Con Nancy Morejón en Persona
Ahora soy: sólo hoy tenemos y creamos.
Nada nos es ajeno.
Nuestra la tierra.
Nuestros el mar y el cielo.
Nuestras la magia y la quimera*…
La poesía de Nancy Morejón (La Habana, 1944), una de las voces más consolidadas y altas del panorama lírico cubano de entre siglos, al decir de Marilyn Bobes, y la presentación de su poemario Persona, fue el excelente pretexto, que atrajo a quienes participaron en el más reciente Sábado del Libro, el tradicional espacio de promoción literaria que organiza el Instituto Cubano del Libro (ICL).
Nancy, que mereció el Premio Nacional de Literatura 2001, es reconocida internacionalmente por sus aportes a la poesía negrista. En las notas de contracubierta de Persona se asevera que: «Portadora de un fuerte ethos y plena de sutilezas y multidimensional, su voz poética nos conduce hacia una amplia gama de experiencias humanas. Con evocaciones del pasado personal y colectivo, Nancy Morejón rescata voces silenciadas. Crea una poesía de conciencia social descolonizadora, mientras que a la vez, se muestra consciente de su poesía, en donde reafirma la creación como ingrediente sine qua non de su escritura, apuntando hacia la esencia de su contexto social que siempre nos entrega filtrado a través de la pupila del arte». Todo lo anterior queda demostrado fehacientemente en los numerosos versos en los que indaga en la vida cotidiana de su natal ciudad, y en los procesos revolucionarios de su querido país:
Una obrera del tabaco escribió
un poema a la muerte. Entre el humo
y las hojas torcidas y secas de la vega
dijo ver el mundo en Cuba.
Era el año 1999… En su poema
dijo tocar las flores formadoras de una mágica alfombra
que circunvolaba la plaza de la Revolución.
En su poema, esa obrera
palpó los días del mañana.
En su poema, no había penumbras sino lámparas
energéticas.
En su poema, amigos, no había Miami ni
reclamaciones;
no había mendicidad,
no había ruindades,
ni violación de la ley laboral;
no había interés por la Bolsa, no había lucro.
En su poema, había astucia militante, lánguida
inteligencia.
En su poema, había disciplinas y asambleas.
En su poema, había hígado y corazones*…
Persona, que resultó Premio Rafael Alberti 2007, es una selección realizada y prologada por Gerardo Fulleda León, y publicada por Colección Sur, con el auspicio de la Junta de Andalucía y el Festival Internacional de Poesía de La Habana. Su presentación estuvo a cargo del también poeta Alex Pausides, Aitana Alberti y la propia Marilyn Bobes.
Para la Bobes, Nancy es todas esas mujeres por las que se pregunta en el texto que da título a la antología:
Ella se interroga: ¿Quiénes serán, o soy yo misma?, y podría respondérsele que todas al mismo tiempo, puesto que desde su “Mujer negra”, “Amo a mi amo”, y esa preferida por mí y extraordinaria pieza, “La silla dorada”, la poetisa se vale de su propia voz para mostrarnos un devenir temporal que transforma en inquietud de muchedumbres lo que pudo haber sido una experiencia personal. Con su lenguaje limpio, directo y firme, como lo ha calificado Pablo Armando Fernández, Nancy Morejón explora la cotidianidad cubana con la misma pasión de una ética que gira siempre en torno a los aspectos más insólitos y reveladores del contexto en que le tocó vivir y al cual se siente vinculada desde sus raíces.
Nancy, además de poeta, es ensayista, traductora y narradora. Su intensa actividad cultural ha quedado demostrada como asesora de la Casa de las Américas, miembro de la Academia Cubana de la Lengua y como presidenta de la Asociación de Escritores, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Su obra poética incluye más de veinte títulos, entre los que destacan Piedra pulida; Botella al mar; Cuerda veloz; Mirar adentro; Elogio y paisaje; La Quinta de los Molinos; Carbones silvestres y Richard trajo su flauta y otros poemas, este último seleccionado y prologado por Mario Benedetti para la editorial Visor, de Madrid.
Este sábado del libro resultó también un precioso regalo para las madres, en vísperas de su día. A ellas, que «son las únicas personas en el mundo que siempre están disponibles», como diría otro poeta, dedicó la Morejón este poema:
Mi madre no tuvo jardín
sino islas acantiladas
flotando, bajo el sol,
en sus corales delicados.
No hubo una rama limpia en su pupila
sino muchos garrotes.
Qué tiempo aquel cuando corría, descalza,
sobre la cal de los orfelinatos
y no sabía reír
y podía siquiera mirar el horizonte.
Ella no tuvo el aposento del marfil,
ni la sala de mimbre,
ni el vitral silencioso del trópico.
Mi madre tuvo el canto y el pañuelo
para acunar la fe de mis entrañas,
para alzar su cabeza de reina desoída
y dejarnos sus manos, como piedras preciosas,
frente a los restos fríos de enemigo*.
A lo largo de su carrera profesional, Nancy Morejón ha recibido innumerables premios y condecoraciones, nacionales y extranjeros, como el Premio de la Crítica Literaria (l986, l997 y 2000), las Insignias de Oficial de la Orden al Mérito de la República de Francia y la réplica del Machete de Máximo Gómez, entre otros.
Un nuevo libro,
un nuevo día,
otra nueva ciudad,
más veranos, más flores,
aquel perpetuo mar
y yo, ahora,
sobre piedra pulida,
busco tus labios,
busco tus ojos*.
* Fragmentos de poemas contenidos en Persona.
