Callejón del Infierno
«Allí empieza otro mundo. Basta con caminar unas pocas yardas, allá en la esquina del Callejón del Infierno [...]. Un sitio llamado el Infierno debe tener llamas, condenados y otros horrores [...]». Cual vaticinio, así se lee en uno de los capítulos de esta, la segunda novela de Roberto Méndez, en la que el suspenso, la tensión, la narración y la descripción se engarzan de manera magistral para recrear un hecho autentico acaecido en la otrora villa de Puerto Príncipe, en el siglo xix cubano. El ambiente cotidiano, las costumbres, las inquietudes y las angustias de cada uno de los personajes que llevan la trama, harán al lector conocer una parte de ese pasado, desde la nueva perspectiva que aquí ofrece el autor, con todo lo de romanticismo y leyenda que ello supone, pero también y, sobre todo, arribar al estremecedor final con la certeza de hallar, tras este oscuro pasaje de la lucha por la emancipación del dominio colonial, un argumento de tuerte carga simbólica en la que participan individuos y grupos de las más diversas clases
