Gratitudes y memorias
Sin dudas, el mayor acontecimiento cultural en Cuba es, desde hace varios años, la Feria Internacional del Libro, que recorre la Isla de Cuba de un extremo a otro y deja, por encima de las ventas millonarias de libros, un estímulo especialmente positivo, que contagia a millones de seres humanos en la mayor de las Antillas y más allá de sus límites.
Parte de esta aventura hermosa fue, sin dudas, la provincia de La Habana y dentro de ella los municipios que sirvieron de subsedes a este evento de muy honda sabiduría, donde mujeres, viejos, jóvenes, niños, escritores, editores, artistas plásticos, correctores, programadores, informáticos…tuvieron espacio abierto y luminoso para llevar a cabo las propuestas más novedosas.
Entre ellos sería imposible no hablar de Artemisa, espacio de amplia acogida a importantes autores de la provincia y de fuera de ella como los novelistas Marta Rojas y Emilio Comas Paret y el ensayista Félix Julio Alfonso, como los caimitenses Miguel Terry Valdespino y Francisco García González, los bautenses Carlos Jesús Cabrera y Jesús Sama, el ariguanabense Raúl Hernández Ortega, el alquizareño Reinaldo Riverón, el marieleño Evasio Pérez González, la neopacina Andrea García, los artemiseños Luis Carmona Ymas y René Suárez Seva, y una pléyade de poetas y lectores de este municipio (próximo a convertirse en capital) que le imprimieron al evento un sello de fraternidad inigualable.
Pero de poco hubiera servido que tanta y tan buena literatura se hubiera reunido en Artemisa si sus trabajadores de la cultura y sus autoridades no hubieran dado suficiente calor a este privilegio cultural. De poco hubiera servido. Sin embargo, el hecho de que todavía se recuerden jornadas inolvidables de homenaje a figuras como el brillante ilustrador güireño Bladimir González Linares y su coterráneo, el siempre necesario ensayista Francisco Pérez Guzmán, Premio Nacional de Historia y Ciencias Sociales, o la conferencia de un maestro como Helio Orovio acerca de la constante presencia de la música en la literatura, dicen mucho del respeto que han derrochado en este espacio geográfico de Cuba. Fue cada Feria en este sitio una victoria grande del Centro Provincial del Libro, los escritores, los lectores, la cultura habanera…
Por razones económicas harto conocidas, no fue posible que Artemisa fuera subsede de la última Feria Internacional del Libro. Güines solamente contó con tal privilegio. Sin embargo, a escasos meses del retorno de la Feria y ante los retos de una nueva división político administrativa, Artemisa parece retornar a sus derroteros como una de las viejas subsedes del evento. Sería, sin dudas, un reestreno de lujo para ella…o quizás un punto de partida para saltar listones mayores, pues en este asunto Artemisa nunca se quedó por debajo.
Tomado de El Habanero
