El Cuentero Mayor en el Sábado del Libro
Uno de los conjuntos narrativos más significativos en el discurso literario cubano lo constituye, sin dudas, la obra cuentística de Onelio, asegura Denia García Ronda en las páginas iniciales de su libro Un poco más allá. Proyección ético-estética de la cuentística de Onelio Jorge Cardoso. El volumen fue presentado en el más reciente Sábado del Libro, con la presencia de su autora, el narrador Eduardo Heras León y Olga Marta Pérez, directora de Ediciones Unión, institución que tuvo a su cargo la publicación.
Un poco más allá… es una compilación de ensayos de García Ronda, donde hace un recorrido por la narrativa oneliana en busca de las claves de los objetivos temáticos, así como la proyección ético-estética en la obra de un autor considerado un clásico de la literatura cubana y uno de los mejores cuentistas latinoamericanos.
El también director del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso (Centro Onelio), Heras León, describió en sus palabras a Un poco más allá…como la más completa disección, análisis e interpretación de la obra de Cardoso:
Todo ese corpus crítico nos devuelve al gran cuentista de cuerpo entero. Como explica la autora, a sus
trabajos anteriores le faltaba éste, que era una deuda por saldar: el estudio general de su obra, “vista tanto en sentido histórico-genético como en las características ideotemáticas y composicionales de cada relato y libro”. Y esto se aborda y se resuelve en el libro de manera brillante.
Conocer a Onelio, reveló Heras León a los presentes, fue una de las experiencias deslumbrantes de nuestra incipiente carrera literaria:
Conversar con él era una fiesta. No había poses magisteriales, no había distancia ninguna entre nosotros, no nos hablaba desde la altura de un escritor consagrado, sino desde la más intima cercanía. Y era un caudal de anécdotas que iba contando con su particular sentido del humor, con el tono de un campesino sabio y poeta que ya había llegado al lugar anhelado por todo escritor, y desde ese espacio privilegiado, el de los elegidos por la Literatura, nos tendía la mano fraterna y solidaria.
Y es que Onelio, según aseguran sus contemporáneos, entre ellos Salvador Bueno, era un hombre sencillo y cordial: «Se le podía escuchar en algún corro de amigos cómo enhebraba anécdotas, sucesos curiosos o pícaros, y su interlocutor podía sospechar que era uno de esos cubanos fantasiosos que siempre tienen un cuento en la punta de la lengua».
En el espacio se presentó, además, la revista El Cuentero, una publicación trimestral del Centro Onelio, dirigida asimismo por Eduardo Heras León, que en éste, su número nueve, está dedicada al guionista y «a esa multifacética y estimulante relación creadora entre cine y literatura, dos de las máscaras más efectivas que utiliza el arte contemporáneo para establecer las reglas de juego en su permanente diálogo con el hombre».
Entre las secciones más atractivas de esta edición de El Cuentero destacan las entrevistas: ”Un guión, una novela”, realizada por el propio Heras y Ambrosio Fornet al narrador Senel Paz, un prominente guionista en el ámbito del cine latinoamericano y autor, entre otros, de los guiones para los filmes Una novia para David, de Orlando Rojas, La felicidad, de Rebeca Chávez, Fresa y chocolate, de Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea, y Adorables mentiras, de Gerardo Chijona; “Un matrimonio a veces terrible con la realidad”, con el cineasta peruano Francisco Lombardi (La ciudad y los perros, La boca del lobo, Caído del cielo, Sin compasión y Pantaleón y las visitadoras), y un fragmento de la entrevista que le realizara Ricardo A. Setti a Mario Vargas Llosa, donde conversan sobre sus libros, en especial La guerra del fin del mundo.
Atesora también El Cuentero un artículo de Arturo Arango, donde aborda sus experiencias como guionista y profesor de esta materia; los cuentos "Ella", de Marcial Gala, "Invierno", de Daniel Díaz Mantilla, "Gremio", de Ahmel Echevarría, y "Maldito Bresson", de Arturo Sotto, que narra la deliciosa historia de un policía santiaguero que cada año es comisionado para poner orden en las colas del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en la capital, y una recomendación de Cubaliteraria: los minicuentos premiados en el concurso El Dinosaurio 2008, de los cuales adelanta éstos dos:
A dos cuadras está el mar
La costa estaba a más de cien kilómetros, pero en aquel pueblo y en casi todas las esquinas, había carteles con la misma afirmación: «A dos cuadras está el mar».
De noche los carteles lumínicos daban fe de aquella cercanía. «A dos cuadras está el mar», decía un enorme cartel que habían colocado sobre el parque.
Y los habitantes de aquel pueblo eran felices, y se paseaban, todos, con sus toallas bajo el brazo.
Ángel Martínez Niubó (Sancti Spiritus, 1966)
De la Gran Cena
Tenía una bolsa con monedas afirmada bajo la túnica de lana de cordero.
Durante la cena se mostró evasivo. Intranquilo.
Luego, en el sitio acordado, señaló con uno, tal vez dos besos en la mejilla al judío más carismático del grupo y se largó a un lupanar con putas, a beber vino y a llorar.
Rafael González Cardona (Guantánamo, 1944)
