Psicosis sigue siendo un filme sobrecogedor cincuenta años después
«Psicosis es un homenaje a la obra de Robert Bloch».
Alfred Hitchcock

El espeluznante grito de Marion Crane en la ducha mientras acecha, tras la cortina, una silueta amenazadora (¿mujer?, ¿hombre?) se convirtió pronto en referencia para un nuevo cine de terror, sin seres sobrenaturales; solo el hombre con su Psicosis. El filme “hitchcockdiano”, gracias a un montaje ajeno al despliegue de efectos especiales, pero con mucho talento, devino en un clásico del séptimo arte y sirvió para consolidar la carrera de un genio del suspense. Por otra parte, la literatura vio crecer para el gran público a un escritor poco conocido: Robert Bloch 1 quien nos entregó una novela breve pero intensa: Psycho (1959) que le traería repentina celebridad.
Película y novela exhiben valores indiscutibles, que establecieron vasos comunicantes en lo que respecta a la gloria y a las excelencias artísticas, una no hubiera sido posible sin la otra; ambas tuvieron secuelas que recrearon con mayor o menor éxito el mundo alucinante de sus personajes: seres perseguidos o perseguidores de sus pesadillas.
No podía imaginar el autor que la aparición de Psycho le iba a otorgar tanta fama. Psicosis es la historia de Norman Bates un joven introvertido dominado por su madre, que comete asesinatos en el motel propiedad de su familia. La novela se inspiró en Ed Gein, un asesino en serie real que había estremecido la ciudad de Wiscosin, adonde Bloch se había mudado en 1953.
Alfred Hicotchk respetó la esencia de la novela de Robert Bloch cuando se estrenó Psicosis (1960), con la participación de actores como Anthony Perkins y Jane Leight en los papeles protagónicos, el público hacía furor en las salas y algunos corrían a comprar copias del libro.
Norman Bates es un personaje trágico que hiperboliza el complejo de Edipo. Más que sentir una adoración incestuosa por la madre, Norman la suplanta y, desde esa perspectiva, su locura lo arrastra no solo al desorden sicológico y a la violencia, lo mueve también en una especie de travestismo. El joven atormentado viste las ropas de su madre para cometer los asesinatos que son al mismo tiempo autodestrucción, porque anula cualquier posibilidad de ser él mismo.
La adición que provocó entre los cinéfilos la novela de Bloch y el célebre "asesinato de la ducha" inspiró secuelas y remakes del filme. Entre ellas destaca la que aprovechó el talento histriónico de Anthony Perkins (el mismo actor que dirigiera Hitchock) en el papel protagónico de Norman Bates: Psicosis II El regreso de Norman realizada por Richard Franklin (1983), Psicosis III con la batuta del propio Antonhy Perkins (1986) y Psicosis IV. El comienzo dirigida por Mick Garris (1990) y que fue la ultima actuación de Perkins en el papel de Norman.
