado hálito
nostálgico del otro
palabras sueltas que pretendan (ll)amar
–aludan–
referente
reflejo

respiradentro
tala tala tala
ten el pulcro civismo de presentar al aire:
una cabeza (por fin) descoronada.


EMIGRO.


Hay algo ahí con la desposesión:
raíces sin tener dónde agarrar.
Mi padre vuelve a La Vana.
La sometía a los 19 sobre un jeep
(la lid de los rebeldes frente a los inadaptados
los soldados contra el francotirador).
Mi madre viene después
como saliendo de un túnel de ventanas:
a su espalda veo Holguín luminosa
a sus espaldas, más allá, Baguaní abandonado
alzado en casas de pilotes
madera americana bien cortada
para dejar correr el aire.

Mi padre y mi madre.
Vienen descoronados.
Por ver si pongo un huevo
apretujo mis raíces en un hueco de araña y
asegurándolas con caca y con saliva
les prometo crecer.
Padre maneja lentamente recordando los semáforos
de noche no porque no tiene luz el carro
de noche no porque no veo bien
(sólo me preocupa el destello de La Vana 60
la de noche en todavía mediodía
en su ojo azul
el todavía poderoso).
Madre pregunta si en el Habana Libre vive alguien
todo el tiempo
puntualiza
mientras mi padre     sin paciencia    asiente     que sí     que
una    propiedad lineal.

En el Ministerio del Trabajo ofrecen plaza al emigrante
en las enormes oficinas del Ministerio de Vivienda
los empleados mueven rítmicamente la cabeza
diciendo NO
política de desarrollo de ciudad
política de desarrollo de un país.

Padres
hasta aquí hemos venido     prométanme que sólo a pernoctar:
Irak aniquilada, las ondulandes avenidas de la noche de Egipto
Canadá escurriéndoseme como nieve entre las manos
Madrid, Checoslovaquia, Rusias de mi cabeza
no pueden haber sido sólo puertas ilusorias
que conducían hastaquí.

De parque en parque vagamos           al comprar algo
buscando dónde sentárnoslo a comer
como las personas       dice mi padre con
seguridad.

Báguanos parpadea
parpadean Las Villas
el club de béisbol las fiestas de disfraces
donde ganaban invariablemente mis abuelos
la mata de cerezas y el aljibe del patio
el columpio debajo de la guayaba y de las uvas
mi cara com(o) un lirio asomada a un ventanal
parpadea El Infierno
mi padre nació desnudo y en el infierno         por variar

las chimeneas
del central
relumbran
(las dos          no este muñón)
juntando        el bagacillo
para la ropa blanca del sábado

relumbra al sol la casa de mi abuelo Luis
levantada frente a un árbol del que nadie puede recordar el nombre
y al cruzar:
la vacada calmosa
parpadea Sancti Spíritus;
tras la casa de mi abuela Victoria
–mi padre dobla con un giro suave–
anidan el cine y el parque municipal de Baguaní
con el invariable monumento a la madre      cívico/pulcro homenaje de la
masonería
veo las casas de pilotes alzándose de nuevo
derruidas
para dejar correr mejor el aire
por la avenida viene llegando viene subiendo el carnaval
yo vuelvo
a huir del bambolear del muñecón
y dejo de mirar a los ojos de mi madre
cuando comienza a desfilar Holguín
(la escalinata y el valle respirando tranquilo, ajedrezado
fiestas de mayo y de noviembre y de enero
el barro frío del piso del Parque San José
y la distinta sombra de las plazas a las distintas horas).

Padres
los he traído a la Vana
traigo también la cabeza descubierta
la postal de esta ciudad
pegada con caca y con saliva
no se va a sostener dentro de mí
allá está el oro de mis pies
recuerdos nítidos que puedo sin equivocarme repasar
como al collar de caracoles de un día en el lago de Fayoum
(IrakEgiptoBaguaníSanctispíritusCanadáMadridChecoslovaquiaHolguín...Rusias de mi
cabeza).
Parpadeo
cierro los ojos         enrollad        en mis raíces como       en un velo denso
para dormir y regresar.

 


GRAND PRISMATIC SPRING


sobre la enorme primavera del lago en el parque de la piedra amarilla
esteras de bacterias    entretejen la gran balsa azul de Flora
–estéril por la fiebre de un fondo de alta profundidad
pero tan maravillosamente multicolor a los lados
que las parejas desandan por los senderos
de madera apuñalados en el aire
sobre cuatro patíbulos.

Salta
del géiser
(un box spring)
el bosque virgen que no quisiste abrir
aunque espumaba a rabiar –como un alkazelzer en un vaso–
y ella quería contarte lo que acontece antes y después de la muerte (de la
noche).

La sirena del fango cuya belleza sobrenada en un manto de invertebrados
acuáticos
(gusanos     caracoles     cangrejos libélula     pulsos de mujer)
no reina abajo;          deja tu inmensa balsa quieta.

La primavera
es todavía balbuceante
pero el verano aquí     .rompe en humores ácidos (rojo lima)
y el invierno la arropará en un verde fronda       verde capullo destripado:
su huevo en ninfa larva pupa    y sola tú podrás al fondo refulgente de la
charca
dentro del lago cruel: bocas pintadas de polichinelas    con hilos de oro como
la cara...de la princesa Wan Dou sobre una de las
jade(antes)          .2.600 teselas.

Te dejaré que lleves...sanguinolento el sexo bajo un abrigo
blanco       de plumón
y la mano enjoyada con alguna otra mano de mujer cortada (quizás Norma J. Baker:
con los dientes blanqueados puntualmente en seconal)
que se te ajuste suave en la muñeca.

Rema y calla rema y calla chupa y rema
entre los ojos de buey del camaleón    veo un campo de algas trepadoras
de pulpos color vino y cabezas con pañuelos      que llenan de grafitis la
lengua de tu voz
alzo esta cas/ja de música hasta la concha de tu oreja
escucha     son Les Quartiers de París:
una espiral de alcantarillas circulares
donde flotar en la stultifera navis.

La piedra de la locura, la piedra lunar, la piedra angular,
la piedra
filosofal
se puede extraer por la nariz y embalsamarte rápido
o puedes dejarte podrir emparedada en tu propio cuerpo
de junco de molino de trigo.....de mancuerna de espigas    del arroz.

Del lodo
una capa infame
con incrustaciones de gusanos
medallones de almejas    crujiente frufrú de cuerpos de libélula:
serás de hierro entonces      un hierro al rojo vivo
que cunda entre los muslos cuando elijas
(ser Blanca Buda)

hasta que entre el invierno:
y seas de un verde ojos dormidos
un verde rabia de mujer y un verde
uñas de Sally Bowles
que en medio
de la nieve
calado
se atraviesa vertical: un árbol en vez de bulbo/a en flor.

Sobre el agua
del deshielo se podrán
rearmar para ti todas las muertes
caleidoscopio    con los iris     .arrancados
en Yellowstone, THE GRAND PRISMATIC SPRING.

En corredores
púrpuras
y malvas:
soberbia
pudriendo lento
–como crece una alfombra
tejida a mano–
espinarás primero suave
y el oasis
irrumpirá violentamente por abril:
huertos de lilas
todas las lilas
vivas y muertas
a deshojar
en mayo.
Serás podada rigurosamente
prýgai, visná
(salta, salta, primavera)

acorralando

el jardín raja en ti.


 

LOS INV/FIERNOS POSIBLES

En un hibernardero
duermen
los posibles ventanas
y balcones
miran a un claustro verde...
dentro de un edificio
también verde
donde perdí una cinta
hace 25 años.

Salomé me han llamado, y Salma me han llamado, y Najla, Nadia me han llamado, me
han llamado Roxana Wanda Zoe, Magidée Raymond Rimbo Sylvia Djuna Naghá, María
Luisa Alejandra Teresa Willms del Montt, Julia o Julián, Rosalia (una rusalka
balanceándose en columpios de lianas, peligrosa en las aguas, de las semanas de
Pentecostés). Frondosos, sonrosados, nombres turgentes como espigas, con la
pereza del cerezo, la explosión resinosa del azar. Ofelia, Rub¬én, Hamlet;
Maryla, Marina y Anaïs: nombres esmaltados en las embocaduras, tocados con
engastes de azurita y cinabrio, me llamé. Casi nunca desposada, tal vez, menos
veces hombre que mujer, en los yermos del Valle de los Artesanos, cerca del
Valle de las Reinas, y los Reyes: una delineante del Señor del Lugar de la
Verdad, despierta entre edificios blanquecinos. En Medina del Campo y en Campo
de Montiel, en Medina de Pomar, Medina-Sidonia, Medina de la flor del azahar.

Por alambiques-páramos, fue traído el aceite del orujo de Al Mansur a la
almazara, limando en seco, desollando los encajes. No era aromático. Pero llegan
a saber bastante bien, antes de mezclarse con el aceite virgen, los despojos de
aceitunas malolientes, hábilmente triturados los residuos / de sus huesos y su
piel.

Soy esta puerta. Septiembre por la tarde, hora de uvas y de olivos.


ISLARMADILLO

Bajo el ojo del huracán
en la fauce abierta del Caribe las islas se anillan como gusanos
con ojos alargados de carnero
a la deriva como carne de cañón

islas balando
desraizadas

islas violetas

isla como el morado de la zarzamora
isla como la malva
–artificial y hermafrodita
como la lila
–degollada
islas filosas de coralina
–que se cortan al combarse
blandas como el sargazo
–como el lagarto por debajo
islas de índigo
–líquidas como anémonas.

Hay una isla fugando
imitativa
isla girándula
el armadillo calvo, el armadillo gordo como un cerdo
que baja
por galerías en la tierra
su cueva en espiral como sus huesos
–un hueco redondo, un huevo–
es su blasón en la corteza.
El armadillo en la humedad
y el armadillo en la sombra de la tarde...... expandido.
La cópula un segundo
ensimismarse, sólo el esfuerzo de un suave tirón
de carne
trunca.

Bajo la luz ultravioleta / que ennegrece la plata
mirándose en las aguas de lavanda
quién pudiera pescar la joya blanca de la primavera.