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Regino Boti lanza guiños de humor

Leonardo Depestre, 20 de mayo de 2017

La sensibilidad y el humor van de la mano, aunque tal vez no lo parezca. La pizca de humor es tan imprescindible como el amor y la ternura. El ser humano aprendió a sonreír el día mismo que aprendió a llorar. Uno como antídoto del otro. El poeta Regino Boti enhebró varios cuadernos y en cada uno colocó pinceladas sutiles de gracia  que la lectura cuidadosa permite disfrutar, a la manera de guiños en que la complicidad autor – lector se  manifiesta  a través de la sonrisa apenas perceptible.

Un dato real sacado de su biografía tiene algo de chiste surrealista: nació el 18 de febrero de 1878 y se graduó de Doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana en 1942, o sea, ¡a los 64 años! Aunque no por ello dejó de ser miembro correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba, de la Academia Cubana de la Lengua y de la Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz. ¿Qué le parece?

He aquí un primer guiño, que Boti denominó “Labor policíaca”, del libro Kodak-Ensueño, 1929:

No debe tratarse de “un hurto de
gran fama”. Porque a esta hora
—las 10 p.m.— solo quedan en
el patio pequeños seres probos:
hormigas, cucarachas, mariposas,
gusanos. Pero lo cierto es que alguien
ha controvertido el artículo 7 del
Decálogo, pues el grillo —que funge de
policía honorario— no cesa, hasta pasada
la medianoche, de alarmar al vecindario
con sus monótonos pitazos de auxilio.

Como poeta, razón principal por la que se le recuerda, la obra de Regino Boti se inserta dentro de una intención renovadora del modernismo ya en retirada. El más conocido de sus libros de versos, Arabescos mentales (Barcelona, 1913), se publicó cuando el autor contaba 35 años. No es, por tanto, la obra de un poeta incipiente, sino libro de madurez, elaborado con el aplomo de un hombre que es profundo conocedor de los laberintos de la métrica y que se mueve por ella con sentido explorador.

También de Kodak-Ensueño, Boti nos entrega un segundo guiño que él tituló “Autodidacta”, y fácilmente comprenderá que se encuentra ante una simpática “lección de música”:

Cuando la noche nos restituye el
silencio y la llave del lavabo deja
caer su gota perpetua en el fondo del
recipiente, la Señorita Agua comienza
su interminable lección de solfeo: la, la
fa, fa, mi – mi, mi, mi – do – fa, fafá
-do – do-do-mi

En 1921 publica en La Habana su libro El mar y la montaña, que refleja una evolución en la poética de Boti, con textos breves, agudos, reveladores de la maestría con que se desenvuelve en el ámbito de la versificación.

Otros cuadernos se van sumando al currículo literario de Regino Boti: La torre del silencio, de 1926; Kodak-Ensueño, 1929; Kindergarten, 1930…Frecuente es la presencia del verso erótico en la producción poética de Boti. Y al erotismo se le suma el guiño humorístico, como sucede en este, titulado “Lee el eunuco”, de su colección Kindergarten, publicado en 1930. Disfrútese la ingeniosidad del símil:

“El pistilo es el pene de la flor”.
-¡Ave María Purísima!
¿Quién ha dicho ese horror?

Incompleta resulta esta reseña si no mencionamos la labor de Boti como ensayista y, al respecto, su estudio La nueva poesía de Cuba, de 1927, asunto continuado en Tres temas sobre la nueva poesía, de 1928. Fue además, un muy frecuente colaborador de las publicaciones periódicas de su tiempo.

Intelectual de múltiples oficios (trabajó de maestro y director de escuela) con Regino Boti estamos en presencia de uno de los intelectuales de tierra adentro  (Guantánamo) que desde ella se insertaron firmemente en el panorama de la literatura cubana del siglo XX.

Y como cuarto guiño, de su poesía inédita solo publicada con posterioridad a su muerte, queda este “Retrato”, de 1943, que confirma el buen humor del escritor cuando de burlarse de sí mismo se trata:

Feo, desdentado,
calvo y barrigón;
sombra de mí mismo
eso es lo que soy
medio sordo, y medio
torpe en la visión:
eso es lo que queda
del poeta hoy

Regino Boti murió a los 80 años, el 5 de agosto de 1958, por lo que con su vida larga jugó más de una mala pasada a la inoportuna Parca.