Merecedor del Premio de Investigación Histórica Florentino Morales 2008, Esclavitud y coloniaje en Cienfuegos 1819-1879, de Orlando García Martínez, historiador y actual presidente de la filial de la UNEAC en Cienfuegos, cubre un aspecto territorial no por ello menos importante de la historia de la nación cubana a partir del estudio de numerosos hechos relativos a la región de Cienfuegos y el impacto de la trata negrera en el período señalado.
El minucioso análisis de figuras de la etapa colonial de nuestro país (Francisco de Arango y Parreño, el intendente Alejandro Ramírez, el Obispo Espada, Don Luis D’Clouet y Agustín de Santa Cruz -estos dos últimos fundadores de la villa de Fernandina de Jagua, hoy Cienfuegos- devela las tensiones, enfrentamientos y visiones, la mayoría de las veces contrapuestas de estas personalidades sobre el desarrollo económico y agrario de la zona y, por ende, del país.
La expansión azucarera, el cultivo del café, la utilización de fuerza esclava traída del África para estas labores en sustitución de la extinguida aborigen y las consecuencias económicas y sociales de este fenómeno, son aspectos esenciales tratados en esta obra que se inscribe dentro de los estudios pormenorizados, acuciosos y exactos de la presencia negra en la formación y ulterior desarrollo de la nacionalidad cubana, algo que no podemos soslayar.
Aunque enmarcado dicho estudio en el ámbito de una región específica -en este caso Cienfuegos-, no deja de sobrepasar los límites de este territorio para darnos una dimensión socio-económica de los diversos factores que movieron a la metrópoli española a promover la esclavitud en toda la isla, y nos conduce a la vez a un mejor conocimiento de estos hechos y a desmitificar la idea, hasta ahora existente, de un Cienfuegos eminentemente francés y racialmente blanco.
Dada la profundidad y alcance del análisis de este ensayo, el rigor científico con que se enfocan los problemas económicos y sociales de la época y la forma creativa y amena con que se ha escrito, movió a sus editores a nominar este texto para el Premio Nacional de la Crítica 2009.