Fernando Carr Parúas: safari al reino de los gazapos
¿Sabía ud. que hay quienes han ubicado al archipiélago de las Malvinas en el océano Índico, a la ciudad de Chicago en la costa atlántica, e incluso el desembarco de Colón en la bahía de Gibara? Estos disparates, junto a otros errores lingüísticos que han aparecido en nuestra prensa, en la radio y la televisión, son recogidos y aclarados por Fernando Carr Parúas (Premio Nacional de Edición, 2009) en El libro primero de los gazapos.
El volumen, que ha sido publicado este año por la Editorial de Ciencias Sociales, fue presentado en el más reciente Sábado del Libro por Hermes Moreno, subdirector de aquella casa editora y por la doctora Nuria Gregori Torada, presidenta del Instituto de Literatura y Lingüística y Académica de Número de la Academia Cubana de la Lengua.
La columna de “Gazapos” —recuerda Carr Parúas en la introducción de El libro primero…— fue fundada por José Zacarías Tallet (Premio Nacional de Literatura, 1984), en la revista Bohemia, el día 8 de noviembre de 1968 y desde ella arremetió sin problemas de tipo alguno contra los disparates, los dislates y de cuanto hubiera, que aparecieran en los distintos medios, y por un buen tiempo. «Y “Gazapos”, realmente, adquirió lo que se denomina “un alto rating”, pues, además, no había en la prensa escrita nada parecido a este espacio».
A los pocos días de la muerte de Tallet (21 de diciembre de 1989), la dirección de Bohemia le ofreció a Fernando, quien ya venía colaborando con aquel, continuar con la columna. «Eso he tratado de hacer, para quedar bien ante el público de un espacio que tiene ya hoy cuarenta años de fundado, y también con Tallet, quien en más de una oportunidad me dijo que le cuidara sus gazapos».
Los gazapos que escribió a partir de 1990 decidió dividirlos en cuatro partes, para publicarlas en forma de libros, las cuales tituló cada una así: El libro primero de los gazapos, " El libro segundo de los gazapos", "El libro tercero…" y "El libro cuarto…".
En El libro primero de los gazapos, que es este que tiene usted en las manos, incluí los “gazapos” que he llamado “generales”, aunque hay en ellos algunos “colados”, como los deportivos y los geográficos, que aparecieron publicados en los años de 1990 a 1997.
La preocupación por la corrección lingüística es universal —refiere la doctora Nuria en sus palabras de presentación— no hay nadie indiferente hacia las cuestiones lingüísticas, pues todos los humanos somos hablantes, al menos, de una lengua. Aquí encontrará el lector respuestas a muchas de sus interrogantes y a otras que, quizás, nunca se haya hecho.
La lengua española la hacemos y deshacemos cada día todos los hablantes de la extensa y diversa comunidad hispanohablante conformada actualmente por casi quinientos millones de hablantes que la tenemos como lengua materna, y no cómo piensan algunos que como el español “nació” en España y como no la hablamos exactamente igual como allí se habla, son los españoles los únicos que hablan bien el español y el resto lo hablamos mal, como si el español fuera nuestra “lengua madrastra” y no nuestra “lengua materna”. Sin embargo, el noventa por ciento de los quinientos millones de hablantes de español vivimos hoy en el continente americano.
A través de este primer libro de gazapos, los lectores podrán constatar también la evolución de la lengua española —continúa la doctora Nuria— por ejemplo, nuevas palabras o acepciones que se han ido incorporando al diccionario académico, el DRAE, y que el autor señala:
Estoy segura que este libro contribuirá a incentivar el interés por el estudio y el uso de nuestra lengua materna. Esa que adquirimos de modo natural, la que escuchamos desde que estamos en el vientre materno, en la que balbuceamos las primeras palabras, en la que comenzamos a pensar y a descubrir el mundo, en la que expresamos nuestros sentimientos, en la que nos comunicamos, la que nos identifica y dice quiénes y cómo somos, la que nos permite adquirir nuevos conocimientos en cualquier campo de la ciencia y de la técnica, pues no cabe la menor duda que el dominio de la lengua materna continúa siendo un requisito indispensable para el desarrollo humano.
En una sociedad, como la cubana, donde todos los ciudadanos sin ninguna exclusión tienen asegurado el acceso a la educación y a la cultura, el descuido en el uso de la lengua no tiene justificación, concluyó la doctora Nuria.
Consulte el texto íntegro de la doctora Nuria Gregori en http://www.cubaliteraria.com/articulo.php?idseccion=31
