Poesía de Susana Haug Morales
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La poesía de Susana Haug Morales se caracteriza por la flexibilidad de sus versículos, en el orden formal, y la penetración en complejas áreas de nuestra psiquis, en el orden del contenido. En estos singulares movimientos de aprehensión acarrea lo que la cultura facilita, como llave asociativa, para describir con expresividad lo que el sujeto lírico siente o advierte en la experiencia. Lo principal es someter la experiencia —ya vivida, o por vivir, como estado latente— a un testimonio definitivo, que implica una sujeción de lo fugitivo y un dominio de lo inefable. El verso corre detrás de la mirada, a veces a velocidades que el ritmo siente como una colisión elocutiva, a veces como un demorarse en la arquitectura ensortijada de la lengua; pero siempre como un explicarse del alma, como un romper de plicas, de las que se extraen verdades esenciales para el destino. Este aire de verdad revelada propulsa el verso más allá de la literatura misma, y el ejercicio de la poesía queda entonces en lo que siempre debe ser: una plasmación de entrañable autenticidad. A pesar de su juventud, Susana Haug Morales conoce su entorno como el histólogo a la célula, y su poesía es su íntimo diario de observaciones, su registro de los dinámicos y ocultos movimientos del ser. Como la poesía es siempre un despliegue precoz, una evocación de lo que no se ha vivido aún, una anticipación a mayor altura de lo que ya se vivió, la edad puede ser saltada, y comunicar sustancias donde la vida aún no ha acumulado accidentes o donde ha acumulado tantos que el poema parece novela interior. La precocidad de sus versos, muchos de ellos escritos en plena adolescencia, revelan un espíritu de grandes posibilidades expresivas, proyectado para explorar con éxito en los reinos de la comunicación artística.
ROBERTO MANZANO
SUSANA HAUG MORALES (La Habana, 1983). Miembro de la UNEAC y la AHS. Ha publicado los siguientes libros: Cuentos sin pies ni cabeza, literatura para niños, en Ediciones Sarriá, Málaga, España, 2000; Claroscuro, cuentos, en Editorial Abril, Ciudad de La Habana, Cuba, 2002; Secretos de un caserón con espejuelos, novela para niños, en Ediciones Unión, Ciudad de La Habana, Cuba, 2002; Estadios del ser, cuentos, en Ediciones Sarriá, Málaga, España, 2002; Contes sans queue ni tête, en Ibis Rouge Editions, Guyana, 2002. Cuentos y poemas suyos han aparecido en diversas publicaciones periódicas y antologías de la literatura cubana, tanto en Cuba como en el extranjero. Ha obtenido los siguientes premios: Premio Farraluque de Cuentos Eróticos, 2000; Premio Ismaelillo de literatura para niños, 2000; Premio Calendario de Cuento, 2000. Trabaja como profesora de literatura en la Universidad de La Habana, además impartió clases en el Diplomado Historia y práctica de la creación poética.
TRANSICIÓN DE LA INOCENCIA
Cuán terrible parece la voz de los espíritus;
gritan mucho para estar muertos ya.
El canto de la impotencia me enjuga las fuerzas.
—Silencio, ¡a callar, ilusos!
Tantos lamentos enterrados en tierra baldía
han intentado conmoverme en vano:
apenas soy, nadie inventa una creencia
contra los seres migratorios
que dejan tras de sí una humedad perenne.
Llevo este frío encima,
y no hay hoguera ni contacto carnal capaz de aliviarlo:
es mi vacío.
Huimos de la sorda espiritualidad.
Serás tú, sombra, un príncipe allá lejos;
me has visto desnuda lo suficiente.
Algún día nos amaremos
en primavera,
cuando logre mudar la piel.
VISIÓN
Hay una mujer dormida en la jaula de los pájaros.
Una pesadilla la cabalga toda hasta dejarla caliente, húmeda y rosada.
Se ha llevado su desnudez a un rincón más amplio donde poder lavarla
con aceite y vinagre,
miel y sudores de cuerpos selectos.
Nada sabe de la olla en la cocina que hierve lenguas negras,
bestiales, suaves, pálidas, tersas, de vaca o perro.
Desconoce los olores fuertes que crecen dentro de sus grietas.
Ella yaciente y arqueada sobre la meseta de la cocina,
pasan cuadros blancos y rojos,
se deslizan con flores y el vapor emana de las grietas
besando su espalda en Venecia un arco.
Sabe a muerte la lluvia o a tarde la muerte, no sé allí en su piel,
mientras penetra a la nalga la frialdad de la loza
y cerca humea la carne a la parrilla.
Ella dormía, la ha visto un ciego y cayeron por fin sus ojos.
POEMA DE LA INICIACIÓN
A Jesús David Curbelo
Como se aman los herejes entre las llamas,
desesperadamente, sin requiebros ni cortesías,
con cada segundo detrás cortándoles el paso al resuello,
así quiero prefigurar tu llegada y la rispidez de tu lengua.
Te esperaré a la sombra, cubierta de incienso y niebla,
abandonada al amparo del porvenir.
Soy aquel desnudo rojo de Modigliani
que adormece su voluptuosidad sobre el amante fugaz,
el que no vendrá por miedo y pereza.
Aun así concibo esperarte un tiempo
inconmensurable para los deseos y las lluvias
y cerraré los ojos al presagio de constelaciones,
al frío alimentado con mi pie descalzo, en vigilia.
Si acaso supieras que pienso darme toda y pedir, si es posible,
la dulzura de la iniciación.
Desecho tu nombre y lugar de procedencia,
no me importan tus arcanos ni las cicatrices de tus ojos,
tan sólo calla y siente la lucidez de un instante
que no retornará a nosotros aunque lo invoquemos
con todo el premeditado ritual.
Ignoras mis historias y existencias pasadas:
acudiste como un hombre vacío de pájaros y vergeles,
primigenio y lleno de gozo,
a pintarme esa costilla que mientan divina,
oculta bajo la espesura del seno.
Desconocido, fue tan estremecedora tu espontánea caricia,
el beso de insecto pernoctado en mi piel,
que la raíz de este pelo floreció
y me ha vuelto la risa a los miembros.
Cual meandro te seduzco a recorrer con tu dedo,
a bailar sobre los despojos que iluminaron
criaturas inventadas para mí.
Ahora no me ames en la noche,
atrapados entre paredes que royeron a mis ancestros
por falta de un piano y un poeta.
Los silencios, extraño, son lugares comunes, terribles.
Vislumbro la muerte cuando crecen segundo a segundo,
monstruosidades cansadas de llevarse mi ánimo y mi fe.
Escucha mi secreto que doy para cubrir tu inexistencia,
hombre de carne y hueso una vez, tan próximo...
De pronto ladra un perro o pierde la cola un lagarto,
actos tan ingenuos como inventarse en la noche otra espera,
otra historia, otro péndulo.
SECRETOS
Quiero ser un espectro de ambos mundos
y vivir a la luz de la sombra.
Quiero vagar entre el cielo y la tierra
hasta que fuera imposible la búsqueda.
Dicen que nací como la gota de lluvia
que se pierde en los helechos
y cae a sus raíces por una ráfaga.
Quise ser poeta,
librarme del nacimiento, la carne y lo telúrico,
pero dijeron tu madre es la poesía.
Yo no.
Tal vez era una luna
con brillo de estrella escondida
que nadie atisbaba
más allá de sus ojos
al recorrer la tarde breve.
La palabra, ahora, me ata al ciclo
como estas manos a historias domésticas,
mi hemisferio más visible
donde viven la juventud, el paso, los retratos,
el que me dará la honradez y la presencia,
el sustento, la cama, el diálogo,
y también la gente que ha de amarme o me odiará
alguna vez, según gire y gire la noche.
Junto a un muerto a cuya espalda crecieron jardines
recojo versos espantados,
después los juntará la memoria
cuando cierre esta danza.
La hierba bajo mis pies no tuvo elogios
mas posee el testamento de quienes se alejaron con melancolía
por no tener un poema sobre ellos mismos
ni otra descendencia.
Ahora recobro esta condición de espectro
y escribo desde el infinito
donde soy la sustancia, llama doble.
Todavía busco mi rincón entre el cielo y la tierra.