El perdido encanto de la narrativa, tema seleccionado por su conductor, el ensayista, crítico e investigador literario Roberto Zurbano, quien tuvo como invitados al narrador Eduardo Heras León y al crítico y ensayista Jorge Fornet, sirvió de pretexto al espacio Estación Crítica que se efectúa los cuartos miércoles de cada mes en el Centro Cultural Literario Habana.
El encuentro es convocado por el Centro de Promoción Literaria Extramuros y tiene la intención de “exponer, argumentar, debatir, rebatir y confirmar las diversas opiniones críticas que abundan en Cuba fuera del papel, es decir, al margen de revistas, boletines y periódicos”, según consta en su fundamentación.
El tema propuesto, tan inmenso como complejo, estuvo re-visitado por los invitados y el público.
Heras León, director del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, refirió varias consideraciones sobre el tópico: “me he dedicado a la formación de escritores, trabajo siempre con el criterio de que un escritor no se forma como se forma una lata de chorizos. Comparto la tesis de la teoría del desencanto que Jorge maneja en su libro Los nuevos paradigmas… pero los jóvenes narradores no han tenido tiempo de desencantarse porque ya existía el desencanto”.
Recordaba Heras la década de los ochenta cuando surge una promoción de narradores que toca la historia de esa época. Surgen los novísimos a los cuales hizo referencia, de donde aparece después una explosión de realismo sucio, “había para repartir cada cuento de balsero, de jinetera… era una especie de costumbrismo. Hoy en día es rechazado por los jóvenes”.
“Ahora hay multiplicidad de enfoques”, –señaló- “los textos contienen intertextualidades fantásticas narradas oblicuamente”.
Dejaba claro sobre este tema -el fantástico– que los autores de nueva promoción utilizan esta vía para romper viejas maneras. “Es un nuevo tipo de realismo con elementos fantásticos para evadir los elementos reales”, en clara alusión a la crítica social la cual no se ejerce directamente por la nueva oleada de literatos, que “rehuyen tocar el problema directo… nuestra sociedad ha perdido diferentes valores. Los temas del referente real se han alejado”, enfatizó.
Al establecer paralelos con la creación literaria actual en otras zonas del universo, Heras León admitió que la violencia es tocada actualmente en la narrativa europea, que “es difícil clasificar tendencias actualmente”.
Reconoció su asombro por la gran popularidad del minicuento en los jóvenes creadores. Ahora, sobre los narradores consagrados y la actualidad y perspectiva de los mismos, apuntó la entrañable relación con el contexto que tiene la literatura, el problema del mercado –especialmente los dividendos que reporta– y el problema de las editoriales, con lo cual concluye que “matan la creación… hay crisis de escritores de puntería”.
Por su parte Jorge Fornet realizó varias acotaciones sobre la narrativa contemporánea en Cuba: “no se trabaja, está plagada de esa tendencia autosuficiente de hablar de si mismo”. El uso y abuso de la presencia de personajes escritores y las relaciones del mismo en el ambiente social “es un poco inmoral”, según advirtió.
Valoró la crítica como pilar fundamental a la hora de hablar de literatura, “los escritores hacen los libros pero los críticos hacen la literatura… sin espacios de crítica es difícil saber lo que se publica en Cuba, y es mucho lo que se publica”.
Confesó sentir especial interés sobre lo que ocurre con la creación en nuestro país: “me interesaba la mirada hacia el ombligo nuestro, tratarlo en un referente mayor… me sorprende que la literatura cubana siga aferrada al referente nacional”. A las claras, su preocupación por el hecho en Cuba, es evidente, así lo daba a entender al admitir que “el caso cubano, es un tema complicado… cuando ocurre el desapego de la realidad, se crítica al escritor”.
El tema de la marginalidad y su presencia en el panorama literario actual, no escapó del ojo visor del encuentro. Sobre eso Fornet diría: “Hay que ver desde qué punto de vista se ve el fenómeno; no aparece, por ejemplo, el marginado que vio su mundo derrumbado, el vanguardia que después del derrumbe del muro de Berlín se pregunta: ¿y qué?”.
Heras León acotaría que respecto al marginal “tenemos una visión un poco diferente”, enfatizaba que “la llegada de las ideas postmodernas hace que lleguen los personajes principales de la marginalidad en la literatura”.
Zurbano concluiría: “hay mucha baraja en la literatura cubana actual… un agotamiento en la manera de ficcionar”.